domingo, 23 de julio de 2023

¿TENGO EL TDAH O NO?


 

"Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil".

Albert Einstein.

 El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo, de  origen biológico, que se manifiesta con dificultades para mantener la atención, ya que controla los impulsos y necesidad constate de acción.

Es un problema de salud mental que suele aparecer en la infancia, generalmente a partir de los 7 años, y que está clasificado como un trastorno de conducta. Se caracteriza, porque los niños se muestran hiperactivos, una actividad física excesiva, son impulsivos y tiene problemas para mantener la atención en una única actividad de forma continuada.

Todo ello conlleva problemas en el rendimiento escolar, en sus relaciones personales con los amigos, los profesores y la propia familia.

Causas del TDAH

No se conocen las causas del TDAH, aunque los diferentes estudios que se han realizado en este sentido apuntan a que hay un componente genético importante, hasta el punto de que algunos expertos consideran que existe un 76% de posibilidades de que los hijos de una persona con este trastorno también lo desarrollen.

Asimismo, los estudios más recientes consideran que el ambiente familiar, como hogares desestructurados y el entorno social con relaciones conflictivas, sólo pueden actuar como impulsores de los síntomas, pero no contribuir a la aparición de este trastorno.

Los investigadores están analizando además qué posibles factores ambientales podrían aumentar el riesgo de desarrollar esta afección y están estudiando cómo las lesiones cerebrales, la nutrición y los entornos sociales podrían desempeñar algún papel en su desarrollo.

Como vemos, el trastorno de déficit de atención con hiperactividad es el resultado de una combinación de factores. 

 

Veamos cuáles son los síntomas del TDAH:

Es importante advertir que cualquier persona puede en un momento dado presentar alguno de los síntomas relacionados con el TDAH, sin que ello implique ninguna relación con la condición. De hecho, el diagnóstico de TDAH implica dos condiciones fundamentales:

la coexistencia de diversos síntomas y que éstos se manifiesten en los diferentes ambientes sociales del niño sea la familia, colegio, círculo de amigos, de forma constante y prolongada, causando, además problemas evidentes de relación social y de rendimiento escolar.

También hay que tener en cuenta que no todas las personas diagnosticadas de TDAH presentan los mismos síntomas, sino que existe una gran variabilidad de unos a otros.

De hecho, en función de los síntomas de cada paciente, se han establecido tres tipos diferentes de TDAH:

 

1) TDAH con hiperactividad-impulsividad

  Frecuentemente, la persona mantiene un estado de excitación continua.

Habla mucho, incluso en situaciones en que debe permanecer callado, como durante la clase.

Se muestra inquieto en el aula y le cuesta mucho permanecer sentado. Se remueve constantemente en la silla y puede llegar a levantarse durante la clase, causando molestia e interrupción en la misma.

En situaciones en las que debe mantener una actitud de espera, no para de moverse, saltar y correr.

Interrumpe muy a menudo a los demás en conversaciones, juegos, etc. En actividades de grupo es incapaz de esperar su turno. Incluso tiende a responder antes de que la persona que habla con él haya terminado de formular la pregunta.

No puede mantenerse tranquilo mientras juega.

 

2) TDAH con falta de atención.

Tiene problemas para mantener la atención en cualquier actividad que esté realizando, lo que le lleva a cometer errores por perderse los detalles de las cosas.

La persona se distrae con suma facilidad ante cualquier estímulo externo.

Por lo general no termina lo que empieza y cambia de actividad rápidamente.

Le resulta muy difícil organizarse, de modo que pierde cosas que necesita para realizar una actividad o las olvida en casa, frecuentemente cuando se trata de cosas del colegio por ejemplo olvida los cuadernos, pierde la casaca, etc. También olvida los deberes que tiene que hacer o las tareas que se le encomiendan en casa.

A veces  se muestra como ausente, como si no escuchara lo que se le está diciendo.

 

3) TDAH combinado.

El niño manifiesta los síntomas de los dos tipos anteriores, es decir, de hiperactividad-impulsividad y de falta de atención.

 

CÓMO DETECTAR que un niño, un adolescente o un adulto tienen TDAH. Veamos a través de las etapas de desarrollo:

En la etapa PRE ESCOLAR (2 – 3 AÑOS)

Los menores se muestran llorones (puede haber espasmos, se ahogan del sollozo o llanto).

Se mueven de un lado a otro.

Empujan, se ríen.

Son demandantes.

Tienen problemas en el sueño y con el alimento.

En la etapa PRE ESCOLAR (4 – 5 AÑOS)

Se exponen  al peligro.

Realizan actividades inapropiadas, son inquietos.

Hacen tareas mal hechas.

Prestan poca atención.

Hay escasa reflexión.

