jueves, 9 de abril de 2026

El síndrome de la vida ocupada


 ¿Te ha pasado que terminas el día completamente cansado, pero con la sensación de que realmente no viviste el día?

Vivimos ocupados… pero ¿estamos viviendo?

Vivimos en una época donde estar ocupado parece ser la norma. Corremos de una tarea a otra, revisamos mensajes, cumplimos responsabilidades y llenamos nuestras agendas. Pero en medio de todo eso, muchas personas sienten algo extraño: están haciendo muchas cosas, pero al mismo tiempo sienten que la vida pasa demasiado rápido.

Por qué pasa esto, cómo afecta nuestra mente y qué podemos hacer para recuperar algo que parece escaso en estos tiempos: el tiempo para vivir con calma.

Hoy en día es muy común escuchar frases como:
“Estoy a mil”, “no tengo tiempo para nada”, “mi semana está llena”.

Vivimos en una cultura donde estar ocupado se ha convertido casi en una señal de éxito o productividad. Sin embargo, muchas personas experimentan algo que en psicología se podría llamar el síndrome de la vida ocupada.

No es un diagnóstico clínico, pero describe una realidad cada vez más común:  personas que viven constantemente ocupadas, pero emocionalmente agotadas, desconectadas y con la sensación de que la vida pasa demasiado rápido.

Y lo curioso es que muchas veces no estamos ocupados solo por necesidad, también lo estamos por hábito.

Piensa en tu última semana ¿recuerdas algún momento en el que realmente hayas estado tranquilo, sin sentir que tenías que hacer algo más?

Pregúntate ¿Cuántas veces al día revisas el celular, el correo o mensajes de trabajo incluso cuando estás descansando?”

¿Qué es el síndrome de la vida ocupada?

El síndrome de la vida ocupada aparece cuando llenamos nuestra agenda constantemente, hasta el punto de que casi no queda espacio para descansar, reflexionar o simplemente estar presentes.

La mente se acostumbra a estar en modo automático y en modo urgencia. Las personas con este patrón suelen experimentar:

  • sensación constante de prisa
  • dificultad para desconectarse del trabajo o responsabilidades
  • agotamiento mental
  • dificultad para disfrutar momentos simples
  • una sensación de que siempre “falta algo por hacer”

En lugar de vivir el día, lo sobrevivimos.

¿Por qué caemos en este estilo de vida? Hay varias razones psicológicas y sociales.

- La cultura de la productividad

Vivimos en una sociedad que valora mucho el rendimiento. A veces sentimos que nuestro valor depende de lo que producimos o logramos. Por eso, descansar puede generar culpa.

El miedo a detenernos

Cuando estamos constantemente ocupados, no tenemos mucho espacio para pensar en nuestros problemas, emociones o decisiones importantes.

En algunos casos, la ocupación se convierte en una forma de evitar sentir.

- La ilusión de control

Estar ocupado da la sensación de que estamos avanzando o controlando nuestra vida. Pero muchas veces estamos llenando el tiempo sin preguntarnos si lo que hacemos realmente es importante para nosotros.

 

Consecuencias psicológicas de vivir permanentemente ocupados:

1.Estrés crónico
El cuerpo permanece demasiado tiempo en estado de alerta.

2.Cansancio emocional
Incluso cuando descansamos, sentimos que la mente no se apaga.

3.Desconexión personal
Perdemos contacto con lo que realmente queremos, sentimos o necesitamos.

4.Relaciones superficiales
Cuando siempre estamos apurados, dejamos de tener conversaciones profundas o momentos de calidad.

En resumen, la agenda se llena, pero la vida se vacía.

 

Señales de que podrías estar viviendo demasiado ocupado

  • sientes culpa cuando no estás haciendo “algo productivo”
  • revisas el celular o el trabajo incluso en momentos de descanso
  • te cuesta relajarte sin sentir que pierdes tiempo
  • tu agenda siempre está llena, pero no recuerdas cuándo fue la última vez que disfrutaste realmente un día

Si alguna de estas cosas resuena contigo, no significa que estés haciendo algo mal, pero puede ser una señal de que tu ritmo de vida necesita ajustarse.

