domingo, 23 de julio de 2023

¿TENGO EL TDAH O NO?


 

"Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil".

Albert Einstein.

 El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo, de  origen biológico, que se manifiesta con dificultades para mantener la atención, ya que controla los impulsos y necesidad constate de acción.

Es un problema de salud mental que suele aparecer en la infancia, generalmente a partir de los 7 años, y que está clasificado como un trastorno de conducta. Se caracteriza, porque los niños se muestran hiperactivos, una actividad física excesiva, son impulsivos y tiene problemas para mantener la atención en una única actividad de forma continuada.

Todo ello conlleva problemas en el rendimiento escolar, en sus relaciones personales con los amigos, los profesores y la propia familia.

Causas del TDAH

No se conocen las causas del TDAH, aunque los diferentes estudios que se han realizado en este sentido apuntan a que hay un componente genético importante, hasta el punto de que algunos expertos consideran que existe un 76% de posibilidades de que los hijos de una persona con este trastorno también lo desarrollen.

Asimismo, los estudios más recientes consideran que el ambiente familiar, como hogares desestructurados y el entorno social con relaciones conflictivas, sólo pueden actuar como impulsores de los síntomas, pero no contribuir a la aparición de este trastorno.

Los investigadores están analizando además qué posibles factores ambientales podrían aumentar el riesgo de desarrollar esta afección y están estudiando cómo las lesiones cerebrales, la nutrición y los entornos sociales podrían desempeñar algún papel en su desarrollo.

Como vemos, el trastorno de déficit de atención con hiperactividad es el resultado de una combinación de factores. 

 

Veamos cuáles son los síntomas del TDAH:

Es importante advertir que cualquier persona puede en un momento dado presentar alguno de los síntomas relacionados con el TDAH, sin que ello implique ninguna relación con la condición. De hecho, el diagnóstico de TDAH implica dos condiciones fundamentales:

la coexistencia de diversos síntomas y que éstos se manifiesten en los diferentes ambientes sociales del niño sea la familia, colegio, círculo de amigos, de forma constante y prolongada, causando, además problemas evidentes de relación social y de rendimiento escolar.

También hay que tener en cuenta que no todas las personas diagnosticadas de TDAH presentan los mismos síntomas, sino que existe una gran variabilidad de unos a otros.

De hecho, en función de los síntomas de cada paciente, se han establecido tres tipos diferentes de TDAH:

 

1) TDAH con hiperactividad-impulsividad

  Frecuentemente, la persona mantiene un estado de excitación continua.

Habla mucho, incluso en situaciones en que debe permanecer callado, como durante la clase.

Se muestra inquieto en el aula y le cuesta mucho permanecer sentado. Se remueve constantemente en la silla y puede llegar a levantarse durante la clase, causando molestia e interrupción en la misma.

En situaciones en las que debe mantener una actitud de espera, no para de moverse, saltar y correr.

Interrumpe muy a menudo a los demás en conversaciones, juegos, etc. En actividades de grupo es incapaz de esperar su turno. Incluso tiende a responder antes de que la persona que habla con él haya terminado de formular la pregunta.

No puede mantenerse tranquilo mientras juega.

 

2) TDAH con falta de atención.

Tiene problemas para mantener la atención en cualquier actividad que esté realizando, lo que le lleva a cometer errores por perderse los detalles de las cosas.

La persona se distrae con suma facilidad ante cualquier estímulo externo.

Por lo general no termina lo que empieza y cambia de actividad rápidamente.

Le resulta muy difícil organizarse, de modo que pierde cosas que necesita para realizar una actividad o las olvida en casa, frecuentemente cuando se trata de cosas del colegio por ejemplo olvida los cuadernos, pierde la casaca, etc. También olvida los deberes que tiene que hacer o las tareas que se le encomiendan en casa.

A veces  se muestra como ausente, como si no escuchara lo que se le está diciendo.

 

3) TDAH combinado.

El niño manifiesta los síntomas de los dos tipos anteriores, es decir, de hiperactividad-impulsividad y de falta de atención.

 

CÓMO DETECTAR que un niño, un adolescente o un adulto tienen TDAH. Veamos a través de las etapas de desarrollo:

En la etapa PRE ESCOLAR (2 – 3 AÑOS)

Los menores se muestran llorones (puede haber espasmos, se ahogan del sollozo o llanto).

Se mueven de un lado a otro.

Empujan, se ríen.

Son demandantes.

Tienen problemas en el sueño y con el alimento.

En la etapa PRE ESCOLAR (4 – 5 AÑOS)

Se exponen  al peligro.

Realizan actividades inapropiadas, son inquietos.

Hacen tareas mal hechas.

Prestan poca atención.

Hay escasa reflexión.

Tienen una atención selectiva: requieren de un estímulo positivo intenso (por ejemplo, un video juego, un alimento, etc.…)

En los ADOLESCENTES y adultos

No pueden mantenerse tranquilos, son inquietos y movidos.

