miércoles, 22 de junio de 2016

DISTORSIONES COGNITIVAS

Las distorsiones cognitivas son desviaciones o errores que todos cometemos durante la interpretación de la realidad. Por tanto, son fallos de procesamiento e interpretación de los datos e información que recibimos las personas ante diferentes estímulos, comentarios, actos, etc. que surge de manera automática o casi automática (pensamientos automáticos).
Estas distorsiones cognitivas se originan en la niñez, cuando hemos tenido que utilizarlas para superar situaciones emocionalmente complicadas.
Sucede cuando en vez de interpretar un acontecimiento de manera equilibrada o racional, ponemos especial atención en algún aspecto negativo de dicho acontecimiento.
Por ejemplo una persona olvidó saludar por su cumpleaños a una gran amiga; al día siguiente la llama y no contesta el celular; vuelve a llamar más tarde y lo mismo, no contesta. Empieza a pensar "ella está enojada o resentida conmigo" o "ya no quiere ser mi amiga", "creo que no era una verdadera amiga".....y sin darse cuenta la persona está en un estado de tensión, preocupación e incluso de ansiedad. En vez de pensar: , "mi amiga no me contesta porque seguro está ocupada o ha salido", o "esta algo sentida porque no la llamé" o simplemente "tal vez hoy no tiene tiempo".

Es muy importante aprender a identificar qué pensamos en cada momento, aprender (y enseñar) a refutar y cambiar estas distorsiones por pensamientos más sanos, realistas, flexibles y adaptativos.
La forma que utiliza la TERAPIA COGNITIVA para trabajar con estas creencias es escribirlas, analizarlas y confrontarlas a través de ideas más cercanas a la realidad y a los hechos.

Ps. Rocxana Croce P.

miércoles, 1 de junio de 2016

ACEPTACIÓN Y EXPRESIÓN DE NUESTRAS EMOCIONES




La aceptación tanto de la tristeza, como de la felicidad, son parte de las experiencias humanas y nos concedemos el permiso, el espacio y la libertad para sentir lo que sentimos.

Para vivir una vida plena, saludable, tenemos que aceptar nuestras emociones.

En una entrevista con Oprah Winfrey, Nelson Mandela puso de manifiesto el valor de la aceptación activa. Al describir sus sentimientos y los de los demás hacia el apartheid, dijo:
"Nuestro corazón decía que la minoría blanca era el enemigo, que no había que hablar con ellos, pero nuestro cerebro decía que, si no hablábamos con ellos, nuestro país ardería en llamas y durante muchos años estaría cubierto por ríos de sangre. Así que tuvimos que reconciliar ese conflicto, y nuestra conversación con el enemigo fue el resultado del dominio del cerebro sobre la emoción".

Mandela reconoció abiertamente sus sentimientos. No pretendía que tuviéramos buenos sentimientos hacia quienes lo habían tenido encarcelado durante veintisiete años y habían oprimido a millones de personas por el color de su piel. Los sentimientos de amargura, rabia y venganza estaban ahí, eran reales, y reconocer su realidad lo ayudó a pensar y actuar con la cabeza.
Al decidir aceptar primero estas emociones y luego definir una actitud benevolente con los que lo habían oprimido, Mandela fue capaz de liderar Sudáfrica en su período de transformación más difícil y complejo.

jueves, 26 de mayo de 2016

LAS PALABRAS CONVENCEN, EL EJEMPLO ARRASTRA




Ser padres es una experiencia maravilloso e inigualable que nos puede suceder, pero al mismo tiempo es de una gran responsabilidad y compromiso.
Los padres nos convertimos en un ejemplo constante para nuestros hijos, porque el ejemplo que les damos no solo se circunscribe a normas de educación como cuando les enseñamos a decir "gracias" y "por favor", a saludar, a respetar a los mayores, etc. tan importantes en la vida.  
Pero no basta con la palabra, hay que predicar con el ejemplo. Si nuestros hijos ven que no respetamos, difícilmente respetarán, si ven que no saludamos, creerán que no es necesario hacerlo y si nosotros no pedimos "por favor", el día de mañana exigirán, en lugar de pedir.
Pero también hay actitudes que nos mueven en la vida y van más allá de una norma de educación, como la voluntad, la perseverancia, la capacidad de soñar, entre otras. Por ejemplo, si ellos ven que perseveramos en lo que hacemos, que disfrutamos de nuestros logros, entonces aprenderán a amar lo que hagan. Si ven que luchamos, que no "tiramos la toalla", sin darnos por vencidos ante las dificultades, seguramente no se darán por vencidos.
Educar a un hijo es una tarea no sólo hermosa y difícil, sino inmensa. Está llena de pequeños y grandes detalles. Nuestro ejemplo también cuenta mucho, ellos no dejan de mirarnos.