 

Cómo empezar a salir del ciclo de la vida ocupada

La solución no es dejar todas las responsabilidades, sino aprender a vivir con más conciencia y equilibrio.  Aquí algunas estrategias prácticas:

1. Pregúntate qué es realmente importante

No todo lo urgente es importante.
Y no todo lo importante es urgente.

Hacer esta diferencia ayuda a priorizar mejor nuestra energía.

2. Agenda también el descanso

Así como programamos reuniones o tareas, también podemos programar momentos de pausa: caminar, leer, conversar, o simplemente no hacer nada.

El descanso no es pérdida de tiempo, es recuperación mental.

3. Practica momentos de presencia

Algo tan simple como tomar un café sin mirar el celular o caminar prestando atención al entorno puede entrenar al cerebro a salir del modo automático.

4. Aprende a decir no

Muchas agendas saturadas no vienen solo de obligaciones reales, sino de compromisos que aceptamos por presión, costumbre o miedo a decepcionar.

Decir “no” a algunas cosas es decir “sí” a tu bienestar.

Por último, tal vez el problema no es que tengamos muchas cosas que hacer.

El problema es cuando hacer cosas se convierte en nuestra única forma de vivir.

La vida no solo ocurre en los momentos productivos.  También ocurre en los silencios, en las pausas, en las conversaciones, en los pequeños momentos que normalmente pasamos por alto.

A veces, el cambio más importante no es hacer más, sino aprender a detenernos un poco.

Al final, una vida llena de actividades no siempre es una vida plena.

Ps. Rocxana Croce P.

El arte de la comunicación

¿Alguna vez has sentido que alguien no te escuchaba realmente, estando frente a ti?

¿Cuántas veces hemos respondido a alguien sin haber entendido completamente lo que quiso decir?

¿Te ha pasado que una conversación se convierte en discusión no por lo que se dijo, sino por cómo se dijo?

Cuando alguien te cuenta un problema, ¿escuchas para comprender o para dar una solución rápida?

¿Qué pasaría si en nuestras conversaciones diarias escucháramos un poco más y reaccionáramos un poco menos?


Todos nos comunicamos todos los días. Hablamos con nuestra familia, con amigos, con compañeros de trabajo… incluso con desconocidos. Pero: ¿realmente sabemos comunicarnos bien?

Muchas veces creemos que comunicarnos es simplemente hablar. Sin embargo, desde la psicología sabemos que la comunicación es mucho más que palabras.  Comunicar no es solo decir algo… es conectar con el otro.

La comunicación es una de las habilidades humanas más importantes. Gracias a ella construimos relaciones, resolvemos conflictos, compartimos ideas y también expresamos quiénes somos. Sin embargo, aunque todos nos comunicamos todos los días, no siempre lo hacemos de manera consciente ni efectiva. Por eso hablamos del arte de la comunicación: porque implica sensibilidad, práctica y comprensión del otro.

La comunicación va más allá de las palabras.

Muchas veces pensamos que comunicarnos significa simplemente decir algo. Pero en realidad, las palabras representan solo una parte del mensaje.

El tono de voz, las pausas, la expresión facial, la postura corporal e incluso el silencio también comunican. De hecho, en muchas situaciones lo que no se dice puede tener tanto impacto como lo que se dice.

Por ejemplo, una frase como “está bien” puede significar tranquilidad, molestia o resignación dependiendo del tono y la expresión con la que se diga.

Por eso, aprender a comunicarnos implica también aprender a observar y escuchar más allá de las palabras.

Y uno de los mayores problemas en la comunicación moderna es que muchas personas escuchan para responder, pero no para comprender.