Pueden hacer cuadros de depresión, ansiedad, tender al consumo de drogas, alcohol.

Concluyen que no sirven para nada y esto conduce a conductas marginales o disociales.

Y cuando no se hace un buen diagnóstico se llega a esto último (a presentar conductas disfuncionales)

 

Respecto al  tratamiento y Psicoterapia en el TDAH

Hecho el Dx hay 03 enfoques:

1-PEDAGÓGICO: para los niños y adolescentes se recomienda un colegio personalizado (10-15 alumnos)

2-PSICOLÓGICO: conlleva implementar terapias de atención-concentración, Modificación de Conducta. Puede incluir los apoyos para la orientación y supervisión académica, como organizar las tareas o completar los deberes escolares; aprender habilidades sociales o monitorear el propio comportamiento y recibir elogios o recompensas por conductas esperadas. Se recomienda La terapia cognitivo-conductual que ayuda a la persona a ser más consciente de sus niveles atención y concentración, así como a esforzarse por desarrollar  efectivas habilidades para mejorar la concentración.

Además, es de suma importancia que los miembros de la familia, a través de la información que se les brinden, aprendan y fomenten los cambios de conducta y mejorar las interacciones entre todos los familiares, como es el hecho de prestar más atención a lo que su hijo hace bien que a los problemas. Elogiarlos sobre cosas específicas lo más seguido que se pueda para así aumentar y reforzar el comportamiento favorable.

Lo mismo la escuela  y la  universidad, el apoyo debe de venir también de estos entornos.

3-MÉDICO: luego de la evaluación neuropsicológica y el diagnóstico de TDAH, es probable la prescripción por parte del médico de la medicación correspondiente. Diversas investigaciones muestran que estos medicamentos pueden ser muy eficaces, considerando que No curan, pero que, si ayudan a mejorar la capacidad de prestar atención, hacer frente al estrés, calmarse y tener más autocontrol. También es importante decir que No todas las personas con TDAH necesitan medicamentos.

Y como todos los medicamentos, estos pueden tener efectos secundarios y requieren que el médico  siga de cerca el  tratamiento.

Es cierto que algunas personas no les gusta la idea de tomar medicamentos para el TDAH. Pero el medicamento adecuado puede marcar una gran diferencia. Como en todo, en caso de duda, es aconsejable hablar con el médico si algo preocupa respecto a la medicación y despeje las dudas.

En sí, se recomienda que el tratamiento sea combinado. De este modo, la persona  mejorará, aumentará su autoestima, no se sentirá aislado, mejora su desempeño. Por ello, la intervención ha de ser multidimensional  .                 

En suma, si te preguntas qué decir a un niño, adolescente, adulto con TDAH, procura que tus palabras estén enfocadas en la comprensión, en la empatía, en la construcción de la autoestima  por sobre las dificultades.

Crecer en el seno de una familia que confía en él, que lo apoya y que aprecia sus logros marcará la diferencia.

Ps. Rocxana Croce P.

domingo, 9 de julio de 2023

La presencialidad del padre


 "El mayor homenaje que un niño puede dar a su padre, es decir: “Cuando crezca, quiero ser como mi padre".

Billy Graham.

El  padre tiene un papel muy relevante a lo largo del proceso evolutivo del niño o la niña, su presencia es muy importante y el rol que tiene que cumplir, aún más. Si el padre no está presente, o lo está de una manera disfuncional, puede ser muy determinante para el desarrollo psíquico del hijo.

Si bien el rol de la madre tiene importancia, el del padre también. La función paterna si no está bien ejercida puede ser un factor de riesgo para el hijo, pero si está bien desarrollada, puede ser un factor de protección,

En los primeros años de vida, la madre y el padre tienen mucha responsabilidad, son los cuidadores primarios, son las dos personas más significativas en la vida de un hijo.

Diversas investigaciones han demostrado que el padre puede desarrollar una función de figura de apego desde el nacimiento, es apto para dar efecto y cubrir las necesidades de un bebé de manera correcta.

La estabilidad emocional de los hijos depende mucho de la estabilidad emocional que tengan los padres. Es importante conocer las emociones para saber identificarlas y entenderlas en nosotros mismos y en los demás.

La importancia que tiene la función paterna durante el desarrollo del niño o niña. tiene una relevancia significativa  a lo largo de la vida de la persona.

Desde el nacimiento y la infancia  la madre y el padre deben presentar un modelo de identificación para la niña o niño. Deben ir de la mano en las decisiones y deben participar ambos en los cuidados del pequeño desde un principio y procurar que no se produzcan diferenciaciones significativas entre ambos.

El padre realizará también tareas compartidas  como cambiar los pañales, cuidarlo afectivamente, darle de comer, etc. La voluntad del padre será imprescindible para poder conseguir dicho objetivo.

El padre debe ser además participe activo del juego del hijo. De esta manera, se potencia el vínculo padre-hijo a través del juego.