Tienen una atención selectiva: requieren de un estímulo positivo intenso (por ejemplo, un video juego, un alimento, etc.…)

En los ADOLESCENTES y adultos

No pueden mantenerse tranquilos, son inquietos y movidos.

Pueden hacer cuadros de depresión, ansiedad, tender al consumo de drogas, alcohol.

Concluyen que no sirven para nada y esto conduce a conductas marginales o disociales.

Y cuando no se hace un buen diagnóstico se llega a esto último (a presentar conductas disfuncionales)

 

Respecto al  tratamiento y Psicoterapia en el TDAH

Hecho el Dx hay 03 enfoques:

1-PEDAGÓGICO: para los niños y adolescentes se recomienda un colegio personalizado (10-15 alumnos)

2-PSICOLÓGICO: conlleva implementar terapias de atención-concentración, Modificación de Conducta. Puede incluir los apoyos para la orientación y supervisión académica, como organizar las tareas o completar los deberes escolares; aprender habilidades sociales o monitorear el propio comportamiento y recibir elogios o recompensas por conductas esperadas. Se recomienda La terapia cognitivo-conductual que ayuda a la persona a ser más consciente de sus niveles atención y concentración, así como a esforzarse por desarrollar  efectivas habilidades para mejorar la concentración.

Además, es de suma importancia que los miembros de la familia, a través de la información que se les brinden, aprendan y fomenten los cambios de conducta y mejorar las interacciones entre todos los familiares, como es el hecho de prestar más atención a lo que su hijo hace bien que a los problemas. Elogiarlos sobre cosas específicas lo más seguido que se pueda para así aumentar y reforzar el comportamiento favorable.

Lo mismo la escuela  y la  universidad, el apoyo debe de venir también de estos entornos.

3-MÉDICO: luego de la evaluación neuropsicológica y el diagnóstico de TDAH, es probable la prescripción por parte del médico de la medicación correspondiente. Diversas investigaciones muestran que estos medicamentos pueden ser muy eficaces, considerando que No curan, pero que, si ayudan a mejorar la capacidad de prestar atención, hacer frente al estrés, calmarse y tener más autocontrol. También es importante decir que No todas las personas con TDAH necesitan medicamentos.

Y como todos los medicamentos, estos pueden tener efectos secundarios y requieren que el médico  siga de cerca el  tratamiento.

Es cierto que algunas personas no les gusta la idea de tomar medicamentos para el TDAH. Pero el medicamento adecuado puede marcar una gran diferencia. Como en todo, en caso de duda, es aconsejable hablar con el médico si algo preocupa respecto a la medicación y despeje las dudas.

En sí, se recomienda que el tratamiento sea combinado. De este modo, la persona  mejorará, aumentará su autoestima, no se sentirá aislado, mejora su desempeño. Por ello, la intervención ha de ser multidimensional  .                 

En suma, si te preguntas qué decir a un niño, adolescente, adulto con TDAH, procura que tus palabras estén enfocadas en la comprensión, en la empatía, en la construcción de la autoestima  por sobre las dificultades.

Crecer en el seno de una familia que confía en él, que lo apoya y que aprecia sus logros marcará la diferencia.

Ps. Rocxana Croce P.

domingo, 9 de julio de 2023

La presencialidad del padre


 "El mayor homenaje que un niño puede dar a su padre, es decir: “Cuando crezca, quiero ser como mi padre".

Billy Graham.

El  padre tiene un papel muy relevante a lo largo del proceso evolutivo del niño o la niña, su presencia es muy importante y el rol que tiene que cumplir, aún más. Si el padre no está presente, o lo está de una manera disfuncional, puede ser muy determinante para el desarrollo psíquico del hijo.

Si bien el rol de la madre tiene importancia, el del padre también. La función paterna si no está bien ejercida puede ser un factor de riesgo para el hijo, pero si está bien desarrollada, puede ser un factor de protección,

En los primeros años de vida, la madre y el padre tienen mucha responsabilidad, son los cuidadores primarios, son las dos personas más significativas en la vida de un hijo.

Diversas investigaciones han demostrado que el padre puede desarrollar una función de figura de apego desde el nacimiento, es apto para dar efecto y cubrir las necesidades de un bebé de manera correcta.

La estabilidad emocional de los hijos depende mucho de la estabilidad emocional que tengan los padres. Es importante conocer las emociones para saber identificarlas y entenderlas en nosotros mismos y en los demás.

La importancia que tiene la función paterna durante el desarrollo del niño o niña. tiene una relevancia significativa  a lo largo de la vida de la persona.

Desde el nacimiento y la infancia  la madre y el padre deben presentar un modelo de identificación para la niña o niño. Deben ir de la mano en las decisiones y deben participar ambos en los cuidados del pequeño desde un principio y procurar que no se produzcan diferenciaciones significativas entre ambos.

