viernes, 5 de septiembre de 2014

Menores infractores



Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
 Benjamin Franklin


Cuando hemos sido víctimas de un robo experimentamos una incomoda sensación de desagrado, fastidio, y cólera.   De por sí ya es un penoso episodio. Cuando este acto es cometido por un menor de edad nos llama más la atención y preocupación. 

Traspasar la linea que señala los limites correctos de aquellos que por consenso no lo son, es un llamado de atención y alerta para todos. Involucra directamente a la familia del implicado pero también a la sociedad inmersa en el contexto.



Un niño o adolescente roba por alguna de estas causas:

- posiblemente porque quiere algo que no se le compra o es negado por X motivos por sus padres

- por llamar la atención inapropiadamente, quizás porque en su casa no son atendido, se sienten       ignorado;  una carencia afectiva que trata de calmar de modo equivocado

- si esta en asuntos de drogas y necesita dinero para comprarla



Frente a una situación así, recomendamos a los padres de familia  tomar en cuenta lo siguiente:

  * Los padres no perder la calma, tener una actitud firme, pero amable. Evitar sermonearle o amenazarle, menos humillarlo. 

 * Averiguar el motivo o causa del robo

 Ayudar a pagar o a devolver el objeto robado y si es dinero de los padres lo sustraído, darle la posibilidad de devolverlo a través de tareas extras

* Es importante verificar que el menor no se beneficie del robo bajo ninguna circunstancia  


* Dejarle en claro que su comportamiento es totalmente inaceptable, incorrecto dentro de las costumbres familiares y  de la sociedad.


 Una vez que el niño o adolescente devuelve o paga el objeto robado, los padres no deben de traer o revivir el caso. 

 Si  los robos continúan a pesar de haberse tomado estas medidas, posiblemente hay un problema mayor en el desarrollo emocional del niño o adolescente y precisa de un especialista.



Aspectos importantes del tratamiento apuntan a ayudar al niño a aprender a establecer una relación de confianza, y ayudar a la familia para que apoye al niño en una trayectoria positiva de desarrollo.





R. C.