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miércoles, 13 de julio de 2022

EL PERDÓN LIBERA

 


                                                        EL PERDÓN LIBERA

“El perdón es el perfume de las violetas en el taco de quien acaba de pisarlas" Mark Twain.


Martina Casullo, investigadora del Conicet, en 2006, condujo una encuesta realizada a 1715 personas de la Capital y el Gran Buenos Aires, sobre la importancia de perdonar y las razones para hacerlo.

Se encontró que gran parte de la población considera que perdonar es importante y que las mujeres perdonan más que los varones (95%, frente al 88% de los hombres). Ellas perdonan para, eventualmente, ser perdonadas, y consideran el perdón como un indicador de inteligencia. Los hombres  suelen perdonar para olvidar y seguir adelante.

En el contexto de pedir perdón/perdonar siempre hay una víctima y un victimario o transgresor. Uno se sentirá herido, perjudicado, dañado por otro y es indiscutible que existen situaciones donde es difícil perdonar, donde las posibilidades de ese acto están envueltas en tantas emociones, afectos, recuerdos y sentimientos que transitan por el corazón y en la mente al mismo tiempo.

Perdonar un acto de asesinato de un ser querido o a un violador, no se puede comparar, por ejemplo, con el perdón de alguien que nos haya mentido, robado o engañado.

En los reiterados escritos de la doctora Casullo se hace alusión a que "quien perdona se libera de un vínculo de apego negativo con aquella experiencia traumática". La persona logra neutralizar o darle un significado positivo a lo que pudo haberlo dañado.

Desde el punto de vista psicológico, hay tres caminos de manejar el odio, el resentimiento y la bronca: negarlo, vivir enojados, perdonar.

El perdón es una decisión, una actitud, un proceso interno que requiere compromiso, reconocimiento y aceptación de lo que paso.

Podríamos entenderlo incluso, como oportunidad para crecer y comprender que nadie es infalible y es el medio para reparar lo que está roto.

No es saludable que la ira, el rencor dominen nuestros pensamientos; si algo se puede recomponer, enmendar, e incluso si no hay nada ya que hacer en alguna circunstancia, el perdón nos humaniza ante los ojos de la otra persona y de nosotros mismos.

Perdonar ayuda a aligerar una pesada mochila en el alma.

Nos permite dejar el pasado (antes) y luego vivir libres (después).

El perdón no implica necesariamente el olvido.

Ayuda a conocer más a las personas y conocernos nosotros mismos.

Nos restaura el sueño.

Mejora la salud física y mental.  

Es una oportunidad.  


Ps. Rocxana Croce P.

domingo, 17 de mayo de 2020

LOS NIÑÓS Y EL DESCONFINAMIENTO. SALIDAS BREVES

                              Es tu responsabilidad decidir cómo quieres responder a las adversidades.


El próximo lunes 18 de mayo en el Perú los menores de 14 años podrán salir de casa por media hora, a una distancia de 500 metros a la redonda y acompañados por uno de sus padres o un adulto.

Esta salida, después de más de dos meses de confinamiento obligatorio y necesario, es una primera aproximación al mundo circundante al hogar, es ese primer contacto con la luz natural, donde el techo ya no será el de concreto, sino el cielo propiamente dicho.

Ello implica una antesala de preparación, donde los padres tienen la gran responsabilidad no solo informar en detalle los requerimientos mínimos de la salida como:  el uso de mascarilla, la higiene, el mantener la distancia social de 1.50 mts entre las personas; además entender que no podrán jugar ni ir a los parques; en un horario entre el medio día y las seis de la tarde para no interrumpir las clases virtuales.

Pero además y sobre todo, los padres serán muy cautos en observar las expectativas de sus hijos y regularlas en función de las indicaciones a seguir.

Es probable que las emociones se disparen en algunos casos, que la alegría los desborde o que el miedo sea parte del contexto.   Es aconsejable que los padres sostengan un diálogo prudente con sus hijos, para establecer un equilibrio entre la realidad y las expectativas; entre la prevención y la tranquilidad de los chicos.

Si bien esta salida es una oportunidad para que los menores se reconecten con su medio ambiente cercano, se liberen gradualmente no solo estando al aire libre, sino para que haya una oxigenación psicológica tan importante para su desarrollo psíquico y su bienestar.

Todo ello sin dejar de priorizar la prevención y la prudencia que se tienen que conservar frente al Coronavirus, de seguir protegiéndose con sumo cuidado, mientras no exista una vacuna contra el COVID-19.

Se recomienda que los padres tomen la decisión en conjunto, convencidos y seguros de que podrán manejar la situación, resolviendo sus propios temores, dudas y angustias para no transmitirlas a sus hijos, de lo contario no resultará saludable.

Ps. Rocxana Croce P.

domingo, 29 de marzo de 2020

Nuestras vidas en tiempo del coronavirus. Del impacto a la aceptación y a la adaptación .