El padre realizará también tareas compartidas  como cambiar los pañales, cuidarlo afectivamente, darle de comer, etc. La voluntad del padre será imprescindible para poder conseguir dicho objetivo.

El padre debe ser además participe activo del juego del hijo. De esta manera, se potencia el vínculo padre-hijo a través del juego.

En la etapa escolar: el padre deberá asumir un rol activo, tiene que estar implicado en el proceso educativo de su hijo, mostrando interés y ayudándole siempre que sea necesario. Que el niño o niña perciba este apoyo, será clave para una buena función paterna.

En la adolescencia: el padre aprenderá a gestionar sus propias emociones, tendrá que ser capaz de tolerar las discrepancias o los cuestionamientos que lleguen por parte del hijo y entenderlos, para llegar a acuerdos como parte del proceso de crecimiento y maduración del hijo, y así permitir que el adolescente puede crecer con mayor  seguridad  que le permita potenciar su autonomía y desarrollar su autoestima.

En los tiempos de nuestras abuelas, el rol paterno se asemejaba al de un proveedor. Tenía poca participación en la crianza de los hijos, salvo en las grandes decisiones, y tenía una marcada distancia emocional. Luego, le siguió un rol más activo y participativo del padre; tanto en la crianza como en las actividades del hogar.

 

¿Y qué pasa cuando no hay presencia paterna?

Cuando se habla de función paterna y ante la ausencia del padre, esta puede ser ejercida por otra u otras personas, indistintamente de su sexo. Pueden ser, por ejemplo, los abuelos, tíos, parejas de los progenitores, maestros, etc. Es decir, quien cumpla la función paterna no necesariamente debe ser un hombre. Alguien que, para ese niño o niña, funcione como el que le posibilite ver y experimentar el mundo más allá de su mamá. Será una presencia tranquilizadora que le permitirá desarrollarse con confianza y animarse a experimentar y descubrir el mundo (con la seguridad de saber que cuenta con su apoyo emocional).

El padre debe encargarse de poner límites y establecer reglas. Esto debe ser transmitido de manera clara y calmada. Se trata de ejercer la autoridad de una forma no autoritaria. Cuando esa función no se da, la ley no se instaura de manera adecuada, lo que ocasiona una falta de diferenciación entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo incorrecto y lo correcto. 

 ¿Qué quiere decir esto? Implica darles sentido a los límites, haciendo cumplir lo que está bien y prohibiendo lo que está mal. Implica mostrarle al pequeño el funcionamiento del mundo; transmitirle los valores de la familia y enseñarle a diferenciar lo que se puede y lo que no. 

Representar la ley significa también estar sujeto a ella, ya que, caso contrario, estaríamos en presencia de una ley arbitraria o tirana.

 

¿Qué efectos ocasiona en la crianza de un niño la ausencia del padre?

En la actualidad, existen diversos tipos de familia que se han conformado a partir de nuevas formas de relación, por la separación o ausencia de uno de los miembros, como las familias monoparentales o las familias de parejas en las que no aparece la figura del hombre, o familias de solo hombres.

Mucho se habla sobre el rol de la mujer como padre y madre en caso de ser madre soltera.  Sin lugar a dudas la figura del padre es sumamente importante en el desarrollo del niño. Sin embargo, como mencionamos líneas arriba, esta función puede ser ejercida por el tío, el abuelo, el padrastro, etc.

La madre puede posibilitar este proceso no intentando ser todo para el niño. Si bien la presencia física del padre es muy relevante, lo que importa es su presencia en la mente de la madre para que ella le pueda transmitir en la mente de su hijo o hija, esta figura paterna [ausente o presente] y así no negar la existencia del padre en la vida del menor.

La ausencia del padre no debería ser traumática en sí misma; dependerá de cómo sea transmitida simbólicamente por la palabra de su madre.

Por otro lado, es importante no confundir el rol de padre con el de un amigo. El ser padre incluye afecto, respeto mutuo, confianza, disponibilidad, cualidades importantes en una amistad. Sin embargo, para un desarrollo sano, los niños necesitan límites, disciplina y conductas fijadas por los padres, siempre acompañados con amor.

Es primordial ir desarrollando una relación propia de un vínculo sano entre padres e hijo, donde esté presente la comunicación a través de un trato afectivo, cercano y con una escucha activa y atenta acerca de las inquietudes e intereses de los hijos.

 

En resumen…

Como se puede ver, ser papá no es un acontecimiento meramente biológico. La paternidad es, por sobre todas las cosas, una función simbólica.

Ps. Rocxana Croce P.

CÓMO REPERCUTEN LAS HERIDAS EMOCIONALES DE LA INFANCIA EN LA ADULTEZ

Ps. Rocxana Croce P. Las bases de nuestra personalidad se desarrollan en la infancia y la niñez. Por tanto, cualquier conducta o cualquier h...