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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Cuando la sensibilidad puede convertirse en un problema

 

La sensibilidad a veces se confunde con fragilidad, pero es una fuerza distinta: la de percibir lo sutil, de entender sin que se diga, de conectar de verdad. Sentir no es un error. Es un don, una fortaleza.

Ps. Rocxana Croce P.

La sensibilidad es esa capacidad de percibir y sentir con intensidad lo que ocurre en uno mismo y en los demás— no es algo negativo en sí misma. De hecho, bien gestionada, es una fortaleza: potencia la empatía, la creatividad y la conexión humana.

Pero, como toda cualidad, puede volverse problemática cuando pierde su equilibrio.

La sensibilidad es como tener un micrófono muy potente para percibir emociones; el problema no es el micrófono, sino que el volumen esté tan alto que todo suene como un estruendo.

 

¿Cuándo la sensibilidad puede convertirse en un problema?

1.  Cuando hay una sobrecarga emocional constante y afecta la salud emocional.

Si La persona siente y procesa todo con tanta intensidad, si reacciona con angustia, llanto o ansiedad de forma muy frecuente, esto lo agota física y mentalmente, incluso con incluso síntomas psicosomáticos.

2. Cuando limita la capacidad de tomar decisiones, porque la intensidad de las emociones impide actuar o evaluar con claridad Y El miedo a herir a otros o a equivocarse frena las acciones necesarias. también cuando de por medio hay exceso de autocrítica o duda permanente.

3. Cuando interfiere con las relaciones, si te cuesta manejar comentarios, si Se interpretan como ataques o criticas las cosas mínimas, o desacuerdos y eso provoca conflictos constantes y Se acumulan resentimientos por sentirse constantemente herido.

4. Cuando la sensibilidad se convierte en hipervigilancia, la persona está en Estado de alerta ante posible críticas, rechazos o conflictos y provoca el aislamiento y/o evitación de interacciones. Aumenta la vulnerabilidad al estrés las pequeñas variaciones en el entorno (los ruidos, cambios de planes, gestos) que desestabilizan mucho.

5. Cuando el dolor ajeno paraliza Y sentimos que el sufrimiento de otros se absorbe como propio, lo que revela en la dificultad para poner límites sanos.

 

Entonces, cómo equilibrar la sensibilidad

1ro. Es necesario Fortalecer nuestros recursos internos, ayudándonos de técnicas de regulación emociona como el mindfulness, la respiración diafragmática.

2do. Aprender a filtrar las situaciones porque no todo requiere la misma carga emocional ni la misma respuesta.

3ro. Poner límites claros en el momento adecuado, diferenciando nuestra empatía de la carga emocional ajena.

4to. Desarrollar el asertividad en nuestras interacciones sociales, expresar lo que se siente sin herir y sin callar lo importante.

5to. Buscar espacios seguros para descargar y procesar lo sentido. En la privacidad y el lugar seguro que más nos permita soltar emociones.


Como vemos, la sensibilidad en sí misma no es un problema; de hecho, es una cualidad valiosa porque nos permite conectar con los demás, percibir los diferentes matices emocionales y apreciar lo bello o lo significativo.

Se vuelve un problema cuando empieza a generar malestar intenso o limitaciones en la vida diaria.

En psicología, esto no significa que “ser sensible” sea malo, sino que quizá se necesita aprender a regular la intensidad emocional para que la sensibilidad siga siendo una fortaleza y no un peso.

La sensibilidad en estos tiempos —con pantallas que no se apagan, noticias que nos bombardean, redes sociales que amplifican todo y una velocidad de vida que casi no da respiro— es como tener la piel sin filtro: se perciben más matices, pero también más ruido.


Gestionarla hoy requiere más estrategia que nunca, porque el entorno moderno estimula, sobrecarga y exige reacción inmediata.


Veamos algunas recomendaciones para gestionar la sensibilidad:

1. Seleccionar el flujo constante de los estímulos.

En ese sentido es importante Regular el consumo de noticias, no es necesario enterarse de todo, todo el tiempo. Porque eso hace daño en general.

Hay que dejar de seguir redes sociales que generen ansiedad o incidan en cosas excesiva.

Ayuda mucho permitirnos pequeñas desconexiones conscientes durante el día, programando “micro silencios” digitales (ej. 10 minutos sin teléfono varias veces al día).

2. Aprender a desacelerar en medio de la prisa

Desarrollar las rutinas de pausa: como practicar comer sin pantallas, dormir sin el teléfono cerca, caminar sin escuchar noticias.

Practicar el Mindfulness adaptado a la vida real: no solo meditar 20 minutos, sino detenerse 30 segundos para sentir la respiración antes de responder un mensaje.

Técnicas de anclaje rápido usadas comúnmente en Programación Neuro-Lingüística (PNL), permiten acceder a estados emocionales específicos mediante la asociación de un estímulo (el ancla) con la experiencia de ese estado, por ejemplo el  sentir los pies en el suelo, relajar los hombros, observar un punto fijo, Imaginar (visualizar) una imagen que represente el estado deseado. Presionar suavemente el pulgar contra el índice, Decir una palabra clave en voz baja.

 Practicarlos reduce el estrés y la ansiedad, mejora de la gestión emocional, aumento de la confianza y la motivación. 