Escuchar de verdad implica prestar atención, dejar de lado el juicio anticipado y tratar de entender aquello que la otra persona quiere transmitir. En psicología esto se conoce como escucha activa, un aspecto tan importante en los vínculos interpersonales que incluye:

  • mirar a la persona que habla
  • evitar interrumpir
  • hacer preguntas para entender mejor
  • validar lo que la otra persona siente

Porque cuando alguien se siente escuchado, aumenta la conexión.

Pero es momento de hablar de las emociones y la comunicación.

Sin duda que las emociones juegan un papel central en la forma en que nos comunicamos.

Muchas discusiones no ocurren por el contenido del mensaje, sino por la emoción con la que se transmite. Cuando hablamos desde la rabia, el miedo o la frustración, es más probable que el mensaje se perciba como ataque.

Una estrategia útil es aprender a hablar desde la experiencia personal. En lugar de decir:

“Siempre haces lo mismo”

podemos decir:

“Me siento frustrado cuando pasa esto, porque para mí es importante”.

Esta distinta forma transforma la conversación en modo de acusación a una expresión emocional más sentida, lo que facilita el diálogo.

 

Hábitos más comunes que dificultan una comunicación saludable:

        1-        Interrumpir constantemente

2-        asumir lo que el otro piensa

3-        responder con sarcasmo o desprecio

4-        invalidar emociones (por ejemplo, decir: “no es para tanto”)

5-        escuchar solo para ganar una discusión

Estos patrones, cuando se repiten, pueden deteriorar relaciones personales, familiares o laborales.

La buena noticia es que la comunicación es una habilidad que se puede aprender y mejorar.

Y en ese sentido, comunicar también es empatizar porque en la interacción se busca intentar comprender cómo se siente otra persona desde su perspectiva.

Y ojo, ello no significa necesariamente estar de acuerdo, sino reconocer que la experiencia del otro es válida para él o ella.

Cuando una conversación incluye empatía, ocurre algo interesante: la persona deja de sentirse atacada y se abre más al diálogo.

En otras palabras, la empatía no debilita una conversación, la fortalece.

Es así como El arte de Comunicar no va solo por el hecho de evitar conflictos, sino de saber comunicarlos de forma respetuosa, en tanto que una buena comunicación permite:

        1.  resolver malentendidos

  1. expresar necesidades
  2. establecer límites
  3. fortalecer vínculos

En el fondo, comunicar bien es una forma de cuidado emocional, tanto hacia los demás como hacia uno mismo.

 

Reflexión final

El arte de la comunicación no consiste en hablar perfecto ni en ganar discusiones. Consiste en crear puentes entre personas.

Cuando mejoramos nuestra forma de comunicarnos, no solo cambian nuestras conversaciones… también cambian nuestras relaciones.

Y quizás ese sea el mayor poder de la comunicación: la capacidad de acercarnos, entendernos y construir conexiones más humanas.

 Ps. Rocxana Croce P.

domingo, 22 de febrero de 2026

El Agotamiento Emocional

 

A veces, lo más productivo que puedes hacer es descansar

Ps. Rocxana Croce P.

Imaginen que tienen un tanque de gasolina para sus emociones. El agotamiento emocional ocurre cuando ese tanque llega a cero debido al estrés cotidiano: el trabajo, la familia, las expectativas constantes.

El agotamiento emocional, es una señal de que has llevado por mucho tiempo más carga de la que tu mente y tu cuerpo pueden sostener.

 

¿Qué es el agotamiento emocional

El agotamiento emocional es un estado de desgaste profundo que aparece cuando vivimos bajo estrés constante: responsabilidades, problemas familiares, exceso de trabajo, exigencias internas, o situaciones que nos sobrepasan por mucho tiempo.

No es “ser débil”. Es el cuerpo y la mente diciendo: “Necesito una pausa”.

 

Señales de que podrías estar agotado emocionalmente

- A nivel físico:

El cansancio que no mejora con el descanso.