En la etapa escolar: el padre deberá asumir un rol activo, tiene que estar implicado en el proceso educativo de su hijo, mostrando interés y ayudándole siempre que sea necesario. Que el niño o niña perciba este apoyo, será clave para una buena función paterna.

En la adolescencia: el padre aprenderá a gestionar sus propias emociones, tendrá que ser capaz de tolerar las discrepancias o los cuestionamientos que lleguen por parte del hijo y entenderlos, para llegar a acuerdos como parte del proceso de crecimiento y maduración del hijo, y así permitir que el adolescente puede crecer con mayor  seguridad  que le permita potenciar su autonomía y desarrollar su autoestima.

En los tiempos de nuestras abuelas, el rol paterno se asemejaba al de un proveedor. Tenía poca participación en la crianza de los hijos, salvo en las grandes decisiones, y tenía una marcada distancia emocional. Luego, le siguió un rol más activo y participativo del padre; tanto en la crianza como en las actividades del hogar.

 

¿Y qué pasa cuando no hay presencia paterna?

Cuando se habla de función paterna y ante la ausencia del padre, esta puede ser ejercida por otra u otras personas, indistintamente de su sexo. Pueden ser, por ejemplo, los abuelos, tíos, parejas de los progenitores, maestros, etc. Es decir, quien cumpla la función paterna no necesariamente debe ser un hombre. Alguien que, para ese niño o niña, funcione como el que le posibilite ver y experimentar el mundo más allá de su mamá. Será una presencia tranquilizadora que le permitirá desarrollarse con confianza y animarse a experimentar y descubrir el mundo (con la seguridad de saber que cuenta con su apoyo emocional).

El padre debe encargarse de poner límites y establecer reglas. Esto debe ser transmitido de manera clara y calmada. Se trata de ejercer la autoridad de una forma no autoritaria. Cuando esa función no se da, la ley no se instaura de manera adecuada, lo que ocasiona una falta de diferenciación entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo incorrecto y lo correcto. 

 ¿Qué quiere decir esto? Implica darles sentido a los límites, haciendo cumplir lo que está bien y prohibiendo lo que está mal. Implica mostrarle al pequeño el funcionamiento del mundo; transmitirle los valores de la familia y enseñarle a diferenciar lo que se puede y lo que no. 

Representar la ley significa también estar sujeto a ella, ya que, caso contrario, estaríamos en presencia de una ley arbitraria o tirana.

 

¿Qué efectos ocasiona en la crianza de un niño la ausencia del padre?

En la actualidad, existen diversos tipos de familia que se han conformado a partir de nuevas formas de relación, por la separación o ausencia de uno de los miembros, como las familias monoparentales o las familias de parejas en las que no aparece la figura del hombre, o familias de solo hombres.

Mucho se habla sobre el rol de la mujer como padre y madre en caso de ser madre soltera.  Sin lugar a dudas la figura del padre es sumamente importante en el desarrollo del niño. Sin embargo, como mencionamos líneas arriba, esta función puede ser ejercida por el tío, el abuelo, el padrastro, etc.

La madre puede posibilitar este proceso no intentando ser todo para el niño. Si bien la presencia física del padre es muy relevante, lo que importa es su presencia en la mente de la madre para que ella le pueda transmitir en la mente de su hijo o hija, esta figura paterna [ausente o presente] y así no negar la existencia del padre en la vida del menor.

La ausencia del padre no debería ser traumática en sí misma; dependerá de cómo sea transmitida simbólicamente por la palabra de su madre.

Por otro lado, es importante no confundir el rol de padre con el de un amigo. El ser padre incluye afecto, respeto mutuo, confianza, disponibilidad, cualidades importantes en una amistad. Sin embargo, para un desarrollo sano, los niños necesitan límites, disciplina y conductas fijadas por los padres, siempre acompañados con amor.

Es primordial ir desarrollando una relación propia de un vínculo sano entre padres e hijo, donde esté presente la comunicación a través de un trato afectivo, cercano y con una escucha activa y atenta acerca de las inquietudes e intereses de los hijos.

 

En resumen…

Como se puede ver, ser papá no es un acontecimiento meramente biológico. La paternidad es, por sobre todas las cosas, una función simbólica.

Ps. Rocxana Croce P.

domingo, 11 de junio de 2023

El cuarteto de la felicidad

 




"El mundo no solo depende del cristal con el que se mira, sino del neurotransmisor con el que se interpreta." Dr. José Miguel Gaona.

 

A lo largo de la historia infinidad de pensadores se dedicaron en cuerpo y alma a tratar de definir y representar la felicidad. A su tarea se han unido en las últimas décadas otro grupo de pensadores (menos románticos, por cierto); los endocrinólogos y neurocientíficos, en el estudio de la felicidad como un proceso biológico, y los ha llevado a concluir qué es exactamente lo que desata dicho sentimiento desde el punto de vista físico.
Por eso hoy queremos hablar de qué sucede en el organismo cuando la alegría efectivamente se dispara y cómo podemos nosotros “motivar” ese sentimiento.