3. Cuidar la energía emocional

Es necesario tener límites claros: no absorber conversaciones tóxicas o discusiones digitales eternas.

Mantener una distancia saludable con el drama: no todo lo que pasa requiere una respuesta emocional inmediata.

Y recordar que la empatía no es sacrificio: se puede sentir con el otro sin quedar agotado.

4. Reinterpretar la sensibilidad como fortaleza

Canalizarla hacia proyectos creativos, voluntariado o actividades que conecten con un propósito.

Transformar lo que duele en algo que inspire: desarrollar la escritura, arte, conversación, acompañamiento.

5. Redefinir el autocuidado

En un mundo que valora la rapidez, la sensibilidad puede recordarnos el valor de la profundidad.

El autocuidado ya no es un lujo, es una estrategia de supervivencia emocional.

Incorporar momentos de conexión real: observar, mirar a los ojos, reír sin filtros, escuchar sin prisa.


Decir que “la sensibilidad no es debilidad” es romper un mito que, por décadas, ha hecho que muchas personas escondan su forma genuina de sentir.

La sensibilidad como fortaleza implica aceptar que es parte de tu identidad, no algo que corregir.

Conlleva entrenarnos en la regulación emocional, para que la intensidad no nos desborde.

Implica elegir entornos y personas que valoren tu forma de sentir.

La sensibilidad puede ser una brújula para tomar decisiones más humanas y conscientes.

 


domingo, 7 de julio de 2024

IMPULSIVIDAD

 


Piensa siempre en lo que harás antes de actuar. No permitas que la impulsividad te domine o tu camino estará lleno de oscuridad.

Ps. Rocxana Croce P.

Algo que nos diferencia a los humanos de cualquier otra especie animal, es que tenemos la capacidad de razonar sobre nuestros impulsos, podemos “pensar antes de actuar”.

Sin embargo, no siempre actuamos de manera racional, ya que muchas veces nos dejamos llevar por nuestros instintos primitivos.

La impulsividad es un rasgo de la personalidad. 

Las personas impulsivas se caracterizan por una tendencia a emitir una conducta sin tener en cuenta las consecuencias. No evalúan si sus actos o palabras pueden ocasionar malestar, tanto para sí mismos como para los demás. Es decir, que actúan siguiendo un impulso y no pensando o analizando las variables.

La impulsividad y la agresividad constituyen rasgos de la personalidad estrechamente relacionados.  La impulsividad, en ocasiones, puede dar lugar a conductas agresivas, considerándose la impulsividad como uno de los predictores más significativos de la agresividad.

La conducta impulsiva en los seres humanos se expresa con características como la impaciencia, la búsqueda del riesgo y el placer, la necesidad de recompensa inmediata, la dificultad para analizar las consecuencias de los propios actos, y la agresividad, así como con la falta de habilidad para detenerse, la dificultad para inhibir conductas motoras, el escaso juicio, las dificultades en la planificación, la anticipación de resultados desfavorables y la falta de autocontrol.

 

Podríamos distinguir entre una conducta impulsiva necesaria o funcional y una conducta impulsiva disfuncional.  La primera estaría presente en personas muy aventureras, activas y rápidas en el procesamiento de la información. 

La segunda se expresa y está asociada a respuestas poco reflexivas que tienen consecuencias negativas para la persona. 

También existe una conducta impulsiva disfuncional patológica presente en determinados trastornos psicológicos y psiquiátricos tales como los trastornos alimenticios, abuso de sustancias, trastorno por déficil de atención, el trastorno bipolar o algunos trastornos de personalidad, como el límite o el antisocial, en la ludopatía, donde se tiene un deseo incontrolable de apostar.

Existen 6 facetas en donde se hace visible la impulsividad:

 

1. Dificultad para demorar la recompensa y búsqueda de la inmediatez.

La impulsividad se caracteriza por los problemas a la hora de detener los impulsos, es decir, de frenar ciertas conductas, aunque se sepa que va a existir una consecuencia negativa. Estas personas tienden a buscar la inmediatez en diferentes aspectos de la vida, y en muchas ocasiones esto es causa de violencia interpersonal.

2. No consideran los riesgos y hay ausencia de planificación.

La impulsividad se orienta únicamente hacia el momento presente, por lo que la persona no tiene en mente las consecuencias de los actos sobre el futuro. Enfrentan todas las situaciones mientras se van presentando, se les complica demasiado elaborar planes a futuro. 

3. Urgencia por actuar.

La impulsividad también se expresa como respuesta al estrés, de manera que pareciera imposible sostener la tensión que se acumula en el caso de inhibir la acción. Todos los trastornos del control de impulsos tienen en común esta urgencia por actuar, de esta manera, la tensión que siente la persona sólo se resolvería cuando realiza la conducta impulsiva.

4.Búsqueda de sensaciones

Otro rasgo que se asocia a la impulsividad es la necesidad de estímulos nuevos, lo que se expresa en la búsqueda de experiencias que incluso pueden poner en riesgo la integridad física o emocional de la persona, como lo puede ser abuso de sustancias, actividades sexuales riesgosas, y todas aquellas experiencias en donde predomina el placer antes que cualquier consecuencia negativa que esto pueda traer.