Los dolores de cabeza o tensiones musculares son frecuentes.

Cuando tienes la sensación de que el cuerpo pesa más de lo normal.

- A nivel emocional:

La presencia de irritabilidad sin motivo claro.

La sensación de estar “apagado” o desconectado.

Te cuesta sentir disfrute o motivación.

- A nivel mental:

Presencia de dificultad para concentrarte.

Los olvidos constantes.

El sentir que todo es “demasiado” o que ya no puedes más.

- En la vida cotidiana:

Cuando te cuesta tomar decisiones simples.

Cuando te frustras por pequeñas cosas.

Cuando empiezas a evitar actividades o personas porque no tienes energía.

 

¿Cuáles son las razones que producen agotamiento emocional?

El agotamiento emocional aparece cuando:

-Cargas con demasiadas responsabilidades. Incluso puedes dar sin medida y olvidarte de saber recibir. Es como te basta con la alegría del otro.

-Vives la vida de otros, dejando de lado tu vida propia.

-Te exiges perfección lo cual es agotador y malo para la salud mental.

-No pones límites. Ceder y ceder a todo a costa de tu propio bienestar.

-Acompañas emocionalmente a muchas personas sin recibir apoyo, como si fueras de acero. Ser solo una gran oreja que escucha y no es escuchado

-Vives situaciones prolongadas de estrés, conflicto o incertidumbre. Creer que tienes que aguantar y resistir. En vez de encontrar una nueva forma de seguir adelante.

 Tu cuerpo tiene un límite… y cuando lo sobrepasas, pasa factura.


¿Qué puedes hacer para recuperarte?

1- Reconoce que estás agotado, que no es rendirse, es empezar a cuidarte.

2- Baja la velocidad. Aunque sea por momentos del día: haz pausas cortas, respirar, estirarte, cerrar los ojos.

3- No todo es urgente. Decide qué puedes delegar, soltar o postergar.

4- Pon límites. Decir “no puedo ahora” también es salud mental.

5- Recupera pequeñas rutinas que te regulen: Duerme bien. Camina 10–15 minutos. Come con más orden. Ten momentos sencillos de autocuidado.

6- Habla con alguien de confianza. No lleves todo solo. A veces verbalizar lo que pasa ya aligera el peso.

7- Busca apoyo profesional si te sientes sobrepasado. La psicoterapia ayuda a reorganizar tu vida emocional, tus expectativas y tus límites.

El agotamiento emocional no aparece de un día para otro, y tampoco se va de inmediato. Pero cuando empiezas a escucharte y a ajustar tu ritmo, tu cuerpo responde.

Recuerda: descansar no es un premio, es una necesidad básica.


domingo, 25 de enero de 2026

¿Cómo romper patrones de relaciones que se repiten?

 


Cómo romper patrones de relaciones que se repiten

Ps. Rocxana Croce P.

"No podemos cambiar nada hasta que lo aceptamos".

Gustav Jung.

Eso de que cambias de pareja, pero las historias se sienten iguales, se repiten. O cuando te escuchas diciendo: “¿Por qué siempre termino en lo mismo?”

Hoy vamos a entender por qué pasa y cómo empezar a romperlo.

 ¿QUÉ SON LOS PATRONES RELACIONALES?

Los patrones son formas aprendidas de vincularnos.

No aparecen de la nada: se construyen con la familia, de las experiencias emocionales tempranas y de las relaciones importantes del pasado.

Son como un “piloto automático emocional”: seguimos repitiendo lo que conocemos, incluso cuando nos hace daño.

 ¿POR QUÉ REPETIMOS LOS MISMOS TIPOS DE RELACIÓN?

1) Cuando lo familiar se siente seguro

Lo que te atrae NO es aleatorio o circunstancial. Es tu inconsciente repitiendo lo familiar. Y aunque sea disfuncional, lo conocido da una sensación de control.

El cerebro prefiere lo predecible antes que lo sano.

