miércoles, 27 de mayo de 2026

El sentido del propósito

 

Ps. Rocxana Croce P.

Sentir que tu vida tiene dirección, propósito y significado es fundamental para tu bienestar. Cuando perdemos ese sentido, es común experimentar vacío, desmotivación o la sensación de estar viviendo en automático. 

Al reconectar con tus valores, explorar tus intereses y construir un camino que tenga sentido para ti a través de un proceso reflexivo y guiado, descubrirás qué es importante para ti y cómo alinear tu vida con lo que realmente deseas.

Hay momentos en la vida en los que uno se detiene y se pregunta:
“¿Por qué hago lo que hago?”
“¿Hacia dónde estoy yendo? “

“¿Esto es todo o algo más me falta?”

Estas inquietudes no siempre rebelan una crisis grande. A veces es una sensación silenciosa. Una especie de vacío suave que aparece al final del día: Cumplimos con nuestras responsabilidades, trabajamos, respondemos mensajes, sostenemos vínculos… pero algo dentro se siente desconectado.

Y ahí es donde aparece la palabra propósito.

El propósito no es una meta ambiciosa ni un logro extraordinario. No es tener todo resuelto. No es ser exitoso según los estándares de otros. El propósito es algo más íntimo: es sentir que tu vida tiene dirección. Que lo que haces tiene coherencia con quién eres.

A veces creemos que el propósito “se encuentra”, como si estuviera escondido en algún lugar esperando ser descubierto. Pero muchas veces el propósito no se encuentra… se construye. Se va formando a partir de decisiones pequeñas, de valores que elegimos sostener, de aquello que decidimos cuidar.

Hay etapas en las que el propósito cambia. Después de una pérdida. Después de una ruptura. Después de un fracaso. Incluso después de un logro importante. Lo que antes nos movía puede dejar de tener sentido. Y eso no significa que estemos fallando. Significa que estamos transformándonos.

Cuando estamos desconectados del propósito, la vida se siente pesada. Vivimos en piloto automático. Hacemos lo que “toca hacer”. Nos comparamos. Buscamos validación afuera. Y cuanto más la buscamos, más lejos nos sentimos de nosotros mismos.

Volver al propósito no es hacer un giro radical de vida de un día para otro. Es algo mucho más sencillo y profundo: es empezar a preguntarte con honestidad qué cosas te dan energía, qué situaciones te hacen sentir coherencia interna, qué valores ya no estás dispuesto a negociar.

El propósito no elimina el dolor. No hace que desaparezca la ansiedad o la tristeza. Pero le da contexto a lo que vivimos. Cuando hay propósito, el esfuerzo tiene sentido. El cansancio tiene dirección. Incluso el sufrimiento puede convertirse en parte de un proceso más amplio de crecimiento.

Quizá hoy no tengas una respuesta clara. Y está bien. El propósito no siempre es una frase inspiradora. A veces es simplemente decidir ser una persona más consciente, más auténtica, más compasiva contigo mismo.

Si estás buscando sentido, tal vez el primer paso no sea encontrar una gran misión. Tal vez sea empezar a escucharte sin tanto juicio. Permitir que tu vida tenga nuevas formas. Aceptar que puedes redefinirte.

El propósito no es una obligación. Es una brújula.
Y aunque hoy sientas que estás perdido, la brújula sigue ahí.
A veces solo necesitamos detenernos lo suficiente para volver a sentirla.

 

El propósito no siempre se descubre. Muchas veces se construye.

Y ¿Qué es realmente el propósito?

No es una meta concreta.
No es “ser exitoso”.
No es cumplir expectativas familiares.

El propósito es una sensación de significado. Es saber por qué hago lo que hago. Es sentir que mis acciones están alineadas con mis valores, con mis intereses

Porque cuando no hay un propósito, aparece:

  • El Vacío
  • La Desmotivación
  • La Confusión
  • La Sensación de estar “sobreviviendo”

Es importante saber que el propósito cambia, el propósito no es fijo.

No es el mismo a los 20 que a los 40.
No es el mismo antes y después de una pérdida.
No es el mismo cuando estamos en pareja que cuando estamos solos.

Muchas crisis psicológicas no son fracasos: son momentos de transición de propósito.

 

Y ¿Cuáles son las señales de que estoy desconectado de mi propósito?

  • Primero: Vivo en piloto automático.
  • Segundo: Siento que hago lo que “debo” pero no lo que quiero.
  • Tercero: Me comparo constantemente.
  • Cuatro: Mi motivación depende solo del reconocimiento externo.
  • Quinto: Siento que algo me falta, pero no sé qué es.

Entonces, se puede empezar a reconstruir propósito Porque no se trata de tener grandes respuestas. Se trata de hacerse preguntas sinceras:

  • ¿Qué cosas me dan energía, aunque me cansen?
  • ¿Qué situaciones me generan sensación de coherencia?
  • ¿Qué valores no estoy dispuesto a negociar más?
  • ¿Qué tipo de persona quiero ser, incluso en momentos difíciles?

El propósito no se encuentra mirando hacia afuera. Se clarifica mirando hacia adentro.

Veamos la relación entre un Propósito y la salud mental

Tener propósito no elimina el dolor.
No evita la ansiedad.
No impide el duelo.

Pero sí organiza la experiencia emocional.

Cuando hay propósito:

  • El esfuerzo tiene dirección
  • El sufrimiento tiene contexto.
  • Las pérdidas no anulan la identidad.