5. Escasa perseverancia.

Ante cualquier error resultante de la conducta impulsiva, la persona se sienta incapaz de continuar esforzándose para darle la vuelta a la situación. Presenta dificultad para tolerar la frustración, causando que la persona abandone tareas lo cual es otro acto impulsivo.

6.Problemas de regulación emocional.

La impulsividad también se manifiesta como la dificultad para regular las emociones. La regulación emocional requiere de espacios internos para observar en detalle lo que ocurre en el interior (insight), para que, de esta forma, se puedan desarrollar conductas más adaptativas.

 

¿Qué factores influyen en la aparición de la impulsividad y la agresividad?

Entran en juego variables biológicas, psicológicas y sociales.

Por otro lado, es importante valorar si el comportamiento impulsivo es transitorio o se trata de un estado permanente de la persona.  Se observan numerosas propuestas que enfatizan en el aprendizaje medioambiental de este comportamiento, estableciendo que la conducta impulsiva aparece como resultado de la observación y la imitación de un modelo agresivo.

 

¿La educación influye en la impulsividad?

La impulsividad en niños y adolescentes tiene mucho que ver con los factores sociales relacionados con el entorno el principal que es la familia. Existe evidencia de que la manera de criar puede influir en el modo en el que la persona aprende a regular lo que siente.

Las situaciones de abuso físico, psicológico y sexual aumentan el riesgo de que los niños y los adolescentes desarrollen a lo largo de los años conductas impulsivas. 

Todo esto es de suma importancia ya que la impulsividad puede llegar a tener consecuencias negativas para la vida de la persona tanto a corto como a largo plazo, como lo pueden ser el consumo de drogas, más riesgo a contraer enfermedades de transmisión sexual, e incluso más riesgo de caer en conductas delictivas.

 

Bases neurológicas de la impulsiv¡dad.

​​La impulsividad no puede ser entendida, como una conducta aislada, más bien se trata de una tendencia a actuar de forma rápida y sin meditación alguna, con el objetivo de resolver una situación o manejar una emoción. 

Todo esto se explica mejor al investigar qué partes del cerebro y qué estructuras se asocian a la impulsividad. 

Una de las zonas del cerebro más relacionadas con la impulsividad es la corteza prefrontal, esta se encarga de que nosotros seamos capaces de razonar sobre nuestros actos, así como también se encarga de la planificación y de la capacidad para inhibir conductas o pensamientos no deseados, por lo que un daño en esta zona implicaría cambios de personalidad e incluso, problemas de impulsividad. 

En nosotros, se encuentran dos neurotransmisores muy importantes encargados de establecer ciertas conexiones en el cerebro, estos son la serotonina y la dopamina. Se ha observado que un nivel bajo de serotonina se asocia a mayor impulsividad, lo que provoca en la mayoría de las veces la participación en actividades de riesgo. La dopamina, se relaciona con la impulsividad en su exceso; puesto que el aumento de esta provoca una sensación placentera, la cual la persona va a seguir buscando.


Cómo reconocer los comportamientos impulsivos.

La impulsividad consiste en la necesidad urgente de satisfacer un deseo; es una necesidad de gratificación inmediata que provoca cierta tensión emocional y que pone en marcha comportamientos de forma casi automática con el fin de evitar el malestar. La urgencia y el automatismo impiden que podamos reflexionar sobre sus consecuencias a mediano y largo plazo.

Así, la impulsividad se caracteriza por una dificultad en el control de la conducta, una incapacidad de resistir el impulso.

El resultado son reacciones exageradas, impaciencia, exigencia, ira, dificultades y conflictos en las relaciones con los demás, poca tolerancia a la frustración y el aburrimiento, tendencia a la agresividad, adicciones. Esto puede provocar desde pequeños accidentes hasta conductas de riesgo.

Como es de esperar, también provoca mucho sufrimiento, vergüenza, culpa y remordimientos por sentir que no se tiene el control de la propia vida. Las explosiones, la tensión, el estrés y la ansiedad tienen un impacto importante sobre la autoestima y el autoconcepto.

 

¿Cómo es la intervención psicológica en el tratamiento de la impulsividad y la agresividad?

Los profesionales de la psicología podemos facilitar recursos que permitan mejorar la autoestima, la asertividad, las habilidades sociales o el autocontrol emocional, así como el entrenamiento en técnicas de relajación.

La intervención psicológica se realiza a varios niveles:

Cognitivo.

Incidiendo sobre los pensamientos de la persona podremos observar cambios conductuales significativos. Ayudando al paciente a identificar y corregir creencias disfuncionales o pensamientos irracionales, facilitaremos la generación de respuestas alternativas en la resolución de conflictos.

Conductual.

A este nivel se facilitan técnicas con el fin de disminuir la conducta, como por ejemplo la técnica del “tiempo fuera”, retirando a la persona del medio que ha propiciado la conducta no deseada, alejándola así del contexto que refuerza el comportamiento que queremos evitar.

Emocional.

Finalmente, a este nivel se identifican los indicadores emocionales que preceden la aparición de la conducta violenta.  Reconocer dichos indicadores servirá al individuo para anticiparse y evitar la pérdida de control.  Además, no hay que olvidar el trabajo para mejorar la expresión emocional, proporcionando recursos con el objetivo de conocer los propios sentimientos para así poder manejarlos adecuadamente.