Como ya sabemos, el cerebro es el eje central que regula el funcionamiento humano. En este órgano se generan cuatro sustancias que provocan cadenas de reacciones según los estímulos que recibimos. Puede haber dolor, enfado, resentimiento, culpa; y también, alegría, disfrute, gozo y placer. Es decir, que, así como generamos reacciones que podemos definir como negativas, también es posible crearlas en lo positivo.,


Existen cuatro químicos naturales en nuestro cuerpo que suelen ser definidos como el “cuarteto de la felicidad”; que son los neurotransmisores clave en nuestro estado anímico, y se llaman endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina.

Los estudios recientes están poniendo un gran énfasis en aprovechar estos neurotransmisores para que las personas se vuelvan a “a reconectar para que puedan asimilar mejor las situaciones desafiantes de la vida. Y es que cuando tu cerebro emite uno de estos químicos, te sientes bien.

Cada químico de la felicidad tiene un trabajo especial que hacer. Y si aprendemos a estimular estos neurotransmisores la vida fluirá mejor. Por ello, queremos explicar en este  episodio de forma breve y sencilla, las funciones de cada uno, y cómo puedes entrenarte para fortalecer estas capacidades que tienes en tu cerebro, y así, mejorar la actitud con la que te enfrentas a la vida.

Veamos los cuatro químicos que contribuyen a un estado de bienestar y felicidad:

1-La DOPAMINA: El químico de la recompensa, es la sustancia cerebral que se asocia con el enamoramiento, el bienestar y las sensaciones positivas de los logros. A su vez, es una hormona que concentra la felicidad que provoca una recompensa. La dopamina es esencial en el proceso de la motivación, las ganas, el desafío de lo nuevo.

Es la que provee energía, la alerta mental, el entusiasmo y optimismo.
Como provoca los centros cerebrales del placer, también es la que genera personas con adicciones (drogas, alcohol, tabaco, etc.), ya que regula las sensaciones placenteras.

Para tener más dopamina en tu vida recomendamos:

-       duerme bien (al menos ocho horas diarias);

-       haz ejercicio con regularidad (mínimo tres veces por semana),

-       pasa tiempo al aire libre (es fundamental que tengas contacto con la luz solar),

-       toma mucha agua,

-       celebra cada logro que alcances.

-       ríe -incluso de tus propios errores- es esencial,

-    baila, escuchar música agradable, rodéate de  personas que te hacen bien, son otras formas de estimular la dopamina.

Lo cierto es que este químico se dispara tanto cuando uno da el primer paso rumbo a un objetivo como cuando lo cumple. La mejor forma de elevar la dopamina es establecerse objetivos a corto plazo o dividir en pequeñas metas aquellos objetivos que son a más largo plazo. Y celebrar, cuando uno los cumple.

2- LA OXITOCINA, El químico del amor.  Por estar relacionada con el desarrollo de comportamientos maternales y los apegos, la oxitocina suele ser llamada como “la hormona de los vínculos emocionales” y “la hormona del abrazo”. Es la hormona de la confianza y de los lazos que se tienen con los demás, contribuyendo a la empatía. El compartir, el confiar, la entrega sincera, el abrazo, la intimidad con otros, son parte de lo que provoca.

Para segregar más oxitocina en tu vida recomendamos:

-       come chocolate amargo

-       practica la solidaridad y la empatía sincera

-       mantén pensamientos obsesivos

-       da abrazos que duren al menos 20 segundos cada uno

-       besa, haz el amor

-       acaricia a tu mascota

-       crea experiencias de valor positivo que te estimulen y te hagan crecer.

-       dar o recibir un regalo es otro ejemplo de estimular la oxitocina.

 3-LA ENDORFINA: El químico contra el dolor. Considerada como la morfina del cuerpo, es una suerte de analgésico natural. Las endorfinas son la breve euforia que enmascara el dolor físico. Las endorfinas son muy conocidas como la hormona de la felicidad, y la reconoces de inmediato cuando te enamoras (porque cambia tu estado interno casi mágicamente), cuando haces ejercicio (esa sensación al terminar donde te encuentras lleno de energía y entusiasmo); cuando estás excitado y expectante por algo que te entusiasma; y también cuando comes algo muy sabroso.

Para estimular mejor las endorfinas recomendamos:

-       Reír

-       no tomarse las cosas demasiado a pecho en las relaciones con otros

-       correr; cantar; bailar;

-       nuevamente, consumir chocolate

-       el movimiento físicoque te haga bien,

-       ver películas, series y leer libros que te inspiren y te ayuden a crecer como persona;

-      practica la  respiración consciente; meditación, el mindfulness y cualquier disciplina que te conecte con la felicidad interior.

 4- LA SEROTONINA: El químico del estado de ánimo.  Actúa directamente sobre las emociones y es responsable de la sensación de bienestar, calma, generando optimismo, buen humor y las habilidades sociales; en forma opuesta, inhibe el impulso agresivo, de violencia y de ira.

