jueves, 7 de mayo de 2026

Entre el encanto y el control ¿Cómo actúa una persona con rasgos narcisistas?

¿Alguna vez conociste a alguien que al principio parecía increíble?
Se mostraba encantador, atento, seguro de sí mismo, alguien que te hacía sentir especial.  Pero con el tiempo algo empezó a cambiar.

De repente aparecieron las críticas, la sensación de que todo giraba alrededor de esa persona, o incluso que tus emociones ya no importaban tanto.

Este comportamiento que muchas personas muestran en sus relaciones describe al Trastorno Narcisista de la Personalidad, que muchas veces lo relacionamos a alguien arrogante o egocéntrico. Pero en la práctica, el comportamiento narcisista suele ser mucho más complejo.

De hecho, suele moverse entre dos polos muy marcados: el encanto y el control.

1- El encanto inicial es la primera impresión

Muchas personas con rasgos narcisistas pueden resultar muy carismáticas y atractivas al principio.

Suelen ser buenas conversadoras, seguras de sí mismas y capaces de generar admiración. En una relación, ya sea de pareja, amistad o incluso laboral, pueden:

·        Mostrar gran interés por la otra persona al inicio.

·        Hacer halagos intensos o constantes.

·        Dar la sensación de que existe una conexión muy especial o única.

A veces se describe como love bombing o "bombardeo de amor, en relaciones de pareja, por ejemplo, pueden aparecer muchos halagos, mensajes constantes o gestos intensos de atención, una etapa donde todo parece muy ideal, donde la otra persona se siente muy valorada y especial. Pero este encanto suele tener una función: generar admiración, validación o dependencia emocional.

Pero con el tiempo, en algunas relaciones empieza a aparecer otro patrón de conducta, la necesidad constante de admiración y reconocimiento.

Es así como la persona narcisista puede:

o     Necesitar elogios frecuentes.

o      Hablar mucho de sus logros o exagerarlos.

o      Sentirse incómodo o irritado si no recibe la atención que espera.

En el fondo, muchas veces existe una autoestima frágil que depende de la validación externa.

Por eso, cuando el entorno deja de admirar o cuestiona algo, puede aparecer una reacción intensa.

El reconocimiento se transforma en competencia constante.

Frases que lo describen:

“Eres increíble, nunca conocí a alguien tan inteligente.”

Pero cuando el otro logra algo importante, la respuesta cambia:

“Bueno… tampoco es para tanto. Yo hice algo parecido hace años.”

 

2- Acerca del control

Con el tiempo, en algunas relaciones aparece el otro lado del comportamiento: el control.

Esto puede manifestarse de distintas maneras:

    A través de las críticas constantes o sutiles.

§              Al minimizar los logros de la otra persona.

§              El hacer sentir culpa o responsabilidad por conflictos.

§             Al intentar decidir qué debe hacer o pensar la otra persona.

Un patrón común es alternar momentos de cercanía o afecto con momentos de distancia, crítica o frialdad. Esa intermitencia emocional puede generar mucha confusión en quienes se relacionan con ellos.

 La dificultad para la empatía

Un punto importante y observable, es la dificultad para reconocer o conectar con las emociones de los demás. 

Esto no significa que la persona no entienda intelectualmente lo que alguien siente, sino que le cuesta priorizar esas emociones si chocan con sus propias necesidades o deseos.

Por ejemplo:

-            Puede restar importancia o minimizar el dolor del otro.

-            Puede cambiar rápidamente la conversación hacia sí mismo.

-            Puede mostrar poco interés cuando el tema no gira en torno a su experiencia.

Es así como aparece la crítica como reacción narcisista.

Las críticas, incluso las pequeñas, pueden ser vividas como ataques personales.

Ante esto, la persona puede reaccionar con:

o   Ira o irritación.

o   Desprecio hacia quien critica.

o   Victimización (“todos están contra mí”, “No me entiendes”).

o   O incluso el alejamiento y el silencio.

 A esto se le llama a veces “herida narcisista”, cuando algo amenaza la imagen ideal que la persona tiene de sí misma. Esto desplaza la responsabilidad y desvaloriza la emoción de la otra persona.

Es importante aclarar algo tener rasgos narcisistas no es lo mismo que tener un trastorno de personalidad.

Todos tenemos cierto grado de narcisismo saludable. Por ejemplo:

-sentir orgullo por nuestros logros

-querer ser valorados

-buscar reconocimiento

El problema aparece cuando estos rasgos se vuelven rígidos, extremos y dañan las relaciones.

Como reflexión queda que entender cómo actúa una persona con rasgos narcisistas,  no tiene como objetivo etiquetar o juzgar, sino reconocer dinámicas relacionales que pueden ser difíciles o confusas.

Muchas veces, quienes se relacionan con personas narcisistas describen una experiencia que comienza con mucho encanto e ilusión, pero que con el tiempo puede transformarse en dinámicas de control, invalidación o manipulación emocional.

Por eso, la clave está en desarrollar conciencia psicológica, límites claros y relaciones basada en el respeto.

Ps. Rocxana Croce P.

                                                                                                                     

Entre el encanto y el control ¿Cómo actúa una persona con rasgos narcisistas?

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