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viernes, 17 de octubre de 2025

Mensajes Parentales

 

“La manera en que hablamos con nuestros hijos moldea su mundo interno. No sólo educamos con lo que decimos, sino también con cómo lo decimos” Dra. Andrea Adabi

Los mensajes parentales que generan presión o estrés en los hijos pueden ser muy variados, pero generalmente se centran en expectativas poco realistas, en críticas constantes o en falta de apoyo emocional.

Este tipo de mensajes de los padres suelen estar cargados de exigencia, comparación y culpa excesivas, y pueden actuar como un factor estresante emocional, especialmente en hijos que buscan aprobación o que tienen un alto sentido del deber.

 La comunicación negativa, como gritos o castigos, también contribuye a generar estrés y ansiedad en los niños. Cuando las palabras se combinan con ironías, amenazas o desvalorizaciones, sus efectos pueden ser más duraderos que lo que un adulto supone.


🔴Veamos algunos mensajes parentales que generan presión o estrés:

1.Las comparaciones con otros: en frases como "Mira a tu hermano, él siempre saca buenas notas", "Los hijos de la vecina son más educados". “A tu edad yo ya trabajaba, estudiaba y mantenía a mi familia.”

2.Las exigencias académicas excesivas: "Si no sacas la más alta nota, no sales", "Tienes que ser el mejor en todo".

3.Las críticas constantes: "Eres un torpe", "Nunca haces nada bien", "Siempre lo arruinas todo". 

4.La falta de apoyo emocional: “No seas llorón”, “ya se te pasará”

5.El control excesivo: “No quiero que cometas los mismos errores que yo” “hazlo perfecto”

6.La culpa: “Con todo lo que yo he hecho por ti, es lo mínimo que puedes hacer”

7.La expectativa ajena: “Tú tienes que lograr lo que yo no pude.”

 

¿Veamos qué efectos tienen estos mensajes?

En 1er lugar, generan estrés y ansiedad

Cuando los padres son muy exigentes y tienen demandas excesivas hacia los hijos, estos se ven seriamente presionados porque las exigencias y los retos que imponen sus padres exceden sus capacidades, y sus recursos de afrontamiento.

Los hijos tienden a Preocuparse mucho, tienen pensamientos negativos. se desconcentran, están inquietos, también asumen conductas de evitación y de retraimiento como mecanismo de defensa, esto, resulta bastante perjudicial para su desarrollo ya que pierden importantes aprendizajes y oportunidades de crecimiento.

2do lugar estos mensajes Generan estados de tristeza que puede desencadenar en depresión.

Los hijos criticados de manera continua llegan a agostarse emocionalmente, sienten desesperanza en algún momento, Desconfianza de las propias destrezas y habilidades, con Sentimientos negativos como: desconsuelo, angustia, frustración, ira, desánimo, tristeza, desesperanza, apatía, irritabilidad, rabia, disminuye el interés por los hobbies y aficiones, e incluso pueden experimentar estados depresivos considerables.

3r lugar, hay Dificultades sociales

Los hijos de padres muy exigentes a través de sus mensajes afectan la forma de relacionarse del hijo. Muchas veces se sienten incapaces Para expresar adecuadamente sus puntos de vista, sus emociones, sus derechos, sus necesidades, y deseos. También presentan poca o escasa iniciativa, con un tono de voz bajo, inseguro, evaden la mirada y tienen sentimiento de culpa cuando no acceden a las exigencias de sus pares.  

Tienden a adaptarse obligatoriamente a las reglas, sin cuestionar la naturaleza de estas.

Ceden y se someten a los puntos de vista de otras personas, renunciando a sus propias convicciones.

Frecuentemente son excluidos por sus compañeros o amigos, por lo que desarrollan sentimientos de soledad y tristeza.

4to lugar. Problemas en la autoestima

Estos mensajes tienden a distorsionar la imagen y la propia valía de los hijos, afecta seriamente la forma en que el menor se percibe y se siente, ocasionando: complejos de inferioridad, desconfianza, sensación de fracaso e inutilidad, vulnerabilidad, dependencia entre otros.

5to. Lugar. Dificultan la autonomía emocional

Padres hipercríticos no fomentan la autonomía de sus hijos debido a que pretenden intervenir y controlar cada aspecto de sus vidas. Lejos de animarlos y prepararlos para que estén en capacidad de afrontar los retos diarios, se valen de la exigencia excesiva, la manipulación, y la crítica destructiva para conseguir conductas sumisas, y de obediencia. Se observa Dificultad para la toma de decisiones personales, Inmadurez emocional, Desmotivación, dificultad para la resolución de conflictos, Intolerancia a las frustraciones.,

6to. Lugar. Fomentan la culpa o el autosacrificio

Los hijos pueden priorizar las necesidades de los demás sobre las suyas, sintiendo por ello culpa.