Como la serotonina fluye cuando te sientes importante, su falta o ausencia genera el sentimiento de soledad y de depresión

La serotonina regula y eleva el estado de ánimo, el hambre, la ganas de tener sexo y ayuda  al sueño. Este neurotransmisor se activa cuando estamos disfrutando de cualquier actividad; las emociones se transforman en positivas y te vuelves más sensitivo a lo que sucede alrededor. Esto se traduce en mayor sensibilidad, por ejemplo, para conectar con el momento y vivir en el presente.

Para generar más serotonina te aconsejamos:

-       exponerte a la luz del sol

-       recibir masajes

-       hacer ejercicio físico, pasear, montar bicicleta.

-       hacer algo por otros; practicar la bondad

-       recordar los buenos momentos

-       buscar un nuevo significado o sentido en las situaciones dolorosas, aprendiendo de ellas

-       practicar la gratitud varias veces al día;

-       dormir lo suficiente

-       hidratarte en cantidades abundantes (mínimo dos litros de agua por día).

 

Ps. Rocxana Croce P.


viernes, 12 de mayo de 2023

¿Cómo saber si debo de ir al psicólogo?

 

«La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar». 

Carl Rogers.

Muchas personas, en algunos momentos de su vida, particularmente si son situaciones nuevas o estresantes, pueden llegar a preguntarse: ¿puedo gestionar estos problemas por mí mismo/a o necesito acudir a algún profesional? ¿En qué ocasiones se puede/debe acudir a un psicólogo? ¿Existe alguna señal de alerta en estas circunstancias?

A lo largo de nuestra vida y en nuestro desarrollo personal, todos los seres humanos pasamos por determinadas circunstancias difíciles y complicadas que nos hacen sentir y encontrarnos mal, tristes, solos, desmotivados, nerviosos, agobiados.

Este malestar puede llegar a bloquearnos, dificultando encontrar soluciones e interfiriendo en nuestro funcionamiento habitual.

Aunque es algo muy personal, estas circunstancias donde las emociones que nos hacen sentir mal aunado a los problemas que nos impiden vivir la vida que deseamos o que nos generan un gran sufrimiento, son un punto de inflexión donde suele ser conveniente pedir ayuda para poder identificar y analizar el problema y encontrar soluciones adaptativas.

 

Algunos de los indicadores más comunes para saber cuándo acudir al psicólogo son:

1-La apatía, cuando se ha perdido o reducido considerablemente la ilusión, las ganas y la capacidad de disfrutar de actividades que antes nos parecían atractivas. Sientes que no vale la pena nada.

2-Utilizar conductas negativas como forma de evasión, por ejemplo, usar o abusar del alcohol, el cigarro u otras drogas para evitar o eliminar ciertas preocupaciones o problemas que son recurrentes es una señal de que algo no está funcionando de forma adecuada.

3-No superar problemas o situaciones del pasado que te impiden seguir hacia adelante. Sentir que algunos acontecimientos o hechos pasados te afectan más de lo esperado, quedando enredado en esa situación e impidiéndote superarlo y afrontar el futuro con optimismo y esperanza.

4-Sentirse incapaz de resolver problemas que pueden surgir en diferentes ámbitos de la vida como el familiar, social, laboral.  Puede que se hayan puesto en práctica distintas opciones para resolver la situación, pero se hayan fracasado, por lo que uno empieza a dudar de sus capacidades personales.

5-No saber identificar o gestionar nuestras emociones, teniendo respuestas poco ajustadas o desproporcionadas a la situación. Sentirse irritable, agresivo, con cambios de humor, llanto fácil, etc.

6-Cuando tus pensamientos negativos son muy recurrentes y te agobian o te limitan.

7-Cambios en el apetito, el sueño con presencia de insomnio, agotamiento y pensamientos obsesivos o disminución en el deseo sexual sin aparente explicación.

8-Problemas físicos como consecuencia de somatizar ciertos problemas, dolores en distintas zonas del cuerpo, presión en el pecho, incremento de la frecuencia cardiaca, hiperventilación, sudoración…etc.

9-Cuando los problemas te rebasan en tu vida, exceden tu límite de control y no puedes manejarlos por ti solo. No encuentras la manera de resolverlos.

 

¿Necesito ayuda psicológica?

La ayuda psicológica es un tratamiento común para diversos problemas de salud mental. Esta es recomendable cuando un  problema interfiere con nuestro funcionamiento y vida diaria. Puede ayudarnos a entender lo que está sucediendo y desarrollar las herramientas necesarias para lidiar con ello.

Por ejemplo, si estás preocupado por alguna conducta o sentimiento que estás teniendo, podría ser una buena opción. O cuando notas que tienes dificultades en distintos aspectos de tu vida, o te está costando lidiar con ellas, también, si te está siendo difícil cuidar de ti.

 

Veamos los beneficios de la ayuda psicológica

Considera la consulta psicológica como  un espacio de seguridad, donde podrás expresar y comunicar todas tus dudas, miedos y problemas sin temor a sentirte juzgado o criticado.