Sobrecogidos en un inicio por el impacto de la crisis, la incertidumbre tomó nuestras mentes desatándose pensamientos negativos basados sobre todo en el miedo a lo desconocido.
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No estamos entrenados para vivir una experiencia de grandes magnitudes, no estamos preparados para vivir en el confinamiento, no estamos preparados para no tocarnos, no estamos preparados para dejar de ser libres.

Es entonces que el tiempo se vive de otra manera. Da la impresión de que todo pasa de manera desordenada, como una película sin editar, donde las emociones se agolpan unas tras otras.

Es más o menos durante la primera e inicios de la segunda semana donde experimentamos un desorden a todo nivel y es lógico porque nadie está preparado para recibir a un enemigo invisible que no pide permiso, que no toca la puerta, que simplemente busca entrar en los cuerpos y arrasar sobre todo con los más vulnerables.

Si no tenemos cierta estructura de desenvolvimiento cotidiano durante el encierro, entonces la preocupación se intensifica y el cerebro no tendrá capacidad para mantener el equilibrio y es probable que podamos tener estados de tristeza, depresión, irritabilidad, ansiedad, (incluso pánico). 

Es aconsejable hacerse de una rutina con horarios y con actividades diversas que permitan mantener nuestro cerebro ocupado y de paso calmar nuestras emociones.

Luego, para que funcione la convivencia entre las personas, esta debe ser entendida como un equipo, donde es probable que existan tensiones y conflictos, pero intentando que las mismas no se nos escapen de las manos.

Distribuir roles y funciones, ayudar al más débil o vulnerable.  Conviene además que a pesar de los espacios a veces limitados, cada persona tenga sus propios tiempos, sus momentos y estos sean respetados.

Y es así como entrando a la tercera semana se experimenta una mayor capacidad de adaptación a lo cotidiano, un mejor control de las cosas donde disminuye un poco la ansiedad y los miedos. Pero al mismo tiempo otros miedos no dejan de estar presentes, como es el relacionado a la economía, al trabajo.

La información, el aprendizaje, la comprensión de la realidad en su exacta dimensión, permiten regular las expectativas y una mejor adaptación y aceptación de lo que estamos viviendo.

Mejor aun cuando quienes nos dirigen (autoridades) proyectan confianza y responsabilidad por la integridad de las personas.

Si se cumplen los objetivos, si todos hacemos nuestra parte disciplinadamente, será posible cerrar un ciclo (claro, sin bajar la guardia) y volveremos a recuperar nuestra vida, nuestra libertad.

Pero es de esperar que experimentemos una sensación de desconfianza general.  No seremos los mismos definitivamente, tendremos que entender que muchas cosas están cambiando.

Nuestras relaciones con los demás, nuestros vínculos emocionales basados y sostenidos en aquellas expresiones de afecto como el apretón de manos, los abrazos, los besos, la espontaneidad…la proximidad social seguirán por un tiempo en su propia cuarentena.

Implica un cambio contundente en nuestras costumbres y hábitos de toda la vida. 

Difícil de aceptar, pero es lo que toca porque este virus nos deja la desconfianza, donde las garantías han sido debilitadas.

¿Cuánto tiempo viviremos así? 
Pues no lo sabemos en realidad, imaginamos que al paso de los días serán meses, tal vez un año, o un poco más, podremos restaurarnos, podremos recobrar nuestra vida, transformados, más fuertes y más conscientes de que SOLOS NO PODEMOS SALIR ADELANTE, nos necesitamos unos a otros y además de que nO SOMOS LOS ÚNICOS HABITANTES DE ÉSTE UNIVERSO.

La vida nos exige RESPETO ahora, mañana y siempre.


Ps. Rocxana Croce P.

miércoles, 20 de marzo de 2019

El arte de terminar



Recuerda:
Comenzarás un nuevo viaje
sin mover los pies
y despertarás en un lugar diferente.


Terminar una relación es una situación poco grata, difícil algunas veces y que no todos son capaces de asumir, quizás por ello es que algunas personas literalmente ´desparecen del mapa´, posiblemente con la intención de que el otro capte por sí mismo el mensaje de que ´todo ha terminado´.


Gestos de delicadeza como hablar cara a cara, la tienen quienes saben ser honestos y leales consigo mismos y con la otra persona.

Pero los hay cobardes que nunca pueden ser claros a la hora de terminar, ya sea por temor a herir o para dejar la puerta entre abierta, como una posibilidad con la pareja, algo así como tener un plan A, o un plan B, e incluso un plan C. 

A largo plazo lo que más recordaremos de un vínculo que se rompe, es la forma en que ha terminado, es un velo que puede tardar en desaparecer y derrumba incluso, muchas cosas buenas que pudo haber tenido la relación y específicamente la otra persona.

Se necesita valor para todo, incluso para poner fin a un vínculo. 

Ps. Rocxana Croce.

Cuando comemos para calmar la ansiedad

  ¿Te ha pasado que estás preocupado, estresado o ansioso y, de pronto, sientes unas ganas enormes de comer? No necesariamente porque teng...