Veamos con ejemplos de mensajes estresantes, su impacto emocional y la respuesta asertiva a la misma.

 

 

 

Mensaje estresante

Impacto emocional

Respuesta asertiva

1.“Con todo lo que hice por ti…”

Culpa, deuda emocional.

“Agradezco lo que hiciste, pero mis decisiones también necesitan respetarse.”

2.” A tu edad ya hacía todo eso solo.”

Inseguridad, presión por rendir.

“Tu experiencia fue diferente. Yo estoy haciendo mi camino a mi ritmo.”

3.“No quiero que cometas los mismos errores que yo.” 

Duda de uno mismo, miedo a fallar.

“Aprecio tu preocupación. Necesito aprender con mis propias decisiones.”

4.“Tú tienes que lograr lo que yo no pude.”

Exceso de responsabilidad, pérdida de identidad.

“Quiero que estés orgulloso/a, pero necesito elegir lo que me hace sentir bien a mí.”

5- “Te doy todo y así me pagas…”

Culpa, sensación de deuda eterna.

"Valoro lo que haces, pero lo que decido no es una forma de faltarte el respeto.”

6.“Eres mi esperanza, no puedes fallarme.”

Ansiedad, miedo al rechazo.

“Soy tu hijo/a, no una misión. Haré lo mejor que pueda, pero también cometeré errores.”

7“Si yo pude, tú también puedes.”

Invalidación, presión extrema.

 “Cada uno tiene sus propios desafíos. Yo también tengo los míos,”

 

   

Mensaje sano del padre/madre

En qué se enfoca

1.” Hice muchas cosas por ti porque quise darte lo mejor. No estás en deuda conmigo, solo quiero que seas feliz con tus decisiones.”

Libera de la culpa y fomenta autonomía.

2.Mi camino fue diferente. Me interesa más comprender el tuyo que compararlo con el mío.”

Respeto por la individualidad del hijo.

3.” He cometido errores, y quiero compartir lo que aprendí por si te sirve. Pero confío en tu criterio.”

Ofrece guía sin imponer.

4.” Tú no tienes que vivir mis sueños, sino los tuyos. Estoy aquí para acompañarte, no para exigirte.”

Respeta los deseos del hijo.

5” Lo que hago por ti lo hago con amor, no para que me devuelvas nada. Tu bienestar es suficiente para mí.”

Elimina la presión de retribución.

6“Creo en ti incluso si fallas. No estás solo/a, y no tienes que ser perfecto/a.”

Aceptación incondicional.

7“A veces te exijo porque me preocupo, pero estoy aprendiendo a confiar más en ti.”

Humaniza el rol parental y fomenta diálogo

 

 Recomendaciones para evitar mensajes parentales negativos:

1. Evita las etiquetas negativas:

En lugar de decir “siempre haces todo mal", “siempre fallas”, enfócate en el comportamiento específico que deseas corregir y ofrece apoyo para cambiarlo. 

2. Valida las emociones de tu hijo:

Reconoce y acepta los sentimientos de tu hijo, incluso si no los entiendes completamente. Evita frases como "Deja de llorar, no es para tanto" o "Los niños fuertes no lloran". 

3. Comunica con mensajes en "primera persona":

En lugar de culpar o criticar, expresa cómo te sientes y cómo el comportamiento de tu hijo te afecta. Por ejemplo, en lugar de decir "Siempre me interrumpes", di "Me siento incomodo cuando me interrumpes mientras hablo". 

4. Establece límites claros y expectativas realistas:

Los niños necesitan saber qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias de sus acciones. Asegúrate de que las reglas sean claras, justas y apropiadas para su edad. 

5. Fomenta la comunicación abierta y el diálogo:

Escucha a tus hijos con atención, no juzgues y anímalos a expresar sus opiniones. 

6. Reconoce sus logros y esfuerzos:

Felicita a tus hijos por sus logros, incluso los pequeños, y valora sus esfuerzos, no solo sus resultados. 

7. Sé un modelo para seguir:

Los niños aprenden observando a sus padres. Demuestra empatía, respeto y comunicación positiva en tus propias relaciones. 

10. Busca apoyo profesional si es necesario:

Si estás luchando con la comunicación con tu hijo o sientes que las frases o mensajes que empleas están afectando su desarrollo, considera buscar la ayuda de un terapeuta o consejero

 

Es importante promover el bienestar emocional y el desarrollo integral de sus hijos.

