domingo, 26 de febrero de 2023

CONSEJOS PARA MANTENER UNA AMISTAD

 


Hay amigos con los que podemos compartirlo todo, mostrándonos tal como somos. Esa segunda familia nos ayuda a explorar el mundo y a superar la incomunicación. Cultivar y conservar la amistad verdadera enriquece nuestra vida y mejora nuestra salud.

Ps. Rocxana Croce P.

La Amistad, como todo lo importante, brota del corazón, pero necesita de la voluntad, el tiempo y la dedicación para que dé frutos.

El amigo es alguien similar a nosotros, el gran confidente con el que exploramos la vida. No nos juzga ni nosotros lo juzgamos.

No es una autoridad que reprime o condiciona tu pensar, tu sentir, sino alguien con el que te sientes libre y respaldado para superar circunstancias adversas o alcanzar metas.

Con el amigo no te aburres, siempre pasan cosas, siempre hay algo que contarse, y lo mejor es que a través del amigo empezamos a conocernos y sentimos que somos comprendidos, rompiendo la barrera que nos separa de los demás: la incomunicación.

La experiencia de la amistad es, por tanto, una llave que abre muchas puertas, algunas íntimas.

El filósofo francés Voltaire dijo: "la amistad multiplica el ser".


¿Podemos tener amistad con todos?

Conocemos mucha gente a lo largo de nuestra vida, pero solo con unos pocos,  que pueden contarse con los dedos de la mano, como solemos decir,  la relación alcanza ese fuerte vínculo emocional. Porque no es amigo nuestro cualquiera.

Hoy, tenemos amigos incluso por internet. Pero es evidente que con determinadas personas se libera una corriente de simpatía y con otras no.


¿Y nos preguntamos por qué sucede esto?

Los amigos no se improvisan y no existe ninguna fórmula para tenerlos. Pero cualquier encuentro entre seres humanos es una ocasión para conocerse, compartir intereses y dar y recibir afecto. En ese terreno crece la amistad donde uno se interesarse genuinamente por el otro.

Mantener una amistad no es fácil, ya que implica un esfuerzo de la voluntad y para ello hay que tener una capacidad suficiente como para aceptar la forma de ser de otras personas.

Según el psiquiatra español Enrique Rojas, hay tres puntos cardinales decisivos a la hora de establecer y mantener una buena amistad:

1ro. Conocerse a uno mismo.

Si conocemos nuestras capacidades seremos capaces de controlar las tempestades emocionales a las que podemos vernos enfrentados en una relación de amistad.

2do. Saber pulir los aspectos negativos de la personalidad. Donde incluimos la pérdida de autocontrol, reacciones desproporcionadas, los esquemas mentales rígidos, etc.

3ro. Conocer los parámetros de nuestra relación con cada persona, ya que cada amistad es un universo único.

 

¿Cuáles son los beneficios de las amistades?

Los amigos son buenos para la salud.  Los amigos pueden ayudarte a celebrar los buenos momentos y apoyarte en los malos.

Los amigos pueden prevenir el aislamiento y la soledad y ofrecerte compañía si la necesitas.

Los amigos también pueden hacer lo siguiente:

-Aumentan la sensación de que formas parte de un grupo.

-Te dan felicidad y reducen tu estrés.

-Mejoran la confianza en uno mismo y la autoestima.

-Te ayudan a sobrellevar dificultades como una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, la muerte de un ser querido, el divorcio.

-Te animan a cambiar o a evitar hábitos que sean poco saludables, como beber o fumar en exceso o no hacer ejercicio.

-Mejoran  tu salud en general. Y es sabido que Los adultos con relaciones sociales consolidadas tienen menos riesgo de tener problemas de salud importantes, como depresión, hipertensión arterial y un índice de masa corporal (IMC) poco saludable.

-De hecho, según estudios, los adultos mayores que establecen relaciones valiosas y tienen redes de apoyo social, probablemente vivan más que sus compañeros con menos vínculos sociales.

-Y recordemos que formar y mantener amistades saludables implica dar y recibir. Algunas veces eres seguro eres tú quien da apoyo, y otras veces eres quien lo recibe.

