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miércoles, 2 de septiembre de 2020

RESTABLECIÉNDONOS DE LA PÉRDIDA. EL DUELO

 

El dolor al igual que el amor, tiene sus tiempos, sus ritmos, sus periodos.

Ps. Rocxana Croce P. 

Hoy más que nunca estamos viviendo tiempos de dolor, de pérdida, de duelo.

Todas las dimensiones de la persona se ven afectadas.

Se necesita atravesar un camino, un proceso de adaptación a la nueva realidad, recolocar y elaborar nuestras propias emociones. No es fácil, no es imposible.

Toda pérdida, ya sea de un ser querido, de una situación, de un estatus o de un objeto, requiere de un proceso de adaptación a la nueva situación.

Según la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, existen estadíos que las personas utilizamos para atravesar situaciones muy difíciles.

Pueden atravesarlas los pacientes terminales pero también aquellos que tienen que afrontar una pérdida catastrófica, ya sea un empleo, un divorcio, o la pérdida de un ser querido.

Son cinco fases de duelo, pero no siempre la persona pasa por todas, ni las pasa en este orden, incluso puede tener sentimientos de varias etapas a la vez.

Su duración también puede ser variable, pero lo que sí generalmente comparten todas las fases es la esperanza, hasta en los momentos más complicados hay una tendencia a pensar que aparecerá un medicamento nuevo o alguna posibilidad de curación, por remota que sea.

El ser humano tiene dos mecanismos para avanzar: acercárse a lo que le proporciona placer y alejarse de lo que le causa dolor.

La Dra. Elisabeth Kübler-Ross habló por primera vez del que hoy se conoce como Modelo de Kübler-Ross en el libro que publicó en 1969 "On Death and Dying"(Sobre la muerte y los moribundos).

Aquí propone las cinco etapas del duelo como un patrón ajustable y variable de las personas que se pueden experimentar a nivel social y emocional
  1. La negación
  2. La ira
  3. La negociación o pacto
  4. La depresión
  5. La aceptación
Estas etapas posibilitan conocernos mejor, para superar nuestros retos, nuestras dificultades, para descubrir los recursos internos que todo ser humano tiene, para conectar con la fuerza interior que nos permita sentirnos libres en cualquier circunstancia y poder adaptarnos a la nueva situación.



viernes, 7 de agosto de 2020

PODER DE ADAPTACIÓN


Si tuviera que pensar en una capacidad que resaltar en el ser humano, es aquella que tiene que ver con la adaptación a los cambios y poder sobrevivir.

Vamos casi cinco meses desde que empezó la pandemia, un hecho inesperado que nos ha trastocado y transformado la vida de las personas de manera significativa.

Cierta es la frase que dice:

Dios dá sus más grandes batallas a sus más grandes guerreros

Porque la vida es un reto, un desafío, una posibilidad, una importante oportunidad.

Esta pandemia nos esta poniendo a prueba de manera cotidiana, desde diferentes ángulos y perspectivas. Y en cada una de ellas es imprescindible sacar desde nuestras entrañas aquellas fortalezas que nos permitan enfrentarnos y adaptarnos a la nueva realidad.

"Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento". Viktor Frankl

Este proceso no es sencillo, demanda constante motivación, capacidad de reinvención, de reconocernos desde nuestros fueros más internos, donde desnudos frente a nosotros mismos, los miedos caen porque tenemos una luz interior que nos inunda de valor cuando creemos en nosortros mismos e irradiamos luego esta misma emoción con la que vamos viviendo día a día, de modo resiliente.

Y nos tenemos unos a otros, porque el ser humano es un ser social por naturaleza, nos agrupamos, nos apoyamos con la fuerza de la empatía y la solidaridad; nos entrelazamos y nos trazamos la hoja de ruta colectiva para poder continuar con acciones y gestos de emprendimiento, de adaptación, de ponerle a la vida alegría, color y esperanza.