💡 Consejo psicológico adicional para los hijos ya más adultos:

Si estos mensajes se repiten constantemente, es importante trabajar la diferenciación emocional, que es la capacidad de estar cerca de los padres sin dejar que sus emociones gobiernen las tuyas.  Es útil también establecer límites claros, a veces con la ayuda de un terapeuta de ser necesario.

Ps. Rocxana Croce P.


domingo, 9 de julio de 2023

La presencialidad del padre


 "El mayor homenaje que un niño puede dar a su padre, es decir: “Cuando crezca, quiero ser como mi padre".

Billy Graham.

El  padre tiene un papel muy relevante a lo largo del proceso evolutivo del niño o la niña, su presencia es muy importante y el rol que tiene que cumplir, aún más. Si el padre no está presente, o lo está de una manera disfuncional, puede ser muy determinante para el desarrollo psíquico del hijo.

Si bien el rol de la madre tiene importancia, el del padre también. La función paterna si no está bien ejercida puede ser un factor de riesgo para el hijo, pero si está bien desarrollada, puede ser un factor de protección,

En los primeros años de vida, la madre y el padre tienen mucha responsabilidad, son los cuidadores primarios, son las dos personas más significativas en la vida de un hijo.

Diversas investigaciones han demostrado que el padre puede desarrollar una función de figura de apego desde el nacimiento, es apto para dar efecto y cubrir las necesidades de un bebé de manera correcta.

La estabilidad emocional de los hijos depende mucho de la estabilidad emocional que tengan los padres. Es importante conocer las emociones para saber identificarlas y entenderlas en nosotros mismos y en los demás.

La importancia que tiene la función paterna durante el desarrollo del niño o niña. tiene una relevancia significativa  a lo largo de la vida de la persona.

Desde el nacimiento y la infancia  la madre y el padre deben presentar un modelo de identificación para la niña o niño. Deben ir de la mano en las decisiones y deben participar ambos en los cuidados del pequeño desde un principio y procurar que no se produzcan diferenciaciones significativas entre ambos.

El padre realizará también tareas compartidas  como cambiar los pañales, cuidarlo afectivamente, darle de comer, etc. La voluntad del padre será imprescindible para poder conseguir dicho objetivo.

El padre debe ser además participe activo del juego del hijo. De esta manera, se potencia el vínculo padre-hijo a través del juego.

En la etapa escolar: el padre deberá asumir un rol activo, tiene que estar implicado en el proceso educativo de su hijo, mostrando interés y ayudándole siempre que sea necesario. Que el niño o niña perciba este apoyo, será clave para una buena función paterna.

En la adolescencia: el padre aprenderá a gestionar sus propias emociones, tendrá que ser capaz de tolerar las discrepancias o los cuestionamientos que lleguen por parte del hijo y entenderlos, para llegar a acuerdos como parte del proceso de crecimiento y maduración del hijo, y así permitir que el adolescente puede crecer con mayor  seguridad  que le permita potenciar su autonomía y desarrollar su autoestima.

En los tiempos de nuestras abuelas, el rol paterno se asemejaba al de un proveedor. Tenía poca participación en la crianza de los hijos, salvo en las grandes decisiones, y tenía una marcada distancia emocional. Luego, le siguió un rol más activo y participativo del padre; tanto en la crianza como en las actividades del hogar.

 

¿Y qué pasa cuando no hay presencia paterna?

Cuando se habla de función paterna y ante la ausencia del padre, esta puede ser ejercida por otra u otras personas, indistintamente de su sexo. Pueden ser, por ejemplo, los abuelos, tíos, parejas de los progenitores, maestros, etc. Es decir, quien cumpla la función paterna no necesariamente debe ser un hombre. Alguien que, para ese niño o niña, funcione como el que le posibilite ver y experimentar el mundo más allá de su mamá. Será una presencia tranquilizadora que le permitirá desarrollarse con confianza y animarse a experimentar y descubrir el mundo (con la seguridad de saber que cuenta con su apoyo emocional).

El padre debe encargarse de poner límites y establecer reglas. Esto debe ser transmitido de manera clara y calmada. Se trata de ejercer la autoridad de una forma no autoritaria. Cuando esa función no se da, la ley no se instaura de manera adecuada, lo que ocasiona una falta de diferenciación entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo incorrecto y lo correcto. 

 ¿Qué quiere decir esto? Implica darles sentido a los límites, haciendo cumplir lo que está bien y prohibiendo lo que está mal. Implica mostrarle al pequeño el funcionamiento del mundo; transmitirle los valores de la familia y enseñarle a diferenciar lo que se puede y lo que no. 