-Además, hacer saber a tus amigos que te importan y que los aprecias puede ayudar a fortalecer el vínculo.

-Es tan importante que tú seas un buen amigo, como que te rodees de buenos amigos.

 

Veamos algunas recomendaciones para cultivar tus amistades:

1. Sé amable. Este comportamiento tan básico sigue siendo el centro de las relaciones exitosas. Piensa en la amistad como una cuenta bancaria emocional donde cada acto positivo y cada expresión de gratitud incrementan tu cuenta, mientras que las críticas y la negatividad quitan fondos.

2. Sé un buen oyente.  Demuéstralo prestando mucha atención, usando el contacto visual, un adecuado lenguaje corporal y breves comentarios ocasionales, como "es muy interesante lo que dices", o “gracias por comentármelo” etc.  Cuando tus amigos comparten detalles de momentos duros o experiencias difíciles, demuestra empatía, pero no ofrezcas consejos a no ser que ellos te los pidan.

3. Cuando hables, repite el nombre de tu amigo, porque el nombre es el sonido más dulce e importante para cada uno de nosotros en cualquier idioma.

4. No critiques, no condenes, no te quejes. Porque si constantemente tenemos esa actitud, difícilmente encontraremos afinidades.

5. Comparte. Las relaciones amicales te permiten compartir lo que piensas y sientes. El expresar tus experiencias personales y preocupaciones demuestra que tus amigos ocupan un lugar especial en tu vida, y hace que tu conexión sea más profunda.

6. Muestra que pueden confiar en ti. Este punto es muy importante para formar amistades sólidas porque implica ser responsable, ser confiable y leal. No faltes a los compromisos, y llega a tiempo. Cuando tus amigos comparten información confidencial, no la compartas con otros. Ello fortalece la confianza.

7. Desarrolla tu disponibilidad.  Construir una amistad cercana lleva tiempo y motivación personal. Es bueno ver a tus amigos y saber de ellos.

8. Demuestra aprecio sincero, busca el lado positivo en los demás. Eso no significa ser hipócrita, sino esforzarse en descubrirlo y comunicarlo. Demuestra que agradeces todo lo que hacen por ti y retribuye de alguna forma sus buenas actitudes. Puedes expresar tu agradecimiento sincero con algunos detalles; recuerda que una buena acción puede valer más que mil palabras.

Por último: recuerda que nunca es demasiado tarde para entablar nuevas amistades o reencontrarte con las antiguas. Invertir el tiempo en hacer amigos y fortalecer tus amistades puede dar como resultado tener una salud más buena y una mejor perspectiva en el futuro.

jueves, 2 de febrero de 2023

La incertidumbre

 

La persona emocionalmente madura debe aceptar por completo el hecho de que vivimos en un mundo de probabilidades y de azar, donde no hay, ni probablemente jamás habrá, certezas absolutas, y debe darse cuenta de que no es para nada horrible

Albert Ellis.

El ser humano está expuesto a la incertidumbre desde el nacimiento hasta su muerte. Intentar tener el control de nuestra vida, la búsqueda constante de certezas, genera un exceso de preocupación que nos puede llevar a padecer un trastorno de ansiedad.

Si bien es cierto que existen numerosas herramientas que nos ayudan a enfrentarnos a lo desconocido cabe destacar la importancia de conocernos, de indagar en nuestro pensamiento para poder reeducarle, potenciando así los recursos que todos llevamos dentro.

La vida está llena de incertidumbre y preocupaciones por el futuro. Si bien muchas cosas quedan fuera de nuestro control, la forma que tenemos de pensar es clave para hacer frente a circunstancias difíciles y afrontar con confianza a lo desconocido.

¿Cómo podemos manejar toda esta incertidumbre? Cada vez hay menos cosas seguras, sabemos que nuestra vida puede dar un vuelco de 360 grados en un momento.  

La incertidumbre nos rodea.  Ya sea que se trate de una pandemia mundial como la vivida a partir  del 2020, la economía, la salud, las relaciones interpersonales, afectivas, etc.…. mucho de lo que nos espera en la vida sigue siendo incierto.

Como seres humanos, anhelamos seguridad, queremos sentirnos seguros y tener un sentido de control sobre nuestras vidas y nuestro bienestar.