En vínculos de parejas que se repite patrones, no eliges a quien te hace feliz. Eliges a quien te resulta FAMILIAR.

Por ejemplo, si creciste con frialdad emocional, la calidez te parecerá "intensa”, “pegajosa”. Si viviste en medio del conflicto y caos, la estabilidad te aburrirá. Tu cerebro confunde familiaridad con amor.

2) Cuando Intentamos reparar heridas viejas

Sin darnos cuenta, buscamos en otras personas la oportunidad de “corregir” lo que no recibimos en el pasado: la validación, el afecto, la estabilidad, la escucha.

Estás intentando "arreglar" el pasado en el presente.

Si tu padre es o era frío, poco cercano, emocionalmente distante probablemente elegirás parejas frías esperando que ESTA VEZ te elijan, te vean, te valoren. Pero esto no funciona así.

No puedes sanar con quien te abre las mismas heridas.

3) Debido a Creencias limitantes que cargamos

Frases internas como:

“Tengo que aguantar para que me quieran.”

“Si digo lo que siento me van a dejar”.

“Solo merezco este tipo de relación.”

Esas creencias dirigen nuestras accionesdecisiones y relaciones, condicionando nuestra percepción de lo que merecemos.

Estas ideas, a menudo adquiridas en la infancia, actúan como barreras que nos impiden crecer y nos llevan a comportamientos que confirman la creencia, afectando nuestra autoestima y salud mental. 

4) Tu autoestima dirige el trato que aceptas.

Si eres una persona que piensas y sientes que no eres merecedor o merecedora de un amor sano, cuando alguien te trata bien pensarás "esto es raro" o "qué querrá de mí". Entonces rechazarás lo bueno porque no encaja con tu narrativa interna.

El nivel de respeto y valoración que tienes por ti mismo establece un estándar para cómo permites que los demás te traten.

 

Veamos las SEÑALES DE QUE ESTÁS REPITIENDO UN PATRÓN

Te atraen personas con la misma dinámica emocional: frías, dependientes, controladoras, poco disponibles.

Cuando sientes que siempre tomas el mismo rol: de salvador, cuidador, complaciente, o alguien que evita el conflicto.

Cuando la historia cambia de cara, pero no de forma.

Si esto te suena familiar, probablemente hay un patrón detrás.

 

Entonces ¿CÓMO ROMPER EL PATRÓN?

1. Hazlo de manera consciente.

Pregúntate:

¿Qué situaciones se repiten en mis relaciones?

¿Qué emociones aparecen siempre?

¿Qué tipo de personas me atraen y por qué?

 

2. Conecta con tus necesidades

Quizá estás buscando:

afecto, validación, seguridad, compañía.

Cuando reconoces lo que necesitas, dejas de aceptar migajas.

 

3. Cuestiona tus creencias

Lo que aprendiste no tiene que seguir siendo tu destino.

Cambia el “esto es lo que hay” por un “esto ya no me hace bien”.

4. Cambia una conducta específica

Pon un límite.

Di lo que sientes.

No te quedes donde ya te estás perdiendo a ti mismo/a.

Los patrones cambian cuando tú cambias un paso dentro de ellos.


5. Busca apoyo si lo necesitas

La terapia es el espacio, la oportunidad que nos ayuda a ver lo que no vemos solos.

Ayuda a aprender nuevas formas de vincularte sin dolor.

 

Recuerda: Romper un patrón no es rápido, ni perfecto. Pero es posible.

Todo empieza cuando te detienes por un momento, miras tu historia con honestidad y dices:

 “Esto no es sano para mi” “Esto ya no lo quiero repetir” “Esto no lo merezco”

Repetir no es destino, es un patrón y los patrones se pueden romper, pero primero hay que verlos, reconocerlos y empezar el cambio.


lunes, 22 de diciembre de 2025

Impulsa tu Año Nuevo


 Este es el momento de mirar hacia adentro, tomar aire y recordar que un año nuevo no solo llega: se construye día a día

 

Hoy quiero que te regales este momento.