Representar la ley significa también estar sujeto a ella, ya que, caso contrario, estaríamos en presencia de una ley arbitraria o tirana.

 

¿Qué efectos ocasiona en la crianza de un niño la ausencia del padre?

En la actualidad, existen diversos tipos de familia que se han conformado a partir de nuevas formas de relación, por la separación o ausencia de uno de los miembros, como las familias monoparentales o las familias de parejas en las que no aparece la figura del hombre, o familias de solo hombres.

Mucho se habla sobre el rol de la mujer como padre y madre en caso de ser madre soltera.  Sin lugar a dudas la figura del padre es sumamente importante en el desarrollo del niño. Sin embargo, como mencionamos líneas arriba, esta función puede ser ejercida por el tío, el abuelo, el padrastro, etc.

La madre puede posibilitar este proceso no intentando ser todo para el niño. Si bien la presencia física del padre es muy relevante, lo que importa es su presencia en la mente de la madre para que ella le pueda transmitir en la mente de su hijo o hija, esta figura paterna [ausente o presente] y así no negar la existencia del padre en la vida del menor.

La ausencia del padre no debería ser traumática en sí misma; dependerá de cómo sea transmitida simbólicamente por la palabra de su madre.

Por otro lado, es importante no confundir el rol de padre con el de un amigo. El ser padre incluye afecto, respeto mutuo, confianza, disponibilidad, cualidades importantes en una amistad. Sin embargo, para un desarrollo sano, los niños necesitan límites, disciplina y conductas fijadas por los padres, siempre acompañados con amor.

Es primordial ir desarrollando una relación propia de un vínculo sano entre padres e hijo, donde esté presente la comunicación a través de un trato afectivo, cercano y con una escucha activa y atenta acerca de las inquietudes e intereses de los hijos.

 

En resumen…

Como se puede ver, ser papá no es un acontecimiento meramente biológico. La paternidad es, por sobre todas las cosas, una función simbólica.

Ps. Rocxana Croce P.

lunes, 17 de abril de 2023

LA CONVIVENCIA


 "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos." Martin Luther King 

Ps. Rocxana Croce P.

Las relaciones basadas en el buen trato, el respeto y la convivencia en armonía contribuyen a construir una vida libre de violencia.

La convivencia es la capacidad de vivir juntos, entre todos los integrantes de la familia.

Como todas las facetas de nuestras vidas, la convivencia necesita un aprendizaje.

Desde que somos pequeños estamos relacionándonos con otras personas, tanto en el ámbito familiar como en el colegio, el trabajo, el vecindario. Vamos aprendiendo una serie de normas que van a regir nuestras relaciones sociales. 

En el ámbito familiar o con nuestro grupo de amigos y compañeros, debemos aplicar conceptos tales como tener paciencia, saber escuchar, respetar las ideas y opiniones de los demás, hablar con respeto, etc.

Las relaciones interpersonales forman parte intrínseca y esencial de la vida, ya que no se vive en el absoluto aislamiento.

De este modo, la convivencia hace referencia a la coexistencia, el acompañamiento constante, de individuos o grupos humanos compartiendo un espacio determinado, siendo ejemplo de ello, los contextos de convivencia familiar, escolar.

Durante una interacción pueden surgir diferentes conflictos e inconvenientes que pueden incluso derivar en disputas o pleitos.

La convivencia sana se sustenta en fomentar el respeto y tolerancia por las ideas ajenas, hábitos y costumbres, la responsabilidad con el otro y la solidaridad, sea en el hogar, en el aula académica, o en la vida en general.

Por otra parte, uno de los principales elementos que favorecen la convivencia dentro del hogar es la capacidad de resolver los conflictos, que se presentan en las diferentes etapas de la vida.

Los conflictos en las familias son parte de la convivencia, motivo por el cual es fundamental tener en cuenta que resolverlos de manera saludable fortalece la estructura familiar, incrementa la cohesión y el sentimiento de pertenencia.

Los conflictos se entienden como aquellas situaciones en las que dos o más personas perciben o tienen posiciones, valores, intereses, aspiraciones o necesidades diferentes o contrarias.

Pero el sólo hecho de pensar distinto no genera un conflicto, sino que este surge cuando frente a un asunto cada una de las partes considera tener la razón, lo que genera una situación de contraposición o pugna de ideas

Veamos cuáles son los elementos para una buena convivencia

- El respeto: Cuando establecemos cualquier tipo de comunicación con otra persona, la primera premisa es aceptar la dignidad de esta persona como tal, sin prejuicios ni discriminaciones, y entender que puedan tener pensamientos y opiniones distintos a los nuestros.