Te abrazo,
Ps. Rocxana Croce








viernes, 12 de junio de 2020

Travesía en tiempos de pandemia



"Lo que yo deseo, la fuerza que yo busco no es aquella que te lleva a perder o a ganar. Tampoco quiero una muralla para repeler las fuerzas que lleguen del exterior. Lo que yo deseo es una fuerza que me permita ser capaz de recibir todo cuanto proceda del exterior y resistirlo. Fortaleza para resistir en silencio cosas como la injusticia, el infortunio, la tristeza, los equívocos, las incomprensiones."
Haruki Murakami

 Tiempos de pandemia.

Vivimos en un mar de incertidumbres, navegamos en una frágil embarcación, nuestras velas tensas por el temporal intentan aprovechar el impulso del los vientos para avanzar...es una travesía desafiante.

Vamos a bordo de nuestra frágil embarcación cargando nuestros miedos (viejos y nuevos), con todas nuestras dudas, y nuestras aumentadas inseguridades.  

La vida nos pone a prueba, estamos viviendo situaciones que trastocan las fibras más hondas del ser humano.

Nuestra existencia dio un giro radical, para lo cual no estábamos preparados ni material, ni espiritual, ni psicológicamente.

¿Quién a partir de un evento gravitante y adverso no ha tenido una o varias noches presos del insomnio, quién no ha sentido en esta travesía el temor y la angustia, quién no ha experimentado uno o varios momentos de decaimiento, de desesperanza e incluso de confusión?

Estamos aprendiendo a convivir con la incertidumbre de manera cotidiana, estamos intentando moderar nuestras expectativas frente a la vida, vamos regulando por momentos nuestras emociones, vivimos el presente, el aquí y el ahora abrazando los pequeños grandes momentos.

Pero también hay aprendizajes

Aprendemos que la solidaridad y la empatía son poderosas capacidades que fortalecen los vínculos y posibilitan la resiliencia.

Nos reencontramos dentro de las familias, reconociéndonos como tal vez antes no lo hacíamos, nos unimos más para sentirnos protegidos, reforzamos el núcleo otorgándole mayor valoración y trascendencia.

Pero además reconocemos que la confusión es parte de la vida y que no es ajena al ser humano.

Frente a este panorama, mostramos aceptación y comprobamos que al final lo verdaderamente esencial en la vida, es aquello que tenemos entre manos, es nuestro PRESENTE, porque todo tiene un motivo y una razón.

Naufragar en esta travesía también es además una realidad que no podemos ignorar, son las vicisitudes, las posibilidades que corremos todos; nadie está libre, ni el poderoso, ni el más sabio; ni el que subsiste casi de milagro recreándose e ingeniándoselas para sobrevivir día a día.

Nos creíamos más o menos infalibles, más o menos eternos, viviendo una vida incesante, de prisas y sin pausas. Vivir coqueteando con  la muerte es otro aprendizaje que nos trae esta situación extrema.  Como para pensar en ello ¿verdad?

Pero la realidad es que nuestra existencia es tan corta y tan efímera, que pareciera ser un soplo en la boca de Dios.

Ps. Rocxana Croce.

domingo, 29 de marzo de 2020

Nuestras vidas en tiempo del coronavirus. Del impacto a la aceptación y a la adaptación .

Sobrecogidos en un inicio por el impacto de la crisis, la incertidumbre tomó nuestras mentes desatándose pensamientos negativos basados sobre todo en el miedo a lo desconocido.
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No estamos entrenados para vivir una experiencia de grandes magnitudes, no estamos preparados para vivir en el confinamiento, no estamos preparados para no tocarnos, no estamos preparados para dejar de ser libres.

Es entonces que el tiempo se vive de otra manera. Da la impresión de que todo pasa de manera desordenada, como una película sin editar, donde las emociones se agolpan unas tras otras.

Es más o menos durante la primera e inicios de la segunda semana donde experimentamos un desorden a todo nivel y es lógico porque nadie está preparado para recibir a un enemigo invisible que no pide permiso, que no toca la puerta, que simplemente busca entrar en los cuerpos y arrasar sobre todo con los más vulnerables.

Si no tenemos cierta estructura de desenvolvimiento cotidiano durante el encierro, entonces la preocupación se intensifica y el cerebro no tendrá capacidad para mantener el equilibrio y es probable que podamos tener estados de tristeza, depresión, irritabilidad, ansiedad, (incluso pánico). 