El mismo hecho de ser escuchados, aceptados y validados ya es en sí mismo terapéutico y puede ser de gran ayuda.

Los psicólogos y psicólogas somos personas formadas en el conocimiento científico, la ética y la imparcialidad que brindamos en la asesoría especializada que permite al consultante o paciente, el análisis funcional de determinada situación, episodio, conflicto que lo aflige o agobia y lo guiaremos y supervisaremos, mediante un proceso de redescubrimiento personal,  rompiendo con esa “visión de túnel” que muchas veces nos impide ver más allá del problema y encontrar soluciones que brinden bienestar y una mejor calidad de vida a la persona en busca de ayuda.

Sin embargo, el psicólogo no sólo te ayudará a solventar una situación de crisis, problema, conflicto o trastorno, si no que te ayudará a conocerte, cuidarte y dirigir tu vida hacia los valores que realmente son importantes para ti, con la autoestima necesaria.

 

 Por tanto, la terapia psicológica nos ayuda a lo siguiente:

1.Aprender nuevas herramientas para lidiar con los problemas

2.Sanar heridas y soltar patrones

3.Mejora de habilidades de comunicación

4.Mejores relaciones interpersonales

5.El Empoderamiento para hacer cambios por nosotros mismos

6.Mejorar las funciones cognitivas

7.Una Mejora en la salud física

8.Mayor satisfacción, bienestar y felicidad

 

Ir a psicoterapia es regalarnos esa oportunidad para conocernos, aprender, sanar y crecer. 

Es un espacio seguro, guiado por un especialista, donde podemos expresar lo que estamos viviendo y sintiendo, y donde aprendemos las herramientas necesarias para construir la vida que realmente queremos vivir.

 

En resumen, entre otras cosas, una consulta psicológica puede ayudarte a:

Disminuir y/o aprender a convivir con los síntomas que interfieren en tu vida.

Encontrar y analizar el origen de esos síntomas, pudiendo trabajar desde la raíz todas las circunstancias, comportamientos y emociones vinculadas al conflicto.

Trabajar en el autoconocimiento, desarrollando a la par la autoestima y confianza en sí mismo.

Fomentar estrategias y habilidades personales que mejorarán tu resiliencia.

Hacer conscientes tus valores, principios y objetivos, adoptando un mayor compromiso con ellos y potenciando una actitud más activa en el logro de tus metas.

Desarrollar tu asertividad mediante técnicas de comunicación, resolución de conflictos, habilidades sociales, … Que te sean útiles no sólo para resolver el problema actual, si no cualquier posible reto futuro.

 

¿Por qué cuesta ir al psicólogo?

Existe, pero cada vez es menos, un estigma sobre la salud mental. Pensamos que la mente es diferente al cuerpo, que están separadas. Pero no es así. No hay salud sin salud mental. Cuerpo y mente están integradas, se relacionan. Igual que cuidamos nuestro cuerpo cuando nos rompemos un hueso o sentimos dolor tenemos que cuidar nuestra mente.

Otra creencia es pensar que si vas a terapia es dependencia, fragilidad, debilidad. Y, ¡al contrario! Ir al psicólogo es adquirir herramientas, recursos, conocerse. Ir a terapia es una decisión muy valiente y te hace libre, consciente.

 

 Minimizamos nuestras experiencias

En muchas ocasiones no validamos nuestros problemas y nos decimos que aquello que nos sucede no es motivo suficiente, no es para tanto. Pero por mínimo o sinsentido que consideres tu dolor, está aquí contigo y necesita tu atención.

Puede ser que los problemas en tu vida no sean realmente graves, pero no es necesario estar en el peor momento de tu vida para sentirte mejor.

 

Algunos ejemplos de aspectos que se pueden tratar en terapia, sin necesidad de tener un diagnóstico son:

Acerca de gestión emocional. Una emoción que te atraviesa y te cuesta canalizar ya es un gran motivo para ir a terapia.

Sobre la Autoestima. La autoestima es una raíz en nuestra vida. Si tienes inseguridades, miedos, te tratas desde la crítica, etc.

En situaciones de duelo. No tiene por qué ser tras la pérdida de un ser querido. Puede ser también una ruptura (sentimental, familiar, amical, laboral), una pérdida en tu vida que tienes que integrar.

Acerca de problemas de comunicación.

Temas referentes a la sexualidad. Por desgracia estos problemas se viven desde el silencio, pero son comunes y otro buen motivo para pedir ayuda.

Revisa todas tus áreas vitales y observa si hay alguna de estas áreas en la que puedas sentirte mejor.

 

Conclusión

Tomar la decisión de acudir al psicólogo y comenzar un proceso de psicoterapia es una decisión personal, a veces difícil porque aún convivimos con ciertos prejuicios sobre la salud mental, por ejemplo, que para acudir a un psicólogo se debe de tener un problema mental grave o estar en una situación muy complicada, lo que dificulta acudir a consulta y sólo agrava más el cuadro de sufrimiento.