- La empatía: como la valiosa capacidad de colocarse en el lugar del otro.

-La comunicación: que permite el entendimiento y comprensión de las ideas y sentimientos frente a los hechos que relacionan a las personas, sin comunicación, sin diálogo es difícil mantener una saludable convivencia.

- La inteligencia: y es que, en las relaciones sociales, las buenas intenciones no son siempre suficientes. Cuantas veces hemos visto a personas que tienen el  don de la impertinencia y molestan continuamente sin ser conscientes de ello. Para tratar con inteligencia a los demás, es importante saber escuchar e intentar conocer a la otra persona y, en caso contrario, saber callar en determinados momentos. Una persona social y emocionalmente inteligente sabe estar y comportarse con personas muy diversas, social y culturalmente, aunque haya tenido quizá menos formación en la infancia. 

- La educación: Es una de las bases de una buena convivencia, y viene desde el seno de cada familia nuclear. Somos reflejo de la educación que nos han dado nuestros padres en nuestros hogares.

 

Y ¿cuáles son los Factores negativos para la convivencia?

- Los prejuicios: Estos implican una mala predisposición a la convivencia, lo que nos hará tener una actitud negativa ante los demás dificultando enormemente la relación. El prejuicio va en contra del respeto que cada persona merece.

- La intransigencia: Convivir con los demás supone un esfuerzo en conseguir puntos de acuerdo. Para ello, todas las partes deben ceder a menudo en sus posturas. Cuando alguien nunca está dispuesto a ceder, la convivencia no es posible, se podrá producir una relación de sometimiento o subordinación, pero nunca de auténtica convivencia.

- La falta de comunicación: "Hablando se entiende la gente" es un dicho popular realmente acertado a este respecto. Cuántas veces la falta de comunicación provoca situaciones difíciles en todos los ámbitos de nuestra vida, que podrían ser resueltas con una simple conversación.

 

Hablemos de La convivencia en el mundo actual

El ritmo de la vida actual y la revolución en las comunicaciones han creado un doble efecto: por un lado, hemos aumentado la cantidad y diversidad de personas con las que nos relacionamos, pero por otro, la calidad de la relación entre las personas se ha hecho más superficial.

La vida en las ciudades tiene hoy en día un común denominador:  es la falta de tiempo. Sin duda, Las prisas y el estrés no son buenos aliados para la convivencia.

Las relaciones en muchos casos se limitan a un simple saludo y la convivencia familiar se afecta en tanto el cansancio del día a día, del estrés laboral, las obligaciones académicas, las actividades del propio hogar.

En medio de ello, es evidente el impacto que los aparatos electrónicos como el celular, la Tablet, la computadora, La televisión, que muchas veces no dejan de funcionar
durante gran parte del día y comienza a sustituir las conversaciones entre los miembros de la familia.

Por tanto, es necesario poner los límites, que se expresan en todos los sentidos, y permiten regularnos desde el trato en la convivencia misma con las demás personas.

Establecer límites claros es necesario para una buena interacción, pero no siempre se trata ni se  conversa de antemano. 

Esta es una actitud coherente con nuestros principios y valores y en armonía con las otras personas porque permitirá desarrollar una relación madura, sana, donde el respeto será la variable que se imponga sin necesidad de estarla pidiendo. 

Por ello, para que funcione la convivencia entre las personas, esta debe ser entendida como un equipo, donde es probable que existan tensiones y conflictos, pero intentando que las mismas no se nos escapen de las manos.

Ayuda mucho a la convivencia, Distribuir roles y funciones.  Conviene además que a pesar de los espacios a veces limitados, cada persona tenga sus propios tiempos, sus momentos y estos sean respetados.

Para que exista una convivencia sana, deben existir los valores como la tolerancia, la justicia, la paz, la solidaridad y la libertad, entre otros; primando, sobre todo, la empatía en las relaciones con los demás. Al mismo tiempo, existen un conjunto de normas necesarias dentro de la interacción social que garantizan y regulen las buenas relaciones en cualquier ámbito. 

 

Decálogo para una convivencia armoniosa

Este decálogo se refiere a  estrategias para la sana convivencia, y poder  mejorar las relaciones familiares, amicales, entre otros.

1. Comunicarse de forma adecuada

La falta de atención, la poca claridad, la poca escucha, pueden producir que un miembro de la familia, el aislamiento o sentirse poco incluido. Si, por el contrario, conseguimos una buena comunicación sobre todo asertiva, los miembros se sentirán cómodos para expresar lo que sienten y lo que no les gusta.