 

¿Es necesario combinar la psicoterapia con un tratamiento farmacológico?

Considerando que, con cierta frecuencia, la conducta impulsiva se encuentra asociada al trastorno bipolar, los trastornos psicóticos, el abuso de sustancias, el juego patológico o los trastornos de la conducta alimentaria, es preciso considerar la necesidad de un tratamiento farmacológico y por ello, las intervenciones terapéuticas coordinadas con psiquiatría.

 

Algunos consejos generales para contrarrestar los patrones de conducta impulsivos.

1. Identificar el origen.

Identificar en todo momento el detonante de nuestra impulsividad, anotarlos en un papel, ello nos permitirá evitar cualquier situación crítica o bien trabajar para superar dicho problema.

2. Aprender mecanismos de relajación.

Algunos de los mecanismos de relajación más habituales que podemos aprender son el Mindfulness o técnica de la atención plena, el yoga o la relajación muscular progresiva.

3. Realizar respiraciones profundas.

Aprender a realizar respiraciones profundas y conscientes en momentos determinados es una de las mejores formas de relajarnos y tomar el control de la situación en casi cualquier momento. Inhalar, sostener, exhalar.

La respiración propia del Mindfulness nos ayuda a reducir las pulsaciones y mantenernos suficientemente calmados para reaccionar de manera adaptativa a cualquier situación.

4. Crear pautas de conducta claras y estructuradas.

Estas pautas son un conjunto de acciones que debemos memorizar y poner en práctica en caso de atravesar por un episodio de impulsividad; así sabremos en todo momento qué hacer si esto ocurre y con el tiempo interiorizamos cada una de dichas acciones hasta que se conviertan en una respuesta natural.

5. Poner en práctica hábitos de vida saludables

Unos hábitos de vida saludables puestos en práctica diariamente nos ayudarán a tener una vida más relajada y controlada, con la que podremos evitar con mayor seguridad, cualquier tipo de impulsividad en el día a día. Esto se debe a que cuanto mejor estemos físicamente, menos vulnerables seremos al estrés y a la ansiedad.

Estos hábitos de vida son muy diversos e incluyen dormir un número adecuado de horas para descansar correctamente, levantarnos y acostarnos a la misma hora todos los días, tener una dieta equilibrada y realizar actividad física frecuentemente.

6. Evitar situaciones estresantes innecesarias.

Una vez sepamos qué situaciones nos hacen perder el control y cuáles son los detonantes principales de nuestra impulsividad, debemos evitar diariamente todas aquellas situaciones que nos hagan sentir estrés.

Esto puede lograrse también manteniendo un horario de tareas diarias o semanales organizado que nos permita completar con éxito todas nuestras obligaciones sin prisa, pero sin pausa, y sin ceder o abandonar las metas a muy corto plazo que afectarán las metas a mediano y largo plazo.

7. Tener un diario emocional.

Como se ha indicado, apuntar diariamente las situaciones o detonantes que nos empujan a ser impulsivos puede ser una buena forma de conocernos a nosotros mismos y de empezar a superar nuestro problema.

Esta estrategia es conocida como "diario emocional" y consiste en detallar por escrito los sentimientos negativos y positivos que podemos sentir durante los períodos emocionalmente intensos, para reconocerlos y aprender a comprenderlos y/o superarlos.

Situationship


      “Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra sí.”

Ps. Rocxana Croce P.

Una situationship reemplaza a la tradicional “relación amorosa” por la “situación amorosa”, donde las personas involucradas acuerdan mantener una conexión física y emocional sin necesidad de etiquetarla o proyectarse a largo plazo en un futuro juntos.

Especialistas en el tema revelan que esta ‘situación’ resuelve y cubre necesidades referentes al sexo, la intimidad, el romance, la compañía o cualquier otra similar.

El compromiso, la convivencia y el matrimonio como el fin máximo de la pareja quedan fuera de toda opción.

Un estudio realizado a estudiantes universitarios norteamericanos reveló que la generación Z es la más reacia a comprometerse en una relación, ya que consideran que el mantenerla abierta y sin ataduras, trae mayores beneficios en su vida personal.

En una época de post pandemia, de inestabilidad económica, política, social e incluso ambiental, muchísimos jóvenes prefieren priorizar su propio crecimiento, tanto a nivel personal, profesional o financiero.

Expertos concuerdan que la razón de esta decisión se basa en que estos postmilenials quieren evitar los posibles riesgos del apego emocional, pero sin llegar a desatender sus necesidades físicas y emocionales, anteponiendo siempre en primer lugar su educación y profesión.

 

Los riesgos

Este enfoque pragmático del amor se presenta como liberador y honesto; sin embargo, también podría tener consecuencias negativas para quienes la adoptan.

Navegar por una situationship puede ser emocionalmente desafiante.

La ausencia de expectativas claras y la incertidumbre sobre el futuro de la relación, puede convertirse en una fuente de estrés constante.