Sin embargo, y como hemos visto, son muchas las situaciones en las que se podrían utilizar los servicios de un psicólogo y sus beneficios son indudables.

Si en algún momento sientes que toca invertir en ti, hazlo, que tu bienestar florezca para vivir de forma plena.

Y recuerda que los psicólogos  de algún modo tocamos el alma de las personas, porque exploramos y tratamos con las emociones, el comportamiento y el pensamiento humanos.


Ps. Rocxana Croce P.


lunes, 17 de abril de 2023

LA CONVIVENCIA


 "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos." Martin Luther King 

Ps. Rocxana Croce P.

Las relaciones basadas en el buen trato, el respeto y la convivencia en armonía contribuyen a construir una vida libre de violencia.

La convivencia es la capacidad de vivir juntos, entre todos los integrantes de la familia.

Como todas las facetas de nuestras vidas, la convivencia necesita un aprendizaje.

Desde que somos pequeños estamos relacionándonos con otras personas, tanto en el ámbito familiar como en el colegio, el trabajo, el vecindario. Vamos aprendiendo una serie de normas que van a regir nuestras relaciones sociales. 

En el ámbito familiar o con nuestro grupo de amigos y compañeros, debemos aplicar conceptos tales como tener paciencia, saber escuchar, respetar las ideas y opiniones de los demás, hablar con respeto, etc.

Las relaciones interpersonales forman parte intrínseca y esencial de la vida, ya que no se vive en el absoluto aislamiento.

De este modo, la convivencia hace referencia a la coexistencia, el acompañamiento constante, de individuos o grupos humanos compartiendo un espacio determinado, siendo ejemplo de ello, los contextos de convivencia familiar, escolar.

Durante una interacción pueden surgir diferentes conflictos e inconvenientes que pueden incluso derivar en disputas o pleitos.

La convivencia sana se sustenta en fomentar el respeto y tolerancia por las ideas ajenas, hábitos y costumbres, la responsabilidad con el otro y la solidaridad, sea en el hogar, en el aula académica, o en la vida en general.

Por otra parte, uno de los principales elementos que favorecen la convivencia dentro del hogar es la capacidad de resolver los conflictos, que se presentan en las diferentes etapas de la vida.

Los conflictos en las familias son parte de la convivencia, motivo por el cual es fundamental tener en cuenta que resolverlos de manera saludable fortalece la estructura familiar, incrementa la cohesión y el sentimiento de pertenencia.

Los conflictos se entienden como aquellas situaciones en las que dos o más personas perciben o tienen posiciones, valores, intereses, aspiraciones o necesidades diferentes o contrarias.

Pero el sólo hecho de pensar distinto no genera un conflicto, sino que este surge cuando frente a un asunto cada una de las partes considera tener la razón, lo que genera una situación de contraposición o pugna de ideas

Veamos cuáles son los elementos para una buena convivencia

- El respeto: Cuando establecemos cualquier tipo de comunicación con otra persona, la primera premisa es aceptar la dignidad de esta persona como tal, sin prejuicios ni discriminaciones, y entender que puedan tener pensamientos y opiniones distintos a los nuestros.

- La empatía: como la valiosa capacidad de colocarse en el lugar del otro.

-La comunicación: que permite el entendimiento y comprensión de las ideas y sentimientos frente a los hechos que relacionan a las personas, sin comunicación, sin diálogo es difícil mantener una saludable convivencia.

- La inteligencia: y es que, en las relaciones sociales, las buenas intenciones no son siempre suficientes. Cuantas veces hemos visto a personas que tienen el  don de la impertinencia y molestan continuamente sin ser conscientes de ello. Para tratar con inteligencia a los demás, es importante saber escuchar e intentar conocer a la otra persona y, en caso contrario, saber callar en determinados momentos. Una persona social y emocionalmente inteligente sabe estar y comportarse con personas muy diversas, social y culturalmente, aunque haya tenido quizá menos formación en la infancia. 

- La educación: Es una de las bases de una buena convivencia, y viene desde el seno de cada familia nuclear. Somos reflejo de la educación que nos han dado nuestros padres en nuestros hogares.

 

Y ¿cuáles son los Factores negativos para la convivencia?

- Los prejuicios: Estos implican una mala predisposición a la convivencia, lo que nos hará tener una actitud negativa ante los demás dificultando enormemente la relación. El prejuicio va en contra del respeto que cada persona merece.

- La intransigencia: Convivir con los demás supone un esfuerzo en conseguir puntos de acuerdo. Para ello, todas las partes deben ceder a menudo en sus posturas. Cuando alguien nunca está dispuesto a ceder, la convivencia no es posible, se podrá producir una relación de sometimiento o subordinación, pero nunca de auténtica convivencia.

- La falta de comunicación: "Hablando se entiende la gente" es un dicho popular realmente acertado a este respecto. Cuántas veces la falta de comunicación provoca situaciones difíciles en todos los ámbitos de nuestra vida, que podrían ser resueltas con una simple conversación.