2. Expresa tus emociones

Cuando somos capaces de expresar aquello que sentimos, hay más posibilidades de que se nos entienda. Es decir, hay empatía entre las partes, y lo importante es crear un ambiente de confianza, sin mentir, ni ocultar.

3. No juzgues o etiquetes

Cada persona tiene sus propias circunstancias y sus motivos por los cuales hace las cosas, por eso, dentro de las estrategias para la sana convivencia lo mejor es no juzgar y tratar de entender las razones que le han llevado a una persona, actuar de determinada manera.

4. Evita las comparaciones

Cada uno es diferente, con lo bueno o con lo no bueno; por  eso las comparaciones que de por si son odiosas, afectan la sana convivencia y solo tienden a generar inseguridad o malestar.

5. Usa el sentido del humor

El humor y las bromas permiten crear un clima positivo, donde predomina el buen humor y se activan nuestras endorfinas. Solo se debe de tener cuidado en no caer en el sarcasmo o las bromas de mal gusto que pueden afectar.

6. Muestra tu afecto

Es importante que, para la sana convivencia, el afecto se tome en cuenta y se exprese, acompañado con gestos como los  abrazos, para que sientan más seguridad, apoyo y cariño.

7. Respeta el espacio de cada uno

Cada persona necesita sentir que tienen su propio espacio, por eso se aconseja evitar invadir el espacio personal de cada uno, respetando los límites.

8. Celebra los logros de los miembros

Reconoce y apoya cuando algún miembro ha hecho algo bien o especial. El motivarse unos a otros, hace que entre todos consigan las metas propuestas.

9. Distribuye equitativamente las tareas del hogar

Lo más sano es que todos se unan para llevar a cabo las tareas de manera equitativa. Suele pasar que se carga de más labores a un miembro, y finalmente termina abrumado por la cantidad de trabajo. Lo conveniente es establecer rutinas en las tareas teniendo en cuenta la edad y el tiempo del que dispone cada uno.

10.Dediquense tiempo

De la misma manera que se necesita tener un tiempo personal, es necesario tener momentos para poder compartir inquietudes, distracciones, u otros planes que los unan. Desconectarte del mundo virtual un rato, compartir en familia algo distinto al trabajo y los estudios, y comunicarse de forma tranquila, son algunas de las consideraciones más efectivas que podemos implementar en tu vida diaria.

La convivencia es un arte.

domingo, 21 de agosto de 2022

LA INFIDELIDAD

 

“Las parejas felizmente casadas no son más listas, más ricas o más astutas psicológicamente que otras. Pero en sus vidas cotidianas han adquirido una dinámica que impide que sus pensamientos y sentimientos negativos sobre el compañero (que existen en todas las parejas) ahoguen los positivos”.  John Gottman.

Las lecciones del psicólogo e investigador norteamericano John Gottman, sobre el amor son de gran ayuda. Desde que él y su esposa, Julie Schwartz Gottman, fundaran en la Universidad de Washington el famoso Laboratorio del amor a finales de los 70, hemos aprendido que no hay relaciones perfectas. Que Toda pareja presenta una serie de desafíos y dificultades de las que debe ser consciente para trabajar en conjunto.

La infidelidad es uno de los temas importantes en las relaciones afectivas y sin duda uno de los más delicados que suele desencadenar una inestabilidad en la relación amorosa y que frecuentemente desemboca en separación y divorcio.

Tiene graves consecuencias tanto a nivel personal como familiar, social y económico.

Pero A pesar de la profunda conmoción, muchas parejas deciden seguir en relación, lo que implica habitualmente atravesar por un proceso de cura.

Pero tanto si se separan como si siguen juntas, la labor terapéutica se ve impulsada a trabajar el duelo, debido a la pérdida que conlleva. Un duelo por lo general complicado por su intensidad y duración, así como por lo traumático de la experiencia.

Uno de los motivos más frecuentes de consulta en terapia de pareja es ¿cómo superar la infidelidad? Ya que es una situación que forma parte de los duelos como vimos en el episodio anterior, donde puede hablarse de un duelo amoroso porque hay una pérdida real que se deriva de la traición.

 En la infidelidad parecen confluir fundamentalmente dos elementos fundamentales: aquella que implica involucrarse afectivamente y otra muy distinta, en la que no hay una implicación afectiva, pero sí sexo.

Surgen alrededor del tema muchas preguntas ¿Por qué se es infiel? ¿Es inevitable? ¿Es una necesidad emocional, sexual o de otra índole? Una vez que se ha sido infiel ¿vuelve a ocurrir? ¿Se debe confesar a la pareja?