Esta ambigüedad nos hace cuestionar nuestro lugar en la vida y a veces hasta nuestra propia valía personal, además, la falta de claridad sobre lo que la relación significa para las personas puede desencadenar ansiedad, especialmente para aquellos que en el fondo desean seguridad y certeza.

Psicológicamente este tipo de dinámica puede actuar como un espejo reflejando nuestras inseguridades más profundas y nuestros patrones de apego.

Las personas con un estilo de apego ansioso, por ejemplo, pueden encontrar estos escenarios particularmente estresantes ya que la falta de confirmación sobre el estatus de la relación alimenta sus temores de rechazo y abandono.

Comprender tus propios deseos y necesidades es crucial, este autoconocimiento te permite establecer límites saludables y comunicar claramente tus expectativas.

La psicología sugiere que una comunicación efectiva es fundamental para la resolución de conflictos y el establecimiento de relaciones satisfactorias.

De acuerdo con declaraciones de expertos, la idea de que una situationship funciona como la mejor forma de ser radicalmente honesto y transparente, pero no siempre se amolda a la realidad. En muchos casos, se torna difícil que ambas partes lleguen a alinearse del todo y coincidir, resultando en una probable ruptura. Además, el miedo al cambio podría camuflarse tras una máscara de aparente actitud liberal y perjudicar emocionalmente a las personas involucradas.

Sea como sea, está claro que la situationship está ganando cada vez más adeptos que buscan un respiro entre los parámetros ideales de pareja y las dificultades de la vida moderna.

Quienes están habituados a las relaciones casuales se sentirán más cómodos con ellas.

Es frecuente que quienes priorizan su carrera profesional, académica u otras áreas de su vida, opten por estos vínculos.

Por el contrario, las personas que buscan estabilidad y seguridad constantes, tanto en vínculos amorosos como amistosos, no tienen el mejor perfil para las situationship. El terreno de lo indefinido puede causar expectativas falsas e incluso la ansiedad de no proyectar a futuro.

 

Veamos las señales que pueden indicar que estás en una situationship o relación casual.

1. Es una relación básicamente informal

Desea mantener la relación lo más informal posible.

2. No hay crecimiento en la relación.

Permanece estancado y muchas veces se vuelve aburrido.

3. No se habla del futuro.

No ven ningún futuro potencial en la relación, lo que demuestra que no lo tomas en serio.

4. No hay exclusividad.

Como no se es exclusivo con nadie, se puede salir incluso paralelamente con otras personas.

5. Sus amigos o familiares no saben nada de ti ni tú de ellos.

Es común que las personas en situationship mantengan alejadas a sus familias y amistades. Al no confiar en la durabilidad del vínculo, se prefieren evitar presentaciones y momentos conjuntos, a fin de evitar posteriores explicaciones

6. Sin intimidad emocional.

7. Hay inconsistencia e inestabilidad en la relación.

No ves ninguna consistencia ni estabilidad en la relación, es bastante desordenada, con líneas que no están bien definidas, y ninguno de los dos desea pensar seriamente en la relación.

8. Se mantienen conversaciones triviales o superficiales.

No hay una comunicación sana entre ustedes dos y se trata más bien de la intimidad física que comparten.

9. No estás apegado a ellos ni sientes nada por ellos en particular.

el incentivo es satisfacer básicamente los deseos sexuales, desconectarse de los problemas y divertirte un poco en la vida.

10. Su compañía no aporta nada relevante a tu vida.

la compañía de esa persona no agregue ningún tipo de beneficio o valor a tu vida. Si se va o termina la relación, no te afectará de esa manera y podrás superarlo

 

¿Puede una relación situacional convertirse en una relación?

Sí, una relación de situación puede convertirse definitivamente en una relación comprometida si ambas partes están listas para ese tipo de compromiso. Si tanto tú como tu pareja están listos para dejar atrás sus hábitos iniciales de estar en una relación de situación y están de acuerdo en darle una oportunidad a una relación comprometida, una relación de situación puede convertirse en una relación formal.

Sin embargo, es importante conversar de antemano para que no haya malentendidos una vez que empieces a involucrarte.

Si te encuentras dentro de una situationship y esto está impactando tu bienestar, recuerda que buscar apoyo es un signo de fortaleza. Un espacio terapéutico puede proporcionarte la claridad y las herramientas necesarias para abordar tus emociones de manera constructiva y tomar decisiones más informadas sobre tu relación.  En última instancia cada relación es una oportunidad para aprender mas sobre nosotros mismos, sobre nuestros deseos y necesidades en el amor y en la vida

Abraza cada experiencia con curiosidad y apertura, pero nunca comprometas tu bienestar emocional.

 

domingo, 29 de octubre de 2023

ARTE TERAPIA

 

“Las pinturas tienen una vida propia que se deriva del alma del pintor”.

Vincent Van Gogh.

 

La arteterapia es una forma de terapia que utiliza el arte como medio para mejorar la salud mental y emocional de las personas.

A medida que más personas descubren los beneficios de esta práctica, se está volviendo cada vez más difundida en el mundo.

 

¿Qué es la Arteterapia?

El arte terapia es una disciplina que se instala en un campo intermedio entre el arte y la psicología, es decir, combina el proceso creativo y artístico con la psicoterapia.

Usa el arte como un lenguaje visual para a expresión personal, por lo que su objetivo no es la producción de obras con perfección estética.