Por ultimo: No necesitas tener todo claro para avanzar. El propósito se va formando con cada paso, con cada intento, con cada caída y aprendizaje.

 Atrévete a empezar, incluso con dudas. Porque muchas veces, el sentido de tu vida aparece justo cuando decides no rendirte.”


jueves, 7 de mayo de 2026

Entre el encanto y el control ¿Cómo actúa una persona con rasgos narcisistas?

¿Alguna vez conociste a alguien que al principio parecía increíble?
Se mostraba encantador, atento, seguro de sí mismo, alguien que te hacía sentir especial.  Pero con el tiempo algo empezó a cambiar.

De repente aparecieron las críticas, la sensación de que todo giraba alrededor de esa persona, o incluso que tus emociones ya no importaban tanto.

Este comportamiento que muchas personas muestran en sus relaciones describe al Trastorno Narcisista de la Personalidad, que muchas veces lo relacionamos a alguien arrogante o egocéntrico. Pero en la práctica, el comportamiento narcisista suele ser mucho más complejo.

De hecho, suele moverse entre dos polos muy marcados: el encanto y el control.

1- El encanto inicial es la primera impresión

Muchas personas con rasgos narcisistas pueden resultar muy carismáticas y atractivas al principio.

Suelen ser buenas conversadoras, seguras de sí mismas y capaces de generar admiración. En una relación, ya sea de pareja, amistad o incluso laboral, pueden:

·        Mostrar gran interés por la otra persona al inicio.

·        Hacer halagos intensos o constantes.

·        Dar la sensación de que existe una conexión muy especial o única.

A veces se describe como love bombing o "bombardeo de amor, en relaciones de pareja, por ejemplo, pueden aparecer muchos halagos, mensajes constantes o gestos intensos de atención, una etapa donde todo parece muy ideal, donde la otra persona se siente muy valorada y especial. Pero este encanto suele tener una función: generar admiración, validación o dependencia emocional.

Pero con el tiempo, en algunas relaciones empieza a aparecer otro patrón de conducta, la necesidad constante de admiración y reconocimiento.

Es así como la persona narcisista puede:

o     Necesitar elogios frecuentes.

o      Hablar mucho de sus logros o exagerarlos.

o      Sentirse incómodo o irritado si no recibe la atención que espera.

En el fondo, muchas veces existe una autoestima frágil que depende de la validación externa.

Por eso, cuando el entorno deja de admirar o cuestiona algo, puede aparecer una reacción intensa.

El reconocimiento se transforma en competencia constante.

Frases que lo describen:

“Eres increíble, nunca conocí a alguien tan inteligente.”

Pero cuando el otro logra algo importante, la respuesta cambia:

“Bueno… tampoco es para tanto. Yo hice algo parecido hace años.”

 

2- Acerca del control

Con el tiempo, en algunas relaciones aparece el otro lado del comportamiento: el control.

Esto puede manifestarse de distintas maneras:

    A través de las críticas constantes o sutiles.

§              Al minimizar los logros de la otra persona.

§              El hacer sentir culpa o responsabilidad por conflictos.

§             Al intentar decidir qué debe hacer o pensar la otra persona.

Un patrón común es alternar momentos de cercanía o afecto con momentos de distancia, crítica o frialdad. Esa intermitencia emocional puede generar mucha confusión en quienes se relacionan con ellos.

 La dificultad para la empatía

Un punto importante y observable, es la dificultad para reconocer o conectar con las emociones de los demás. 

Esto no significa que la persona no entienda intelectualmente lo que alguien siente, sino que le cuesta priorizar esas emociones si chocan con sus propias necesidades o deseos.

Por ejemplo:

-            Puede restar importancia o minimizar el dolor del otro.

-            Puede cambiar rápidamente la conversación hacia sí mismo.

-            Puede mostrar poco interés cuando el tema no gira en torno a su experiencia.

Es así como aparece la crítica como reacción narcisista.

Las críticas, incluso las pequeñas, pueden ser vividas como ataques personales.

Ante esto, la persona puede reaccionar con:

o   Ira o irritación.

o   Desprecio hacia quien critica.

o   Victimización (“todos están contra mí”, “No me entiendes”).

o   O incluso el alejamiento y el silencio.

 A esto se le llama a veces “herida narcisista”, cuando algo amenaza la imagen ideal que la persona tiene de sí misma. Esto desplaza la responsabilidad y desvaloriza la emoción de la otra persona.

Es importante aclarar algo tener rasgos narcisistas no es lo mismo que tener un trastorno de personalidad.

Todos tenemos cierto grado de narcisismo saludable. Por ejemplo:

-sentir orgullo por nuestros logros

-querer ser valorados

-buscar reconocimiento

El problema aparece cuando estos rasgos se vuelven rígidos, extremos y dañan las relaciones.

Como reflexión queda que entender cómo actúa una persona con rasgos narcisistas,  no tiene como objetivo etiquetar o juzgar, sino reconocer dinámicas relacionales que pueden ser difíciles o confusas.

Muchas veces, quienes se relacionan con personas narcisistas describen una experiencia que comienza con mucho encanto e ilusión, pero que con el tiempo puede transformarse en dinámicas de control, invalidación o manipulación emocional.

Por eso, la clave está en desarrollar conciencia psicológica, límites claros y relaciones basada en el respeto.

Ps. Rocxana Croce P.

                                                                                                                     

La hiperconectividad y su impacto psicológico.

  Imagina a una persona que se despierta y lo primero que hace es revisar su celular. Mientras desayuna sigue mirando TikTok o Instagram. D...