El miedo, la incertidumbre puede hacer que uno se sienta estresado, ansioso e impotente sobre la dirección de la propia vida, puede agotarnos emocionalmente

Las personas somos diferentes en la cantidad de incertidumbre que podemos tolerar en la vida. Algunas personas parecen disfrutar tomando riesgos y viviendo vidas impredecibles, mientras que otras encuentran angustiante la incertidumbre de la vida.

Pero todos tenemos un límite. Si se siente abrumado por la incertidumbre y la preocupación, es importante que sepa que no está solo. También es importante darse cuenta de que no importa cuán desamparado y desesperado se sienta, hay pasos que puede tomar para lidiar mejor con circunstancias incontrolables, aliviar su ansiedad y enfrentar lo desconocido con más confianza.

Aprender a afrontar la incertidumbre

La incertidumbre es una parte natural e inevitable de la vida. No todo en la vida es constante o totalmente seguro, y aunque se puede tener control sobre muchas cosas, no se puede controlar todo lo que sucede, como demostró la pandemia del coronavirus, donde aprendimos que la vida puede cambiar de manera rápida y muy impredecible.

Un día las cosas pueden ir bien, al siguiente día se enferma repentinamente, pierde su trabajo o se encuentra luchando para mantener a su familia.

Para hacer frente a toda esta incertidumbre, muchas personas utilizan la preocupación como una herramienta para intentar predecir el futuro y evitar sorpresas desagradables.

La preocupación puede hacer que parezca que tiene cierto control sobre circunstancias inciertas, puede creer que le ayudará a encontrar una solución a sus problemas o le preparará para lo peor.

Tal vez si simplemente se angustia por un problema el tiempo suficiente, si piensa en todas las posibilidades o considera otras opiniones, encontrará posiblemente una salida, una solución.

La preocupación recursiva, crónica no puede dar más control sobre eventos incontrolables; simplemente nos roba el disfrute del presente, agota la energía y nos mantiene muchas veces con insomnio por la noche.

 

Hay formas más saludables de lidiar con la incertidumbre, y eso comienza con ajustar la  forma de pensar.

-Es aconsejable concentrarnos en manejar aquellas cosas que están bajo nuestro control.

-Desafiar la necesidad de certeza.

-Aprender a tolerar mejor la inevitable incertidumbre de la vida.

-Reducir los niveles de ansiedad y estrés.

Gran parte de la vida es incierta en este momento y muchas cosas quedan fuera de nuestro control, como controlar la propagación de un virus, la recuperación de la economía o si tendrá trabajo.

Cualesquiera que sean nuestros miedos o circunstancias personales, en lugar de preocuparnos por lo incontrolable, tratemos de reenfocar nuestra mente aspectos que estén bajo nuestro control.

Por ejemplo, si se atraviesa una situación de desempleo donde los ingresos se ven mermados, aún se tiene el control de la propia energía que se destinará a buscar trabajo en internet, enviar currículums o establecer contactos.

De manera similar, si está preocupado por su salud o por un diagnóstico reciente, por ejemplo, aún se puede tomar medidas para reducir los niveles de estrés, buscar  el apoyo en los seres queridos.

Al concentrarnos en los aspectos de un problema que se puede controlar de esta manera, se pasará de preocuparse a ser parte de la resolución activa de problemas.

Por supuesto, todas las circunstancias son diferentes y puede encontrar que en algunas situaciones todo lo que puede controlar es su actitud y respuesta emocional.


 ¿Cómo enfrentarnos activamente a nuestras emociones?

Cuando las circunstancias están fuera de nuestro control, es fácil sentirse abrumado por el miedo y las emociones negativas. Cuando los miedos y las preocupaciones irracionales se apoderan, puede ser difícil pensar con lógica y ver con precisión la probabilidad de que suceda algo malo

Negar o reprimir nuestras emociones solo aumentará el estrés y la ansiedad, y nos hará más vulnerable a la depresión o el agotamiento.

Cuando no se puede hacer nada más sobre una situación, aún podemos enfrentar activamente nuestras emociones, incluso las más negativas y atemorizantes.