En arte terapia se considera que toda persona tiene la capacidad de ser creativo y puede proyectar su mundo interno a través del arte, por lo que no es necesario tener conocimientos previos de técnicas artísticas.

El proceso por el cual es hecha la obra es más importante que el resultado final.

En este sentido, el arte terapia se diferencia de las clases de arte ya que el arte terapeuta no se focaliza en enseñar técnicas artísticas, salvo cuando esto sea necesario para promover la capacidad expresiva de los pacientes, de modo que logren crear una obra que refleje de la mejor manera posible su experiencia interna.

El arte terapeuta es quien acompaña y apoya a la persona en el trabajo con diferentes materiales artísticos. En el proceso creativo se utiliza el arte para explorar, expresar y comprender emociones e ideas.

Con el terapeuta se genera una reflexión en torno a la obra que ayuda a dar significado y comprender la experiencia.

El lenguaje no verbal del arte es rico en metáforas que hablan de nosotros mismos, de nuestro mundo interno e imaginario.

El arte nos permite justamente abrirnos a distintos espacios de experiencia subjetiva y nos aumenta la capacidad expresiva. Se promueve un proceso simbólico que permite elaborar y transformar a través de las obras.

Hacer arte implica establecer una vía de comunicación con nuestra propia persona y realizar un ejercicio de introspección y autoconocimiento por medio de la expresión.

Los terapeutas de arte emplean una amplia variedad de medios artísticos, como pintura, dibujo, escultura, escritura, collage y música, para ayudar a las personas a explorar sus emociones, resolver problemas, mejorar la autoestima y encontrar un sentido de identidad.

No es necesario ser un artista talentoso para participar en arteterapia; de hecho, se valora la autenticidad sobre la habilidad artística.

 

Veamos los beneficios del Arteterapia 

1-En la Gestión del Estrés y la Ansiedad: sin duda que muchas personas experimentan altos niveles de estrés y ansiedad en la vida cotidiana, sobre todo en los últimos tiempos post pandemia.

La arteterapia proporciona un espacio seguro para expresar y liberar estas tensiones a través del arte.

Pintar, dibujar, escribir o modelar arcilla pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional.

2-Superación de Traumas: Aquellos que han sufrido traumas pueden encontrar dificultades para verbalizar sus experiencias. La arteterapia les permite comunicar sus sentimientos y recuerdos de una manera no verbal, lo que puede facilitar la curación y la recuperación.

3-Mejora de la Autoestima: Porque a través de la creación artística, las personas pueden descubrir su capacidad para crear belleza y significado. Este proceso puede aumentar la autoestima y la confianza en uno mismo.

4-Desarrollo de Habilidades de Comunicación: Porque en las sesiones de arteterapia, las personas pueden explorar cómo se sienten sin mediar palabras. Y a medida que desarrollan la capacidad de comunicar sus emociones a través del arte, también pueden mejorar sus habilidades comunicacionales.

5-Fomenta la Exploración de la Identidad y la Creatividad: Sin duda, Las personas pueden explorar su identidad, sus deseos y su creatividad de formas que tal vez nunca antes habían considerado, sin ser juzgados.

6-Entrena la Memoria: Arteterapia implica la utilización de la memoria en varias formas. Al trabajar en actividades o proyectos artísticos a largo plazo, como un mural o una serie de dibujos, se requiere recordar los detalles y la progresión del trabajo. Además, al utilizar técnicas artísticas específicas, se pueden aprender y memorizar procesos, pasos y conceptos relacionados con el arte.

7-Potencia la Concentración: El arte, especialmente si hablamos de dibujo, requiere una atención plena y concentración en el proceso creativo, ya que debemos enfocar nuestra atención en los detalles, las formas, los colores y las texturas que estamos creando.

8- Sirve de apoyo para Tratamientos Psicológicos: Al trabajar junto con profesionales de la salud mental, la arteterapia puede ayudar a los individuos a explorar y abordar de manera más profunda sus desafíos emocionales y psicológicos. El arte actúa como un medio no verbal de comunicación y expresión, permitiendo a los pacientes acceder a aspectos de sí mismos que pueden resultar difíciles de abordar verbalmente.

9-  Mejora la Intuición:  El trabajo de las propias emociones  ayuda a trabajar con el  propio cuerpo. Permite revivir y ser consciente de las reacciones instintivas o sensaciones que genera el cuerpo ante una u otra situación.

Ese entrenamiento ayudará, a futuro, a detectar cuando una situación es favorable. O, de lo contrario, el cuerpo la rechazará por intuición.

10-Aumenta la capacidad de Resignificar: Este beneficio es muy significativo. Y es que a través de la arteterapia la persona va a cambiar el significado de muchas de las cosas que le ocurren o vive para darles otro sentido que le hace sin duda, más grande y mejor


¿Por qué considerar llevar un taller de Arteterapia?

 Aquí hay algunas razones para hacerlo:

 Primero: El Bienestar Mental y Emocional: La arteterapia es una forma efectiva de cuidar tu salud mental y emocional. Puede ayudarte a enfrentar desafíos, resolver problemas y sentirte más equilibrado emocionalmente.