Ps. Rocxana Croce P.

viernes, 13 de mayo de 2016

TERAPIAS CON ANIMALES


                                                                                  

Desde hace muchos años se ha utilizado a los animales para ayudar a las personas en el desarrollo de sus tareas. Los animales no solo son compañía,  sino también aliados y compañeros fieles.

Incluir a los animales como terapia es cada vez más frecuente y se viene demostrando que estos compañeros pueden ser muy eficaces para ayudarnos a la recuperación de muchos traumas y enfermedades como por ejemplo,  son muy efectivos para luchar contra la depresión o contra la ansiedad; también en casos de personas socialmente aisladas donde las ayudan  a recuperar el contacto con su entorno; a desarrollar la capacidad de comunicación en casos de espectro autista donde las terapias asistidas con perros, delfines (en casos de síndrome de Down, parálisis cerebral) y caballos (equinoterapia) reportan grandes beneficios.
Los perros de terapia deberán ser de buen y equilibrado temperamento, además de sociables y pacientes.
Su compañía ayuda a la gente  mayor a sentirse más útiles y son la medicina ideal para combatir la soledad, lo mismo que los gatos, que son animales más independientes y no demandan mucha atención o cuidados.
Por todo ello, los animales reportan muchos beneficios: nos ayudan a mejorar el estado de ánimo, a empatizar, a reforzar vínculos de confianza con uno mismo y con los demás…… nos roban una sonrisa.
Ps. Rocxana Croce P.


                                                           

viernes, 15 de abril de 2016

ES POSIBLE LA ESPERANZA

La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte. Friedrich Nietzsche

Hay personas que desarrollan cierta habilidad para sentir esperanza en situaciones donde los demás no lo consiguen. Se tratarían de un ejemplo de lo que la psicología positiva define como rasgos o fortalezas.
La esperanza es un sentimiento que nos hace luchar por conseguir cualquier un objetivo en nuestras vidas. Si las personas trabajan, luchan y se esfuerzan es por la esperanza de conseguir algún fin. La esperanza es el motor de nuestra existencia.
La desesperanza sería lo contrario. Y una de las características de las personas que entran en una depresión es la falta de esperanza, donde la persona se vuelve pasiva y desganada, no tienen motivación para hacer algo, les falta ese motor porque han perdido las ganas, la motivación para seguir adelante.
La esperanza nos ayuda a poder soportar las dificultades que nos da la vida, de lo contrario nos hundiríamos.
Y tener expectativas en un futuro mejor tienen una función terapéutica y nos ayuda a sobreponernos de difíciles situaciones porque la esperanza está muy relacionada con el coraje que nos da las fuerzas suficientes para afrontar las situaciones más difíciles.
Cabe señalar también y como contraparte a lo expuesto anteriormente, que no debemos esperar imposibles ni tener expectativas sobre cosas que no sean razonables o posibles de alcanzar. 
Es así que debemos evitar ser excesivamente confiados. 
Y lo otro es ser muy desconfiados, porque esta visión pesimista nos hará pensar que no vale la pena trabajar ni esforzarnos ya que no conseguiremos nada.

martes, 29 de marzo de 2016

LA REBELDIA DEL ADOLESCENTE


La conducta de rebeldía es una característica propia de los adolescentes que se pone de manifiesto en sus actitudes de diferentes maneras, ya sea protestando constantemente, oponiéndose a las normas o a lo establecido, desobedeciendo y enfrentándose con frecuencia a los padres, tutores y profesores.
El comportamiento rebelde de los adolescentes es la consecuencia de la búsqueda de independencia, donde necesitan distanciarse de la relación de protección que han tenido con sus padres para ingresar al mundo adulto y encontrar su identidad personal. 
Es un proceso que presenta muchas dificultades y su principal problema son los padres y su propio carácter. Hay posibles discusiones y desacuerdos con sus padres. Sienten frustraciones e insatisfacciones por cómo se les trata.
El adolescente necesita y demanda de más libertad, quiere se le dé nuevos privilegios como ampliar el horario de salida, libertad en la elección de la ropa y del peinado, que no opinen sobre sus amistades, etc.
Evidentemente atraviesan por cambios a nivel fisiológico y psicológico como los cambios en su forma de pensar y de sentir, experimenta sensaciones nuevas y formas de ver las cosas diferentes.
Como consecuencia de ello, es frecuente que pierda el control sobre sus emociones y no sepa como reaccionar ante situaciones que no entiende ni puede controlar. Se revela ante todo lo que considera injusto y rechaza reglas y normas que no considera lógicas o le parecen absurdas, ya sean sociales o familiares y se niega a cumplirlas.
En éste proceso, el adolescente está elaborando su propio criterio ante todo lo que le rodea, necesita tiempo y paciencia para tener autodominio y abandonar su actitud rebelde.

