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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Ser resiliente puede aprenderse y entrenarse


La RESILIENCIA es esa capacidad que nos permite ser fuertes a pesar de los vendavales de la vida y logremos adaptarnos lo mejor posible frente a las circunstancias que conforman las pérdidas, las decepciones, los traumas y los fracasos.

Tendría que ser una enseñanza fundamental en las escuelas. 

Todos podemos ser resilientes, no lo olvides.

Piensa ¿acaso no has superado ninguna dificultad o situación en tu vida?

Reflexiona y recuerda en aquella vez que fuiste valiente y a pesar del miedo, pudiste vencerlo.

Con el apoyo terapéutico, la persona puede encontrarse consigo misma y empoderarse para desplegar sus fortalezas y emerger de las dificultades.

Conseguir ser una persona resiliente requiere dos factores: tiempo y autoconocimiento. 

Existen algunos hábitos que tienen las personas resilientes y que puedes empezar a practicar:

  1. Confían en sus capacidades
  2. Son personas creativas
  3. Son conscientes de su potencial y sus limitaciones
  4. Ven en las dificultades una oportunidad para salir fortalecidos
  5. Son optimistas, aunque ven la vida de forma objetiv
  6. Se rodean de personas positivas
  7. Saben que es imposible controlar todas las situaciones
  8. Se adaptan a los cambios
  9. Practican el mindfulness
  10. Son muy perseverantes 
  11. Afrontan las dificultades en humor y buena energía. 
  12. Buscan ayuda

"Una buena mitad del arte de vivir es la resiliencia."  Alain de Botton


domingo, 28 de febrero de 2021

TIEMPOS DE RESISTENCIA

“Lo que no me destruye, me hace más fuerte.”  Friedrich Nietzsche.

 

Ps. Rocxana Croce

Estamos viviendo tiempos de crisis, tiempos de incertidumbre, de inseguridad, de estrés, de pérdidas importantes y significativas.

El que menos ha sido tocado de una u otro forma por la pérdida, y lo más doloroso han sido las pérdidas de personas queridas que han fallecido, no pudiendo incluso haber sido asistidos en su enfermedad, incluso en muchos casos, ni verlos ni despedirse de ellos como sería lo más justo y humano.

La experiencia de pérdida de libertad también se está viviendo debido al confinamiento, para evitar situaciones de aglomeración, de lugares o espacios donde pudiéramos contagiarnos, y eso también va de la mano con nuestra propio autocuidado y criterio personal. ¿Nos cuidamos o relajamos?

Nuestra vida se ha visto alterada por esta crisis pandémica en todas sus dimensiones: de salud (mental y física), de trabajo, de estudio, de proyectos, planes, de vida familiar, de pareja etc.

La tendencia al auto-abandono, como el descuido personal (higiene), la desorganización (abandono de horarios, procrastinar), desmotivación y desanimo, pueden llevar a adoptar un estilo de vida que genere desadaptación y termine perjudicando más a la persona.

En medio de esta ruleta de expectativas e incertidumbres, es importante permitirnos sentir todas las emociones: tolerar la frustración, permitirnos el malestar; generar y disfrutar de las emociones que nos generan bienestar y optimismo.

Pero damos cuenta también que esta crisis nunca antes vista en la humanidad por la magnitud del desastre, supone de parte de cada ser humano un gran reto: encontrar nuestro propio sentido de vida.

La adversidad existe, forma parte de la vida y aparece cuando menos lo esperamos: las enfermedades, las perdidas, las dificultades, están presentes desde todos los tiempos.

Reconocer esta realidad, aceptarla y prepararnos para afrontarla de la mejor manera posible, es vital para nuestro equilibrio y bienestar.

 

Resistir

La resiliencia está en las personas de manera potencial, como una reserva, y se muestra en nuestras actitudes y acciones cotidianas. Todos la podemos construir y trabajar para desarrollarla.

La resiliencia es la capacidad que tenemos para afrontar la adversidad y salir transformados de la experiencia.

Pero también tenemos que decir que ser resiliente no significa ser siempre fuertes y no tener momentos de duda.

Como dijimos líneas arriba, es necesario aceptar nuestras emociones de miedo e inseguridad; de incertidumbre y desconfianza, pero buscando alternativas de solución, obteniendo un aprendizaje de la adversidad, de esa travesía difícil y dolorosa pero que enfrentamos y como resultado vamos construyendo una mayor resiliencia.


¿Y cómo podemos desarrollar nuestra resiliencia?

Podemos trabajar para que nuestra capacidad resiliente crezca y nos ayude a afrontar mejor lo que nos ocurre, a través de nuestras actitudes y acciones cotidianas.

Mirar de frente lo adverso, sacando y creando nuestras mejores herramientas para afrontarlo.

Podemos además regular nuestras emociones, conectar con nuestras fortalezas, reconocer y fortalecer nuestros valores y principios como la generosidad, compasión, empatía.

Afianzar nuestras relaciones sanas, cálidas que nos sumen a nuestras vidas y evitar aquellas tóxicas o que nos desgasten emocionalmente.

Tener una nueva visión de vida valorando más aquello que antes dábamos por sentado.

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