Segundo: La Expresión Creativa: La arteterapia te brinda la oportunidad de expresarte de una manera única y creativa. Puedes descubrir talentos y habilidades artísticas que nunca supiste que tenías.

Tercero: La Comunidad y Apoyo: Los talleres de arteterapia suelen ser espacios de apoyo donde puedes conectarte con otros individuos que comparten tus experiencias y desafíos.

Cuarto: El Aprendizaje Continuo: La arteterapia es un proceso continuo de autodescubrimiento donde puedes seguir aprendiendo y creciendo a lo largo del tiempo.

En resumen, la arteterapia es una poderosa herramienta de sanación que ha demostrado mejorar la salud mental y emocional de muchas personas.

 "Cuando se pierde la experiencia creadora, desaparece el sentimiento de una vida real y significativa". Donald Winnicott.

Acuarela: Flama DelCroce.

Ps. Rocxana Croce P.

 


lunes, 17 de abril de 2023

LA CONVIVENCIA


 "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos." Martin Luther King 

Ps. Rocxana Croce P.

Las relaciones basadas en el buen trato, el respeto y la convivencia en armonía contribuyen a construir una vida libre de violencia.

La convivencia es la capacidad de vivir juntos, entre todos los integrantes de la familia.

Como todas las facetas de nuestras vidas, la convivencia necesita un aprendizaje.

Desde que somos pequeños estamos relacionándonos con otras personas, tanto en el ámbito familiar como en el colegio, el trabajo, el vecindario. Vamos aprendiendo una serie de normas que van a regir nuestras relaciones sociales. 

En el ámbito familiar o con nuestro grupo de amigos y compañeros, debemos aplicar conceptos tales como tener paciencia, saber escuchar, respetar las ideas y opiniones de los demás, hablar con respeto, etc.

Las relaciones interpersonales forman parte intrínseca y esencial de la vida, ya que no se vive en el absoluto aislamiento.

De este modo, la convivencia hace referencia a la coexistencia, el acompañamiento constante, de individuos o grupos humanos compartiendo un espacio determinado, siendo ejemplo de ello, los contextos de convivencia familiar, escolar.

Durante una interacción pueden surgir diferentes conflictos e inconvenientes que pueden incluso derivar en disputas o pleitos.

La convivencia sana se sustenta en fomentar el respeto y tolerancia por las ideas ajenas, hábitos y costumbres, la responsabilidad con el otro y la solidaridad, sea en el hogar, en el aula académica, o en la vida en general.

Por otra parte, uno de los principales elementos que favorecen la convivencia dentro del hogar es la capacidad de resolver los conflictos, que se presentan en las diferentes etapas de la vida.

Los conflictos en las familias son parte de la convivencia, motivo por el cual es fundamental tener en cuenta que resolverlos de manera saludable fortalece la estructura familiar, incrementa la cohesión y el sentimiento de pertenencia.

Los conflictos se entienden como aquellas situaciones en las que dos o más personas perciben o tienen posiciones, valores, intereses, aspiraciones o necesidades diferentes o contrarias.

Pero el sólo hecho de pensar distinto no genera un conflicto, sino que este surge cuando frente a un asunto cada una de las partes considera tener la razón, lo que genera una situación de contraposición o pugna de ideas

Veamos cuáles son los elementos para una buena convivencia

- El respeto: Cuando establecemos cualquier tipo de comunicación con otra persona, la primera premisa es aceptar la dignidad de esta persona como tal, sin prejuicios ni discriminaciones, y entender que puedan tener pensamientos y opiniones distintos a los nuestros.

- La empatía: como la valiosa capacidad de colocarse en el lugar del otro.

-La comunicación: que permite el entendimiento y comprensión de las ideas y sentimientos frente a los hechos que relacionan a las personas, sin comunicación, sin diálogo es difícil mantener una saludable convivencia.

- La inteligencia: y es que, en las relaciones sociales, las buenas intenciones no son siempre suficientes. Cuantas veces hemos visto a personas que tienen el  don de la impertinencia y molestan continuamente sin ser conscientes de ello. Para tratar con inteligencia a los demás, es importante saber escuchar e intentar conocer a la otra persona y, en caso contrario, saber callar en determinados momentos. Una persona social y emocionalmente inteligente sabe estar y comportarse con personas muy diversas, social y culturalmente, aunque haya tenido quizá menos formación en la infancia. 

- La educación: Es una de las bases de una buena convivencia, y viene desde el seno de cada familia nuclear. Somos reflejo de la educación que nos han dado nuestros padres en nuestros hogares.

 

Y ¿cuáles son los Factores negativos para la convivencia?

- Los prejuicios: Estos implican una mala predisposición a la convivencia, lo que nos hará tener una actitud negativa ante los demás dificultando enormemente la relación. El prejuicio va en contra del respeto que cada persona merece.

- La intransigencia: Convivir con los demás supone un esfuerzo en conseguir puntos de acuerdo. Para ello, todas las partes deben ceder a menudo en sus posturas. Cuando alguien nunca está dispuesto a ceder, la convivencia no es posible, se podrá producir una relación de sometimiento o subordinación, pero nunca de auténtica convivencia.