Un momento para ti… para escucharte, para sentir, para mirar hacia adelante sin prisa, sin exigencias y sin ese peso que a veces nos imponemos cuando llega un nuevo año.

Porque sí, el Año Nuevo tiene ese brillo especial…  también trae expectativas, metas, pendientes, planes que aún no concretamos.

Este mensaje es una invitación a impulsarte, pero desde un lugar diferente:

no desde la presión, sino desde la conexión. No desde la obligación, sino desde tu verdad.


Quiero compartir contigo tres impulsos que pueden marcar la diferencia.

1. El impulso de la claridad

A veces el ruido externo es tan fuerte que olvidamos preguntarnos:

“¿Qué quiero yo realmente para este año?”

No lo que se espera de mí, no lo que todos publican, no lo que “toca” hacer a cierta edad.

Sino lo que tu corazón lleva tiempo intentando decirte.

La claridad no llega de golpe.

Llega cuando te das permiso para sentir, para expresar lo que deseas y también lo que ya no quieres cargar.

Claridad es honestidad. Y desde ahí, todo cambia 

 

2. El impulso de la acción pequeña

No necesitas un gran plan para empezar.

Lo que transforma el año no es una lista enorme de deseos o propósitos, sino un paso sencillo hecho con intención.

Ese hábito que parece pequeño, pero que sostiene todo el proceso.

Ese movimiento que no hace ruido, pero que te mueve, que te saca de tu zona de confort posiblemente.

La acción pequeña es compasiva, realista y poderosa.

Te recuerda que avanzar no es correr… es mantener el ritmo.


3. El impulso interno

Ese impulso que nace cuando recuerdas tu historia.

Lo que has vivido. Lo que has superado.

Las veces que pensaste que no podías y aun así seguiste adelante, aún con miedo o incertidumbre.

Ese impulso es tu poderosa fuerza interna.

Esa parte de ti que quizás se ha cansado, pero no se ha rendido.

La que te susurras en tu auto diálogo:

“Puedes empezar de nuevo… incluso en medio del miedo, de la incertidumbre, incluso con dudas.”

 

Y por eso hoy quiero decirte algo importante:

No estás empezando desde cero. Quizás este sea el año en el que aprendes a poner límites, o a ser menos inflexible, o a cuidarte un poco más, o a soltar lo que ya quedó atrás.

Tal vez sea el año en el que descubres algo de ti que no habías querido ver.

Estás empezando desde tu experiencia, desde tu crecimiento, desde tu aprendizaje, desde todas las veces en que la vida te pidió coraje… y tú respondiste.

Recuerda: Este Año Nuevo no tiene que ser perfecto. Tiene que ser auténtico. Tiene que sentirse tuyo.

Impulsar tu año no es presionarte a cambiarlo todo, es reconocerte, escucharte y dar pasos que honren quién eres y quién quieres ser.

Así que respira profundo… Agradece por llegar hasta aquí.

Y permítete confiar que este año puede sentirse distinto, porque tú estás decidiendo vivirlo distinto.

Impulsa tu Año Nuevo… avanza a tu ritmo, con calma, con intención y, sobre todo, con amor hacia ti.

Ps. Rocxana Croce P.

 

jueves, 18 de diciembre de 2025

Navidad y familia

 

La navidad ilumina las casas, pero también los vínculos, recordando lo que realmente nos une.

 Las navidades despiertan emociones distintas en cada persona. Una época que, aunque suele presentarse como alegre, también mueve emociones profundas, recuerdos, tensiones y expectativas.

La Navidad no solo es una fecha en el calendario. Es un momento donde se activan nuestras dinámicas familiares:

lo que nos une, lo que nos duele, lo que extrañamos, lo que recordamos, lo que aún necesitamos sanar.

Lo que extrañamos, lo que recordamos, lo que aún necesitamos sanar.

