domingo, 27 de diciembre de 2020

Aprendizajes: convivir con los miedos.

 

"El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son". Tito Livio.

Ps. Rocxana Croce P.

Las personas somos pensamientos, emociones y conductas.

Frente a una situación o hecho, surge un pensamiento que de inmediato se conecta a una emoción.

Las emociones son imprescindibles para sobrevivir: la alegría, la esperanza, ilusión hacen que la vida resulte más placentera y cómoda.

Pero además, existen emociones como la ira, el miedo, la tristeza, la vergüenza, que hacen que la vida sea poco agradable o menos amable.

Por ejemplo el miedo es una emoción básica y necesaria para sobrevivir porque nos permite identificar los peligros,  reaccionar ante las  amenazas que ponen en riesgo nuestras vidas y permite poder prevenir y ponernos en estado de alerta frente a los peligros y buscar alternativas para poder sobrevivir ante las nuevas adversidades.

¿Cómo gestionamos los miedos?

1- Identificar el origen del miedo.

¿Por qué siento miedo? ¿Cuál es el pensamiento que hace que me ponga alerta?

2- En un papel, escribir el miedo.

Nombrarlo, definirlo.

3- Buscar alternativas.

Como cuando tenemos una rueda de soluciones, escribir las alternativas, dificultades y las estrategias que utilizaremos.

4- Analizar los recursos que tenemos.

Con qué y con quién contamos. ¿Necesito ayuda profesional?  ¿Quién me puede ayudar? ¿Con qué recursos cuento? (personal, económico, etc.).

5- Realizar un plan de acción.

Escribir los objetivos a corto, mediano y largo plazo, con fechas. Poco a poco dar pequeños pasos y valorarlos (por pequeños que sean).

6- No rendirse.

En momentos de flaqueza o decaimiento es probable que los miedos aparezcan con más fuerza. Aceptar que habrán momentos que avanzaremos y otros que retrocederemos unos pasos, lo importante es no rendirse y tener paciencia con uno mismo.

7- Por último: relajarnos, distraernos para “ventilarnos” mentalmente, porque es necesario saber disfrutar de la vida, tener buenos momentos para generar buenas emociones.  Mucho dependerá de nuestra actitud y habilidades emocionales para saber convivir con el miedo.


lunes, 14 de diciembre de 2020

¿TROPEZANDO CON LA MISMA PIEDRA?

"Cada vez que te sientes tentado a reaccionar de la misma manera, pregúntale si quieres ser un prisionero del pasado o un pionero del futuro". -Deepak Chopra


¿Por qué mis amigos no me valoran? 

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué las parejas terminan traicionándome? 

¿Por qué en mi trabajo los compañeros no siguen mis propuestas?

Hay comportamientos, errores, formas de comunicarnos, que se repiten una y otra vez, como un carrusel que sigue un mismo patrón de conducta y  que se presentan con frecuencia, resultando sumamente incómodos, sintiéndose una sensación de no poder evitarlas, de caer en la misma historia una y otra vez y que nos llevan a los mismos frustrantes resultados, que generan angustia, una especie de estar en un mismo circulo sin poder modificarlo, sin poder salir. 

Mucho de ello deviene de la infancia, de patrones de pensamientos y conductas que cargamos a lo largo de nuestras vidas. 

En la vida se repite aquello que nos “trauma”, que nos duele.

No será hasta que se reconozca este patrón  y se habiliten nuevas formas de responder a la misma situación, que se cortará el círculo vicioso.

Si no nos hacemos conscientes de estos comportamientos recirculares y no sanamos esas emociones que están ancladas desde nuestra infancia, probablemente repetiremos lo mismo.

Es necesario aprender nuevas herramientas, nuevas formas de responder a la misma situación que permitan un cambio positivo en nuestra conducta y termine por cortar el círculo vicioso. Esto conlleva a aprender sobre la regulación de emociones, querernos más (autoestima), marcar límites y tener paciencia con nosotros mismos.

Es un proceso de día tras día, de generar pequeños cambios que nos lleven a una mejor versión de nosotros mismos.

Ps. Rocxana Croce P.


CÓMO REPERCUTEN LAS HERIDAS EMOCIONALES DE LA INFANCIA EN LA ADULTEZ

Ps. Rocxana Croce P. Las bases de nuestra personalidad se desarrollan en la infancia y la niñez. Por tanto, cualquier conducta o cualquier h...