Gustar, desear, sentir algo  por otra persona que no es nuestra pareja sucede en la  vida y resistir a esa tentación, es una decisión que no siempre es la que se elige.

Ser infiel es un comportamiento que puede producirse de distintos modos y con diferente alcance.   En el contexto físico sucede, de manera presencial, pero también se puede producir a través del internet o por teléfono, celular WhatsApp.

Un gran porcentaje de hombres y mujeres practican el ‘sexting’ en sus ratos libres (intercambio de fotografías o mensajes de contenido sexual a través de dispositivos móviles).  La facilidad de la virtualidad con las nuevas tecnologías facilita las situaciones de infidelidad

Evidentemente que la fidelidad es un valor, es un compromiso de lealtad que asumimos. Ser fiel es una decisión personal invaluable. Es la capacidad, la virtud de cumplir con lo que nos prometemos y prometemos.

Quien promete acepta un gran desafío y mantiene su lealtad porque se compromete a actuar de una forma consecuente consigo mismo.

Se puede definir “ser infiel” a aquel comportamiento en el que no se respetan de manera consciente los valores, normas y compromisos que la pareja ha decidido otorgarse, ya sea de un modo explícito o implícito, y que conllevan respecto y lealtad hacia tu compañero o compañera.

A lo largo de la historia, el significado del término infidelidad ha ido cambiando. La forma de interpretar y practicar la infidelidad varía en los diferentes contextos socioculturales. Por ejemplo, en Grecia y Roma se consideraba que un hombre era infiel si tenía relaciones sexuales con una mujer casada (que no fuera su esposa), pero no lo era si lo hacía con esclavas, concubinas o prostitutas. Sin ir tan lejos, de un tiempo a esta parte, se ha puesto de moda la palabra “poliamor” tratándose de parejas que deciden tener varias relaciones emocionales simultáneas.  De esta manera el concepto de infidelidad varía según la cultura, pero también la ideología o la evolución de la persona, y por tanto cómo superar la infidelidad también será distinto. Lo importante del término infidelidad es que no olvidemos que participan dos personas, y que conviene coincidir y acordar cómo se entiende para ambas.

¿Por qué se es infiel?

La infidelidad es un comportamiento que depende de numerosos factores. Por un lado, la forma de ser de cada persona, la capacidad de controlar los deseos e impulsos propios, la autoestima, las expectativas, el grado de satisfacción, las experiencias que se han vivido a lo largo de la vida, los aprendizajes… Por otro lado, depende de las oportunidades de conocer a nuevas personas por las que se sienta atraída o atraído, el entorno social, el estilo de compromiso de la pareja, la satisfacción en la relación, las necesidades no cubiertas (sexuales o emocionales) etc.

Algunos de los motivos detrás de una infidelidad son:

- Cuando La relación está desgastada. Cuantas veces habremos escuchado “la pareja ya estaba mal, en la últimas”. Efectivamente, Cuando los deseos y las expectativas que uno tiene de su pareja no son satisfechos, es más probable que puedan aparecer esos deseos hacia otra persona. Digamos que se favorece la predisposición a conocer a alguien.

- El anhelo de pasión y amor romántico que, con el tiempo, puede disminuir en la pareja y aunque el amor continúa, podrían aparecer hacia otras personas sentimientos de deseo, enamoramiento u otras emociones que generan confusión.

- Buscar experiencias o algo que no se tiene en pareja como el afecto, la atención o el sexo.

- El aburrimiento con frecuencia se escucha en la consulta, cuando una de las partes se aburre y busca otras sensaciones, lo novedoso entusiasma.

- La aventura amorosa como una manera de recuperar viejas emociones del enamoramiento y que nos hace sentirnos de nuevo jóvenes y sobre todo deseadas o deseados.

“Ojos que no ven, corazón que no siente”. Para muchas personas lo prohibido les provoca morbo y tentación, la adrenalina de ir más allá de las normas. También es una fuente de atracción para quienes disfrutan con el riesgo y piensan que si no “les descubren” no hacen daño a nadie.

- También si hay adicción al sexo, es un problema real que conviene tratar a tiempo.

- La inseguridad o la baja autoestima, donde la persona infiel se siente en inferioridad de condiciones respecto a su pareja: menos atractiva o atractivo. La infidelidad sirve para reafirmar su valor, subir la autoestima al considerarse deseable.

- La represalia como venganza por un comportamiento de su pareja que consideran injusto, ante una sospecha o una infidelidad descubierta.

La fidelidad implica cuidados, respeto, adaptación. Si una persona no puede ser fiel, es conveniente que revise su relación de pareja y, reflexiona sobre las razones por las que estás sucediendo.