Y todo eso es humano.

Desde la psicología, hay un concepto importante para estas fechas: vivir una Navidad consciente.

¿Y qué significa eso? Significa darte permiso para sentir sin juzgarte.

Si aparece la alegría, bienvenida.

Si aparece la nostalgia, también.

Si sientes incomodidad o cansancio, eso tiene un sentido y merece atención.

 

Quiero que te hagas una pregunta:

¿Qué necesito emocionalmente esta Navidad?

¿Quizá más conexión?

¿Quizá poner límites?

¿Quizás más alegrías?

¿Quizás más calma?

¿O tal vez bajar la exigencia de ser parte de reuniones que te desgastan?


No todas las familias son perfectas. Ninguna lo es.

Pero en cada familia existen oportunidades pequeñas:

un gesto amable, una conversación más tranquila, un “gracias”, un “te escucho”, un “te ayudo” o incluso un “hoy necesito espacio”.

La salud mental también se protege en Navidad.

Y está bien decir “no puedo” o “esto me incomoda”, así como también está bien abrir el corazón cuando lo sientes posible.

La Navidad no tiene que ser ideal, ni perfecta para ser significativa.

Puede ser simplemente más humana: menos perfección, más presencia;

menos exigencias, más autenticidad.

La salud mental también se cuida en navidad


Este año, regálate algo valioso: 
tiempo para ti, comprensión para tus emociones y una actitud más compasiva para contigo y para con tu familia.

Que esta navidad puedas mirarte con honestidad, sentir sin culpa, conectar sin exigirte perfección y construir momentos de felicidad.

Ps. Rocxana Croce

 


miércoles, 17 de diciembre de 2025

Autismo y empleo, inclusión día a día

 

“Cambiar la mirada es abrir oportunidades”

Ps. Rocxana Croce P.

Hoy queremos romper mitos, ampliar miradas y comprender que el trabajo no solo es fuente de ingresos, sino también un espacio de identidad, autonomía y participación social.

Para muchas personas en el espectro autista, acceder y mantenerse en un empleo puede ser un camino lleno de barreras invisible, de procesos de selección poco inclusivos, de entornos laborales que no consideran la diversidad sensorial, y prejuicios que aún persisten.

Datos importantes señalan que el empleo en personas autistas, son quienes que menos empleo obtienen.

Las tasas de empleo para personas autistas son significativamente bajas en países como Estados Unidos (14-15%), Canadá (14,3%), Reino Unido (22%) y Australia (28%).

Estos datos resaltan los desafíos que enfrentan las personas autistas en el mercado laboral, incluso una vez que obtienen empleo es bastante frecuente que pierdan su trabajo por problemas en la interacción social y la falta de ajustes razonables. 

La mayor parte de los trabajos suelen ser no especializados y estar pobremente pagados.

El psicólogo español Juan Martos, con más de 20 años de experiencia en cursos y formación sobre autismo, presenta una visión general sobre el empleo de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), destacando los desafíos y oportunidades en este ámbito.

Las personas con TEA tienen habilidades valiosas para ciertos trabajos, como atención al detalle y sistematización, pero enfrentan barreras como el estigma, dificultades de comunicación y sensibilidad sensorial.

Además, señala la importancia del empleo para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y destaca la necesidad de adaptaciones en el lugar de trabajo y una mayor conciencia sobre el autismo en entornos laborales.

 

Retos y desafíos con los que se enfrentan las personas autistas en el ámbito laboral:

1- La falta de conciencia y el estigma: donde la desinformación sobre el autismo puede generar prejuicios y discriminación en el entorno laboral.

2- Las dificultades en la comunicación y la interacción social: Pueden tener problemas para interpretar señales sociales, participar en conversaciones o manejar conflictos, ya que a menudo no entienden las reglas no escritas. Así mismo, las interacciones sociales, como reuniones o fiestas de la empresa, pueden ser especialmente difíciles y abrumadoras.