Es aconsejable hacerse de una rutina con horarios y con actividades diversas que permitan mantener nuestro cerebro ocupado y de paso calmar nuestras emociones.

Luego, para que funcione la convivencia entre las personas, esta debe ser entendida como un equipo, donde es probable que existan tensiones y conflictos, pero intentando que las mismas no se nos escapen de las manos.

Distribuir roles y funciones, ayudar al más débil o vulnerable.  Conviene además que a pesar de los espacios a veces limitados, cada persona tenga sus propios tiempos, sus momentos y estos sean respetados.

Y es así como entrando a la tercera semana se experimenta una mayor capacidad de adaptación a lo cotidiano, un mejor control de las cosas donde disminuye un poco la ansiedad y los miedos. Pero al mismo tiempo otros miedos no dejan de estar presentes, como es el relacionado a la economía, al trabajo.

La información, el aprendizaje, la comprensión de la realidad en su exacta dimensión, permiten regular las expectativas y una mejor adaptación y aceptación de lo que estamos viviendo.

Mejor aun cuando quienes nos dirigen (autoridades) proyectan confianza y responsabilidad por la integridad de las personas.

Si se cumplen los objetivos, si todos hacemos nuestra parte disciplinadamente, será posible cerrar un ciclo (claro, sin bajar la guardia) y volveremos a recuperar nuestra vida, nuestra libertad.

Pero es de esperar que experimentemos una sensación de desconfianza general.  No seremos los mismos definitivamente, tendremos que entender que muchas cosas están cambiando.

Nuestras relaciones con los demás, nuestros vínculos emocionales basados y sostenidos en aquellas expresiones de afecto como el apretón de manos, los abrazos, los besos, la espontaneidad…la proximidad social seguirán por un tiempo en su propia cuarentena.

Implica un cambio contundente en nuestras costumbres y hábitos de toda la vida. 

Difícil de aceptar, pero es lo que toca porque este virus nos deja la desconfianza, donde las garantías han sido debilitadas.

¿Cuánto tiempo viviremos así? 
Pues no lo sabemos en realidad, imaginamos que al paso de los días serán meses, tal vez un año, o un poco más, podremos restaurarnos, podremos recobrar nuestra vida, transformados, más fuertes y más conscientes de que SOLOS NO PODEMOS SALIR ADELANTE, nos necesitamos unos a otros y además de que nO SOMOS LOS ÚNICOS HABITANTES DE ÉSTE UNIVERSO.

La vida nos exige RESPETO ahora, mañana y siempre.


Ps. Rocxana Croce P.

sábado, 31 de agosto de 2019

UN CLAVO NO NECESARIAMENTE SACA OTRO CLAVO


No mires atrás con arrepentimiento, avanza con esperanza


El término de una relación afectiva implica en el mejor de los casos un tiempo de espera, de pausa, de ordenamiento de los afectos, sobretodo del amor.

Pero a veces esto no sucede y nos encontramos en el consultorio con personas que ni habían terminado de cerrar la etapa de un vínculo de pareja,  ya están involucradas en otra relación, con una premura sorprendente que no se dan tiempo siquiera para terminar el proceso de manera ordenada.

Y es que lo más importante es permitirse un espacio, un tiempo donde mejor es no entablar un nuevo vínculo que ponga en riesgo nuestra propia estabilidad y tranquilidad psicológica.

Tomar conciencia de la ruptura, analizar el proceso. permitirse expresar los afectos, las emociones, los sentimientos, requiere de un tiempo personal, donde no hayan presiones externas o idealizar una nueva relación donde se deposite las expectativas como tabla de salvación de una frustración reciente. Porque no necesariamente una nueva relación va a ser garantía de que funcione si o si.

¿Y por qué a algunas personas les cuesta tanto seguir el proceso?

- Posiblemente porque no aprendieron a estar con ellas misma, ser su propia compañía, su propio coach.
- O porque tienen miedo a sentir el dolor y se resisten a dejar  aquello que posiblemente ya murió.
- Porque tienen miedo de seguir el proceso de un duelo, y no admiten que hay que enfrentar la ruptura (negación).

Tomemos las cosas con calma. No porque una relación no funcionó, implica que siempre será así.
En todo caso, no forcemos, no apresuremos, respetemos nuestros tiempos y nuestros ritmos.