 

Hablemos de La convivencia en el mundo actual

El ritmo de la vida actual y la revolución en las comunicaciones han creado un doble efecto: por un lado, hemos aumentado la cantidad y diversidad de personas con las que nos relacionamos, pero por otro, la calidad de la relación entre las personas se ha hecho más superficial.

La vida en las ciudades tiene hoy en día un común denominador:  es la falta de tiempo. Sin duda, Las prisas y el estrés no son buenos aliados para la convivencia.

Las relaciones en muchos casos se limitan a un simple saludo y la convivencia familiar se afecta en tanto el cansancio del día a día, del estrés laboral, las obligaciones académicas, las actividades del propio hogar.

En medio de ello, es evidente el impacto que los aparatos electrónicos como el celular, la Tablet, la computadora, La televisión, que muchas veces no dejan de funcionar
durante gran parte del día y comienza a sustituir las conversaciones entre los miembros de la familia.

Por tanto, es necesario poner los límites, que se expresan en todos los sentidos, y permiten regularnos desde el trato en la convivencia misma con las demás personas.

Establecer límites claros es necesario para una buena interacción, pero no siempre se trata ni se  conversa de antemano. 

Esta es una actitud coherente con nuestros principios y valores y en armonía con las otras personas porque permitirá desarrollar una relación madura, sana, donde el respeto será la variable que se imponga sin necesidad de estarla pidiendo. 

Por ello, para que funcione la convivencia entre las personas, esta debe ser entendida como un equipo, donde es probable que existan tensiones y conflictos, pero intentando que las mismas no se nos escapen de las manos.

Ayuda mucho a la convivencia, Distribuir roles y funciones.  Conviene además que a pesar de los espacios a veces limitados, cada persona tenga sus propios tiempos, sus momentos y estos sean respetados.

Para que exista una convivencia sana, deben existir los valores como la tolerancia, la justicia, la paz, la solidaridad y la libertad, entre otros; primando, sobre todo, la empatía en las relaciones con los demás. Al mismo tiempo, existen un conjunto de normas necesarias dentro de la interacción social que garantizan y regulen las buenas relaciones en cualquier ámbito. 

 

Decálogo para una convivencia armoniosa

Este decálogo se refiere a  estrategias para la sana convivencia, y poder  mejorar las relaciones familiares, amicales, entre otros.

1. Comunicarse de forma adecuada

La falta de atención, la poca claridad, la poca escucha, pueden producir que un miembro de la familia, el aislamiento o sentirse poco incluido. Si, por el contrario, conseguimos una buena comunicación sobre todo asertiva, los miembros se sentirán cómodos para expresar lo que sienten y lo que no les gusta.

2. Expresa tus emociones

Cuando somos capaces de expresar aquello que sentimos, hay más posibilidades de que se nos entienda. Es decir, hay empatía entre las partes, y lo importante es crear un ambiente de confianza, sin mentir, ni ocultar.

3. No juzgues o etiquetes

Cada persona tiene sus propias circunstancias y sus motivos por los cuales hace las cosas, por eso, dentro de las estrategias para la sana convivencia lo mejor es no juzgar y tratar de entender las razones que le han llevado a una persona, actuar de determinada manera.

4. Evita las comparaciones

Cada uno es diferente, con lo bueno o con lo no bueno; por  eso las comparaciones que de por si son odiosas, afectan la sana convivencia y solo tienden a generar inseguridad o malestar.

5. Usa el sentido del humor

El humor y las bromas permiten crear un clima positivo, donde predomina el buen humor y se activan nuestras endorfinas. Solo se debe de tener cuidado en no caer en el sarcasmo o las bromas de mal gusto que pueden afectar.

6. Muestra tu afecto

Es importante que, para la sana convivencia, el afecto se tome en cuenta y se exprese, acompañado con gestos como los  abrazos, para que sientan más seguridad, apoyo y cariño.

7. Respeta el espacio de cada uno

Cada persona necesita sentir que tienen su propio espacio, por eso se aconseja evitar invadir el espacio personal de cada uno, respetando los límites.

8. Celebra los logros de los miembros

Reconoce y apoya cuando algún miembro ha hecho algo bien o especial. El motivarse unos a otros, hace que entre todos consigan las metas propuestas.

9. Distribuye equitativamente las tareas del hogar

Lo más sano es que todos se unan para llevar a cabo las tareas de manera equitativa. Suele pasar que se carga de más labores a un miembro, y finalmente termina abrumado por la cantidad de trabajo. Lo conveniente es establecer rutinas en las tareas teniendo en cuenta la edad y el tiempo del que dispone cada uno.

10.Dediquense tiempo

De la misma manera que se necesita tener un tiempo personal, es necesario tener momentos para poder compartir inquietudes, distracciones, u otros planes que los unan. Desconectarte del mundo virtual un rato, compartir en familia algo distinto al trabajo y los estudios, y comunicarse de forma tranquila, son algunas de las consideraciones más efectivas que podemos implementar en tu vida diaria.

La convivencia es un arte.

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