3- La sensibilidad sensorial: La sobrecarga sensorial provocada por luces, ruidos, olores o texturas puede ser una distracción significativa y una fuente de estrés.

4- El entorno y la falta de adaptaciones y apoyos específicos en el lugar de trabajo: Muchas empresas no están preparadas para ofrecer las adaptaciones necesarias para que los empleados autistas puedan desarrollar su potencial.  La falta de apoyo, como instrucciones claras y directas o un espacio de trabajo adaptado, puede ser un obstáculo insuperable. 

Estos obstáculos pueden llevar a desventajas en los procesos de selección y dificultar la adaptación al puesto. 

Juan Martos destaca la importancia de los programas de transición de la educación al empleo, el empleo con apoyo y las adaptaciones en el entorno laboral y menciona que hay ejemplos exitosos en diferentes países, por ejemplo, en el sector de la tecnología de la información, hay claros ejemplos de empresas que colaboran en iniciativas para emplear a personas con neurodiversidad, como el autismo.

Microsoft trabaja con la experiencia de Specialisterne para identificar, capacitar y contratar talento de esta comunidad en sus proyectos, como una academia de inteligencia artificial y ciencia de datos.

Specialisterne es una empresa social y una organización internacional que se centra en potenciar los talentos de las personas autistas y neurodivergentes, brindándoles la oportunidad de mantener un empleo digno, a su vez ha colaborado con Microsoft en el pasado para crear programas piloto.

El especialista Martos destaca la importancia del papel del supervisor y jefe en el entorno laboral para personas con TEA, enfatizando la necesidad de instrucciones claras, retroalimentación constante y comprensión de las características únicas de estos trabajadores.

 Adaptaciones en el entorno laboral que recomienda el especialista Juan Martos:

-Garantizar horarios estables y tareas con cierto grado de estructura

-Hacer explícitas las normas o códigos no escritos

-Proporcionar instrucciones claras y secuenciadas

-Adaptar el entorno físico

-Asignación de un compañero tutor o “mentor”

-Contemplar los intereses especiales como un factor de posible éxito laboral

-Tener en cuenta el ámbito laboral de la tecnología de la información

-La formación continua

-La importancia de no atribuir mala intención a los comportamientos o comentarios de las personas con TEA en el trabajo.

 

Importancia de la inserción laboral de las personas con TEA

En primer lugar, se trata de mejora la calidad de vida de la persona autista

Segundo, en el ámbito personal se han observado muchos aspectos positivos: una mejora de la autoestima, la gestión del propio dinero, practica de las habilidades entrenadas, el contacto con personas sin discapacidad, el establecimiento de planes de futuro, la satisfacción personal.

Tercero, en el ámbito profesional: la ayuda a otros compañeros, el desarrollo compartido, en ocasiones del trabajo, etc.

Ventajas de contar con colaboradores autistas en un centro laboral

ü  Las personas con autismo sin discapacidad Intelectual poseen muchas habilidades (en ocasiones excepcionales).

  • ü  Son especialmente buenos para prestar atención a los detalles.
  • ü  Son Meticulosos en sus actividades y rutinas.
  • ü  Pueden desempeñar de manera certera y con confianza trabajos en los que la sistematización es fundamental.
  • ü  Otros disfrutan con tareas repetitivas y pueden ser muy eficientes en tareas en las que se repita un procedimiento.

Sin duda, el trabajo influye en el bienestar de las personas y la falta de actividades y responsabilidades puede afectar negativamente a los adultos con autismo, aumentando el riesgo de problemas de salud mental.

El trabajo es un derecho de toda persona, y en los adultos autistas es también una oportunidad para mostrar capacidades que el mundo está aprendiendo a considerar.

 


El síndrome de la vida ocupada

 ¿Te ha pasado que terminas el día completamente cansado, pero con la sensación de que realmente no viviste el día? Vivimos ocupados… pero...