¿Cómo pueden ayudar los padres?
- Ser críticos solo en lo esencial, porque no podemos juzgar ni criticar aquellos aspectos de nuestro hijo que no sean realmente importantes. No criticarlos en cuanto su modo de vestir, de hablar, el tipo de música que escucha o su forma de peinarse.
Corregirlos en temas realmente importantes como el respeto a los demás, la violencia, el alcohol, el cumplimiento de sus responsabilidades, etc.
- No cuestionar su estado de ánimo. Porque está experimentando emociones y sentimientos nuevos y puede pasar rápido de la euforia a la tristeza o malhumor. Observamos además comportamientos perezosos. Lo adecuado es darles ejemplo y con el refuerzo de sus comportamientos positivos.
- Darles responsabilidades. Los padres tienen que dejar de estar siempre encima de su hijo, tienen que asumir que ha crecido y empezar a tratarle de diferente manera a como lo hacía en la infancia. Es aconsejable dar responsabilidades y luego pedirles cuentas, que tenerlos sobreprotegidos.
- Intentar mantener una buena comunicación. Apoyados en una relación de confianza y respeto. Desde pequeños procurar tener conversaciones y momentos divertidos con nuestros hijos, buscar ocasiones para hacer actividades con ellos y disfrutar del tiempo que pasamos juntos y cuando llegue la adolescencia, será más fácil entendernos con ellos y se podrán evitar muchos comportamientos rebeldes que a veces son consecuencia de una falta de entendimiento con los padres.
- Escuchar con atención, esperando a que finalice para intervenir y no ridiculizar ni menospreciar lo que dice. El respeto por sobre todo.
- Abrázarlos, decirlos que los amamos y que sientan que los queremos a pesar de todo.




jueves, 10 de marzo de 2016

DOS NO DISCUTEN SI UNO NO QUIERE


Las discusiones muchas veces son inevitables ya sea por la necesidad de expresar lo que sentimos o queremos, también por aclarar algo. Tratar las discrepancias nos lleva muchas veces a estar inmersos en discusiones  donde incluso podemos enfrascamos en querer tener la razón y termina afectando la relación entre las personas involucradas. Si nos centramos en las discusiones mismas (no debates, por ejemplo), ya sea en el ámbito familiar, social o laboral, resultan peligrosas porque dañan la relación.

En una discusión observamos que cuanto más tratamos de tener razón, más impulsamos  al otro a ponerse a la defensiva y a dejar de escucharnos; con el consiguiente desgaste emocional y físico y donde incluso, no se llega a un entendimiento.

Para evitar una discusión es necesario dejar de hacer monólogos, evitar los individualismos y más bien tener una escucha activa,  saber escuchar porque la otra persona puede opinar  diferente, o tener criterios generales distintos;  es recomendable (en medio de la discusión) preguntar para aclarar; por ejemplo: ¿A qué te refieres con …?
Y cuando la situación se vuelve acalorada y ya no sabemos ni lo que decimos, es mejor practicar el autocontrol, procurando mantener el equilibrio emocional, incluso se puede dejar la discusión para otro momento.

Resulta adecuado y catalizador, ensayar escribir una carta dirigida a la persona involucrada, contándole cómo vemos la situación y cómo nos sentimos. Observaremos conforme avanzamos en el relato que al principio nos sentimos afectados e incluso dolidos, pero conforme escribimos, vamos viendo la situación desde ambas perspectivas (incluso podemos ponernos en el lugar del otro en algún momento).

Ps. Rocxana Croce.

“Una discusión prolongada es un laberinto en el que la verdad se pierde siempre”.  Lucio Séneca.


Edipo: el vínculo entre hijo y madre

¿Alguna vez te has preguntado por qué la relación entre una madre y su hijo puede ser tan intensa, cercana y, a veces, también conflictiva? ...