¿Alguna vez conociste a alguien que al principio parecía
increíble?
Se mostraba encantador, atento, seguro de sí mismo, alguien que te hacía sentir
especial. Pero con el tiempo algo empezó
a cambiar.
De repente aparecieron las críticas, la sensación de que
todo giraba alrededor de esa persona, o incluso que tus emociones ya no
importaban tanto.
Este comportamiento que muchas personas muestran en sus relaciones
describe al Trastorno Narcisista de la Personalidad, que muchas veces lo
relacionamos a alguien arrogante o egocéntrico. Pero en la práctica, el
comportamiento narcisista suele ser mucho más complejo.
De hecho, suele moverse entre dos polos muy marcados: el
encanto y el control.
1- El encanto inicial es la primera impresión
Muchas personas con rasgos narcisistas pueden resultar muy
carismáticas y atractivas al principio.
Suelen ser buenas conversadoras, seguras de sí mismas y
capaces de generar admiración. En una relación, ya sea de pareja, amistad o
incluso laboral, pueden:
·
Mostrar gran interés por la otra persona al
inicio.
·
Hacer halagos intensos o constantes.
·
Dar la sensación de que existe una conexión muy
especial o única.
A veces se describe como love bombing o "bombardeo
de amor, en relaciones de pareja, por ejemplo, pueden aparecer muchos
halagos, mensajes constantes o gestos intensos de atención, una etapa donde
todo parece muy ideal, donde la otra persona se siente muy valorada y especial.
Pero este encanto suele tener una función: generar admiración, validación o
dependencia emocional.
Pero con el tiempo, en algunas relaciones empieza a aparecer
otro patrón de conducta, la necesidad constante de admiración y reconocimiento.
Es así como la persona narcisista puede:
o Necesitar elogios frecuentes.
o Hablar mucho de sus logros o exagerarlos.
o Sentirse incómodo o irritado si no recibe la
atención que espera.
En el fondo, muchas veces existe una autoestima frágil que
depende de la validación externa.
Por eso, cuando el entorno deja de admirar o cuestiona algo,
puede aparecer una reacción intensa.
El reconocimiento se transforma en competencia constante.
Frases que lo describen:
“Eres increíble, nunca conocí a alguien tan inteligente.”
Pero cuando el otro logra algo importante, la respuesta
cambia:
“Bueno… tampoco es para tanto. Yo hice algo parecido hace
años.”
2- Acerca del control
Con el tiempo, en algunas relaciones aparece el otro lado
del comportamiento: el control.
Esto puede manifestarse de distintas maneras:
A través de las críticas constantes o sutiles.
§ Al minimizar los logros de la otra persona.
§ El hacer sentir culpa o responsabilidad por conflictos.
§ Al intentar decidir qué debe hacer o pensar la otra persona.
Un patrón común es alternar momentos de cercanía o afecto
con momentos de distancia, crítica o frialdad. Esa intermitencia emocional
puede generar mucha confusión en quienes se relacionan con ellos.
Un punto importante y observable, es la dificultad para
reconocer o conectar con las emociones de los demás.
Esto no significa que la persona no entienda
intelectualmente lo que alguien siente, sino que le cuesta priorizar esas
emociones si chocan con sus propias necesidades o deseos.
Por ejemplo:
-
Puede restar importancia o minimizar el dolor
del otro.
-
Puede cambiar rápidamente la conversación hacia
sí mismo.
-
Puede mostrar poco interés cuando el tema no
gira en torno a su experiencia.
Es así como aparece la crítica como reacción narcisista.
Las críticas, incluso las pequeñas, pueden ser vividas como
ataques personales.
Ante esto, la persona puede reaccionar con:
o
Ira o irritación.
o
Desprecio hacia quien critica.
o
Victimización (“todos están contra mí”, “No
me entiendes”).
o
O incluso el alejamiento y el silencio.
Es importante aclarar algo tener rasgos narcisistas no es lo
mismo que tener un trastorno de personalidad.
Todos tenemos cierto grado de narcisismo saludable. Por
ejemplo:
-sentir orgullo por nuestros logros
-querer ser valorados
-buscar reconocimiento
El problema aparece cuando estos rasgos se vuelven rígidos,
extremos y dañan las relaciones.
Como reflexión queda que entender cómo actúa una persona
con rasgos narcisistas, no tiene como objetivo etiquetar o juzgar, sino
reconocer dinámicas relacionales que pueden ser difíciles o confusas.
Muchas veces, quienes se relacionan con personas narcisistas
describen una experiencia que comienza con mucho encanto e ilusión, pero que
con el tiempo puede transformarse en dinámicas de control, invalidación o
manipulación emocional.
Por eso, la clave está en desarrollar conciencia
psicológica, límites claros y relaciones basada en el respeto.
Ps. Rocxana Croce P.