- La falta de comunicación: "Hablando se entiende la gente" es un dicho popular realmente acertado a este respecto. Cuántas veces la falta de comunicación provoca situaciones difíciles en todos los ámbitos de nuestra vida, que podrían ser resueltas con una simple conversación.

 

Hablemos de La convivencia en el mundo actual

El ritmo de la vida actual y la revolución en las comunicaciones han creado un doble efecto: por un lado, hemos aumentado la cantidad y diversidad de personas con las que nos relacionamos, pero por otro, la calidad de la relación entre las personas se ha hecho más superficial.

La vida en las ciudades tiene hoy en día un común denominador:  es la falta de tiempo. Sin duda, Las prisas y el estrés no son buenos aliados para la convivencia.

Las relaciones en muchos casos se limitan a un simple saludo y la convivencia familiar se afecta en tanto el cansancio del día a día, del estrés laboral, las obligaciones académicas, las actividades del propio hogar.

En medio de ello, es evidente el impacto que los aparatos electrónicos como el celular, la Tablet, la computadora, La televisión, que muchas veces no dejan de funcionar
durante gran parte del día y comienza a sustituir las conversaciones entre los miembros de la familia.

Por tanto, es necesario poner los límites, que se expresan en todos los sentidos, y permiten regularnos desde el trato en la convivencia misma con las demás personas.

Establecer límites claros es necesario para una buena interacción, pero no siempre se trata ni se  conversa de antemano. 

Esta es una actitud coherente con nuestros principios y valores y en armonía con las otras personas porque permitirá desarrollar una relación madura, sana, donde el respeto será la variable que se imponga sin necesidad de estarla pidiendo. 

Por ello, para que funcione la convivencia entre las personas, esta debe ser entendida como un equipo, donde es probable que existan tensiones y conflictos, pero intentando que las mismas no se nos escapen de las manos.

Ayuda mucho a la convivencia, Distribuir roles y funciones.  Conviene además que a pesar de los espacios a veces limitados, cada persona tenga sus propios tiempos, sus momentos y estos sean respetados.

Para que exista una convivencia sana, deben existir los valores como la tolerancia, la justicia, la paz, la solidaridad y la libertad, entre otros; primando, sobre todo, la empatía en las relaciones con los demás. Al mismo tiempo, existen un conjunto de normas necesarias dentro de la interacción social que garantizan y regulen las buenas relaciones en cualquier ámbito. 

 

Decálogo para una convivencia armoniosa

Este decálogo se refiere a  estrategias para la sana convivencia, y poder  mejorar las relaciones familiares, amicales, entre otros.

1. Comunicarse de forma adecuada

La falta de atención, la poca claridad, la poca escucha, pueden producir que un miembro de la familia, el aislamiento o sentirse poco incluido. Si, por el contrario, conseguimos una buena comunicación sobre todo asertiva, los miembros se sentirán cómodos para expresar lo que sienten y lo que no les gusta.

2. Expresa tus emociones

Cuando somos capaces de expresar aquello que sentimos, hay más posibilidades de que se nos entienda. Es decir, hay empatía entre las partes, y lo importante es crear un ambiente de confianza, sin mentir, ni ocultar.

3. No juzgues o etiquetes

Cada persona tiene sus propias circunstancias y sus motivos por los cuales hace las cosas, por eso, dentro de las estrategias para la sana convivencia lo mejor es no juzgar y tratar de entender las razones que le han llevado a una persona, actuar de determinada manera.

4. Evita las comparaciones

Cada uno es diferente, con lo bueno o con lo no bueno; por  eso las comparaciones que de por si son odiosas, afectan la sana convivencia y solo tienden a generar inseguridad o malestar.

5. Usa el sentido del humor

El humor y las bromas permiten crear un clima positivo, donde predomina el buen humor y se activan nuestras endorfinas. Solo se debe de tener cuidado en no caer en el sarcasmo o las bromas de mal gusto que pueden afectar.

6. Muestra tu afecto

Es importante que, para la sana convivencia, el afecto se tome en cuenta y se exprese, acompañado con gestos como los  abrazos, para que sientan más seguridad, apoyo y cariño.

7. Respeta el espacio de cada uno

Cada persona necesita sentir que tienen su propio espacio, por eso se aconseja evitar invadir el espacio personal de cada uno, respetando los límites.

8. Celebra los logros de los miembros

Reconoce y apoya cuando algún miembro ha hecho algo bien o especial. El motivarse unos a otros, hace que entre todos consigan las metas propuestas.

9. Distribuye equitativamente las tareas del hogar

Lo más sano es que todos se unan para llevar a cabo las tareas de manera equitativa. Suele pasar que se carga de más labores a un miembro, y finalmente termina abrumado por la cantidad de trabajo. Lo conveniente es establecer rutinas en las tareas teniendo en cuenta la edad y el tiempo del que dispone cada uno.

10.Dediquense tiempo

De la misma manera que se necesita tener un tiempo personal, es necesario tener momentos para poder compartir inquietudes, distracciones, u otros planes que los unan. Desconectarte del mundo virtual un rato, compartir en familia algo distinto al trabajo y los estudios, y comunicarse de forma tranquila, son algunas de las consideraciones más efectivas que podemos implementar en tu vida diaria.

La convivencia es un arte.

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