Permitirnos experimentar la incertidumbre, puede ayudar a reducir el estrés, a aceptar mejor las circunstancias y encontrar una sensación de paz al enfrentar los desafíos.

Si bien la incertidumbre es parte de la vida, a menudo para tratar de hacer frente a la incomodidad, buscamos en exceso la certeza, buscamos incluso la seguridad de los demás, en repetidas ocasiones preguntemos a los amigos o familiares si estamos tomando la decisión correcta, o buscamos información en internet en un esfuerzo por eliminar la incertidumbre.

También podemos adoptar  un comportamiento inadecuado de aplazar o posponer situaciones porque al no tomar decisiones, estamos intentando evitar que sucedan cosas malas.

 

¿Qué podemos hacer para tolerar mejor la incertidumbre?

1. Acepta que tener preocupaciones y miedos, es totalmente normal. Intentemos compartirlos con alguien de confianza que sepamos nos sumará. 

Identifica los factores desencadenantes de la incertidumbre, porque mucha incertidumbre tiende a ser autogenerada, a través de una preocupación excesiva o una perspectiva pesimista. Sin embargo, fuentes externas pueden generar cierta incertidumbre, especialmente en momentos como este. Leer noticias en los medios que se centran en los peores escenarios, pasar tiempo en las redes sociales en medio de rumores y verdades a medias, o simplemente comunicarse con amigos ansiosos, puede alimentar los propios miedos e incertidumbre. Al reconocer los factores desencadenantes, se puede tomar medidas para evitar o reducir su exposición a ellos.

 2. Trata de estar o centrarse en el presente y evite pensar sobre lo que podría pasar en el futuro.  Mas bien dirige la atención a lo que está sucediendo en este momento. Cuando tu mente vuelva a preocuparse o los sentimientos de incertidumbre regresen, vuelva a enfocar su mente en el momento presente y en su propia respiración.  Déjalo ir. Responde a las situaciones hipotéticas que te pasan por la cabeza reconociendo que no eres un adivino; no sabes lo que pasará. Todo lo que puedes hacer es dejarte llevar y aceptar la incertidumbre como parte de la vida.

 3. Céntrate en metas y acciones sencillas que sí que puedes realizar.

4. Busca la información justa y de fuentes fiables.

5. Ante situaciones difíciles de incertidumbre no te descuides a ti mismo.

6. Sigue haciendo tus actividades habituales, sobre todo aquellas que te reconforten para no caer en el la ansiedad o depresión.  Tómate un tiempo para relajarte. Elige una técnica de relajación como meditación, yoga o ejercicios de respiración profunda y trata de reservar tiempo cada día para la práctica regular.

7. Duerme lo suficiente. La preocupación y la incertidumbre excesivas pueden perturbar su sueño, al igual que la falta de un sueño de calidad puede alimentar la ansiedad y el estrés. Mejora tus hábitos diurnos y tomarse un tiempo para relajarte y descansar antes de acostarte, puede ayudarte a dormir mejor por la noche.

8. Evita funcionar de forma automática con tus emociones y activa tu lado racional.

9. Cuando sientas que la situación te sobrepasa… ¡para! ¡sé consciente!

10. Piensa antes de dejarte llevar y elige cómo quieres actuar.

Todas estas prácticas mejoran el funcionamiento en situaciones de incertidumbre y ayudan a tomar mejores decisiones, con lo que obtendremos mejores resultados a largo plazo. 

Finalmente, si el miedo se mantiene en el tiempo, es importante plantearnos la posibilidad de acudir a terapia psicológica  donde aprenderás herramientas para la gestión de situaciones o emociones que pueden llegar a ser desbordantes sin ayuda.

Recuerde: la incertidumbre es una parte natural e inevitable de la vida.

Por último:  OBSERVA A tu alrededor, presta atención a todo. Incluso dile sí a la incertidumbre, a todo lo que en tu vida aun no parezca resuelto. Dale tiempo al tiempo.


Ps. Rocxana Croce P.

 


CÓMO REPERCUTEN LAS HERIDAS EMOCIONALES DE LA INFANCIA EN LA ADULTEZ

Ps. Rocxana Croce P. Las bases de nuestra personalidad se desarrollan en la infancia y la niñez. Por tanto, cualquier conducta o cualquier h...