¿Es la confesión la respuesta a cómo superar la infidelidad?

Lo evidente es que una de las pérdidas fundamentales de la infidelidad es la de la confianza debido a la traición, el engaño y la mentira.

La respuesta a la pregunta de si se debe confesar o no confesar una infidelidad es simple: es una decisión de cada persona. En esta decisión se debe valorar la causa que la ha producido, las consecuencias, el grado de culpa, la respuesta que vaya a tener la pareja, etc. 

La culpa y el perdón son dos emociones que juegan un papel importante para optar a contarlo o no. Hay personas que se sienten profundamente mal consigo mismas después de una infidelidad, tanto así que la culpa, y el malestar les empuja a contarlo.

También pueden decidir contarlo como un modo de desahogo y a la vez ser conscientes de las consecuencias de los hechos, como  la oportunidad de que su pareja le   perdone, o no.

Otras personas, toman la decisión de no contarlo porque tienen la seguridad de que no volverá a ocurrir, o cuando se sabe que el daño al otro es muy grande, o porque la desconfianza que va a generar podría hacer inviable la continuación de la relación, o porque se sabe que no obtendrá el perdón y con ello vendrá la ruptura y en ocasiones el desprecio y rechazo de la pareja.

Es común en lugar de contarlo a la pareja, hablarlo con alguien cercano para pedir consejo y aliviar la confusión y el sentimiento de culpabilidad.  Cada caso es diferente, cada persona decide si lo confiesa o no. Lo importante es saber que si se confiesa una infidelidad es fundamental tener empatía y entender los sentimientos que puedan surgir (rabia, ira, rechazo o tristeza), estar atento a las necesidades de la otra persona y ser paciente y tolerante. Las heridas tardan tiempo en curarse y cómo superar la infidelidad es diferente para cada persona.

¿Cómo superar la infidelidad?

Tampoco hay una receta universal de cómo superar la infidelidad. Afrontar el engaño tiene que ver con la forma de ser de cada persona y de sus recursos emocionales.

También las circunstancias de la infidelidad determinan cómo superar la infidelidad, así como el nivel de sufrimiento que va a producir, no sólo para la persona que sufre la infidelidad, sino también para quien es infiel.

Aunque cada caso es muy diferente, hay algunos consejos que pueden ayudar en cómo superar la infidelidad, siempre entendiendo que si una pareja decide seguir adelante tras una infidelidad será necesario transitar por una etapa realmente difícil para ambas partes y que como todos los procesos llevará tiempo, paciencia.

Conocer que la pareja ha sido infiel puede ser una de las decepciones más grandes que una persona puede vivir en su vida. El dolor, la rabia, la ira, el enfado, la tristeza, la decepción e incluso la culpa son emociones que se harán presentes. En lo cognitivo, Surgen muchos pensamientos, frecuentemente obsesivos, confusión y muchas dudas.

Algunas recomendaciones ante una infidelidad:

ü  Ante todo, Reflexionar, escuchar y saber qué ha ocurrido. Por doloroso que sea conocer la verdad, el afectado tiene la opción de decidir si perdonar o no. Porque No se trata de culparse ya que eso afectará la autoestima.

ü  Es aconsejable darse  tiempo para decidir qué se desea hacer. Tras conocer una infidelidad, cualquier decisión que se tome, va a ser bajo las emociones que se sientan.

ü  -travesar  ese tiempo doloroso conlleva la importancia de  centrarte en uno mismo, cuidarse

ü  Continúa con tu rutina y ocupaciones, que mantendrán con la atención en otra cosa. Aceptando que se van a sentir emociones desagradables durante un tiempo.

ü   No es conveniente estar todo el día dando vueltas al mismo tema.

ü  Facilita superar la infidelidad el apoyarse en familiares y amigos.

ü  Buscar apoyo y asesoramiento en los profesionales de la psicología, los  expertos en pareja. Es de gran ayuda en este camino tan doloroso.

ü  Por otra parte, hay que tener presente que la vida en pareja no está hecha para todo el mundo. Cada persona tiene que elegir su camino. Tener una relación supone establecer un compromiso pactado con otra persona, y eso, como otros muchos compromisos en la vida, implica disfrutar de una serie de cosas, pero también renunciar a otras.

La base es el respeto hacia tu compañero o compañera, la firmeza en los sentimientos y la lealtad.

El tema de la infidelidad es un asunto que afecta de igual modo a mujeres y hombres.

John Gottman, uno de los mayores expertos en relaciones de pareja, nos enseñó que el pilar más importante en el amor es la comunicación. También, que mientras exista cariño y admiración mutua, cualquier crisis podrá resolverse.


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