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domingo, 28 de febrero de 2021

TIEMPOS DE RESISTENCIA

“Lo que no me destruye, me hace más fuerte.”  Friedrich Nietzsche.

 

Ps. Rocxana Croce

Estamos viviendo tiempos de crisis, tiempos de incertidumbre, de inseguridad, de estrés, de pérdidas importantes y significativas.

El que menos ha sido tocado de una u otro forma por la pérdida, y lo más doloroso han sido las pérdidas de personas queridas que han fallecido, no pudiendo incluso haber sido asistidos en su enfermedad, incluso en muchos casos, ni verlos ni despedirse de ellos como sería lo más justo y humano.

La experiencia de pérdida de libertad también se está viviendo debido al confinamiento, para evitar situaciones de aglomeración, de lugares o espacios donde pudiéramos contagiarnos, y eso también va de la mano con nuestra propio autocuidado y criterio personal. ¿Nos cuidamos o relajamos?

Nuestra vida se ha visto alterada por esta crisis pandémica en todas sus dimensiones: de salud (mental y física), de trabajo, de estudio, de proyectos, planes, de vida familiar, de pareja etc.

La tendencia al auto-abandono, como el descuido personal (higiene), la desorganización (abandono de horarios, procrastinar), desmotivación y desanimo, pueden llevar a adoptar un estilo de vida que genere desadaptación y termine perjudicando más a la persona.

En medio de esta ruleta de expectativas e incertidumbres, es importante permitirnos sentir todas las emociones: tolerar la frustración, permitirnos el malestar; generar y disfrutar de las emociones que nos generan bienestar y optimismo.

Pero damos cuenta también que esta crisis nunca antes vista en la humanidad por la magnitud del desastre, supone de parte de cada ser humano un gran reto: encontrar nuestro propio sentido de vida.

La adversidad existe, forma parte de la vida y aparece cuando menos lo esperamos: las enfermedades, las perdidas, las dificultades, están presentes desde todos los tiempos.

Reconocer esta realidad, aceptarla y prepararnos para afrontarla de la mejor manera posible, es vital para nuestro equilibrio y bienestar.

 

Resistir

La resiliencia está en las personas de manera potencial, como una reserva, y se muestra en nuestras actitudes y acciones cotidianas. Todos la podemos construir y trabajar para desarrollarla.

La resiliencia es la capacidad que tenemos para afrontar la adversidad y salir transformados de la experiencia.

Pero también tenemos que decir que ser resiliente no significa ser siempre fuertes y no tener momentos de duda.

Como dijimos líneas arriba, es necesario aceptar nuestras emociones de miedo e inseguridad; de incertidumbre y desconfianza, pero buscando alternativas de solución, obteniendo un aprendizaje de la adversidad, de esa travesía difícil y dolorosa pero que enfrentamos y como resultado vamos construyendo una mayor resiliencia.


¿Y cómo podemos desarrollar nuestra resiliencia?

Podemos trabajar para que nuestra capacidad resiliente crezca y nos ayude a afrontar mejor lo que nos ocurre, a través de nuestras actitudes y acciones cotidianas.

Mirar de frente lo adverso, sacando y creando nuestras mejores herramientas para afrontarlo.

Podemos además regular nuestras emociones, conectar con nuestras fortalezas, reconocer y fortalecer nuestros valores y principios como la generosidad, compasión, empatía.

Afianzar nuestras relaciones sanas, cálidas que nos sumen a nuestras vidas y evitar aquellas tóxicas o que nos desgasten emocionalmente.

Tener una nueva visión de vida valorando más aquello que antes dábamos por sentado.

martes, 28 de abril de 2020

Recuperando nuestros juegos tradicionales



'Orandum est ut sit mens sāna in corpore sānō'
'Oremos por una mente sana en un cuerpo sano'. Décimo Junio Juvenal

La crisis por el Covid-19 ha modificado una serie de hábitos, costumbres y en general el modo de vida de las personas.

El uso de los recursos tecnológicos ahora se han convertido en herramientas y compañías necesarias para vivir el día a día en el confinamiento obligatorio. 

Las actividades educativas de aprendizaje son básicamente virtuales a través de internet, radio, televisión y donde los niños, adolescentes y en general las personas, permanecen durante varias horas sentados frente a una pantalla.  La actividad física se reduce notoriamente.

En tales circunstancias, se hace propicio y necesario recuperar de la memoria lúdica aquellos juegos populares y tradicionales que nos permiten poner en actividad nuestras habilidades motoras, sensoriales, de movimiento (Kinestésicas), sociales para un desarrollo más integral y de esa manera equilibrar el uso ilimitado o en demasía de los recursos tecnológicos.

Es necesario, es urgente recuperar los juegos tradicionales y enriquecedores  que se adaptan a la nueva situación de vida para todos y todas, tales como el trompo, saltar la soga, mundo, lingo, yaces, las escondidas, el aro, las canicas, los siete pecados, etc.

Combinando las actividades se logrará un mejor desarrollo físico y mental, mucho más adecuado que aquel donde el niño permanece sentado mucho tiempo, sin ejercitar sus músculos, sin descansar su vista y con el posible aumento de peso.

Al mismo tiempo podrá expresar mejor sus pensamientos, sus emociones, afrontará mejor la resolución de conflictos y también tendrá una mayor tolerancia a las normas y límites. por la distensión que el juego y la actividad física proporcionan.

Si algo de bueno nos va dejando esta crisis por la que atravesamos, es que se están recuperando algunos aprendizajes de antaño, algunos valores casi perdidos en el tiempo y sin duda, se fortalecen los vínculos familiares.


Ps. Rocxana Croce.

martes, 24 de marzo de 2020

Tiempos de virus ¿de qué estamos hechos los humanos?


Hace ya más de una semana estamos viviendo una nueva historia de vida personal y mundial.

Inimaginable situación donde nos vemos las personas frente a nosotros mismos, desnudos y de cara a la realidad que nos ha puesto en jaque de una sola cachetada.

Como en todo proceso de pérdida, al inicio es una negación:

 "ésto no me puede pasar a mi", "pobres los chinos que viven encerrados", "felizmente estamos lejos, en el otro hemisferio". 

Pero el virus migro, llegó a casi todas las latitudes, toco fibras, toco los pulmones, toco los corazones....se llevó y se lleva vidas sin hacer diferencias y sigue desafiante ante nosotros.

Estamos viviendo un aislamiento social obligatorio y necesario a manera de contención de enemigo. 

Esta prueba es un tremendo desafío para la humanidad. 

Demanda de nosotros mucha fortaleza,  transformar nuestros inevitables miedos en energía regeneradora que permita sobreponernos, mucha capacidad de resiliencia, sacar nuestra fuerza interior y dar la gran batalla.

Porque de la noche surge el día, porque toda crisis trae de la mano oportunidades, aquellas que nos invitan a reflexionar, a transformarnos, a reinventarnos día a día dentro de nuestras cuatro paredes, dentro de nuestro mundo interior (frágil a veces). 

Nos hace falta grandes dosis de empatía,  de solidaridad; tener mucha FE, esperanza, la mejor de las actitudes en medio de la crisis.

Estamos aprueba una vez más, esto no nos derrotará!

Ps. Rocxana Croce



Cuando comemos para calmar la ansiedad

  ¿Te ha pasado que estás preocupado, estresado o ansioso y, de pronto, sientes unas ganas enormes de comer? No necesariamente porque teng...