Ps. Rocxana Croce

miércoles, 19 de junio de 2019

El cerebro y el sistema nervioso central, perfeccion misterio.


“Hay cinco vías de entrada al cerebro, solo cinco. Todo lo que aprende un niño en su vida lo aprende por estas cinco vías. Puede verlo, oírlo, tocarlo, gustarlo y olerlo. Todo lo que aprendió Leonardo da Vinci lo aprendió por estas cinco vías.”  Glenn Doman.

El cerebro es como una computadora que controla las funciones del organismo y el sistema nervioso es como una red que envía mensajes a las partes del cuerpo. 

El cerebro es el órgano más "mandón" de todo el cuerpo: da órdenes prácticamente a todas las demás partes del cuerpo indicándoles qué tienen qué hacer, constantemente, independientemente de que tú seas consciente de ello o no. 

No solo controla lo que piensas y sientes, cómo aprendes cosas y las recuerdas y la forma en que te mueves, sino también muchas cosas de las que te das menos cuenta, como el latido del corazón, tener sueño o estar despierto.


El cerebro y el sistema nervioso en el día a día.

Si te imaginas el cerebro como una computadora central que controla todas las funciones del organismo, entonces el sistema nervioso vendría a ser una red o entramado que envía mensajes en ambas direcciones entre el cerebro y las distintas partes del cuerpo.

Lo hace a través de la médula espinal, la cual, partiendo del cerebro, desciende por la espalda y contiene nervios en forma de filamentos que se ramifican hacia los demás órganos y partes del cuerpo.

Cuando llega un mensaje al cerebro procedente de cualquier parte del cuerpo, el cerebro le indica al cuerpo cómo reaccionar. Por ejemplo, si tocas accidentalmente un horno caliente, los nervios de tu piel enviarán un mensaje de dolor a tu cerebro. El cerebro responde enviando un mensaje a los músculos de tu mano para que la retires.

¡Afortunadamente, esta carrera de relevos neurológicos dura mucho menos que el tiempo que se tarda en leer su descripción!


Fuente: KidsHealth

sábado, 25 de mayo de 2019

“No me atrevía a venir, he postergado esto por más de una década, ya no aguanto más”

“No me atrevía a venir, he postergado ésto por más de una década, ya no aguanto más”

Esta es una frase parecida a otras que escuchamos en consulta con cierta frecuencia, reveladora por cierto.

Llega ese momento en el que te das cuenta de que por tí mismo  no vas a poder más, no sales de ese agujero negro donde te encuentras entrampado, que llevas días, semanas, meses, años intentando salir de una situación complicada, caótica, sin rumbo en la que te encuentras.

Te desmotivas continuamente, dudas de tus decisiones y acciones y no ves los resultados que quieres a pesar de tus incontables intentos; nadie parece darse cuenta de los esfuerzos que haces por cambiar, tal vez los camuflas, los maquillas pero luego se te acaban los intentos, empiezas a decaer y enfermas por dentro.

Es entonces cuando te identificas con esa reflexión que dice:

 “no va a terapia quien tiene problemas, problemas tenemos todos, va a terapia quien realmente quiere solucionarlos” y das el paso crucial de buscar la cita.

Asistir a una terapia es una acertada decisión que permite no solo tener el soporte y contención necesarias frente a un conflicto o problema, sino que de la mano del profesional competente, te facilita el auto conocimiento, desmitifica ciertas creencias, pensamientos que funcionan como obstáculos imaginarios, identifica los puntos fuertes que de pronto no los estamos reconociendo o desarrollando y que pueden enriquecer nuestra vida.

Llegado el momento, podremos seguir con nuestra vida, recuperando la alegría de vivir, retomar la otra terapia de salir o reencontrarse con los amigos o amigas, reír a carcajadas con la familia, hasta que nos duela la barriga.

Ps. Rocxana Croce.


domingo, 26 de agosto de 2018

NO SABER ABRE LA POSIBILIDAD DE UN APRENDIZAJE


"Camina siempre por la vida como si tuvieses algo nuevo que aprender y lo harás". Vernon Howard.


Ps. Rocxana Croce P.


El proceso de aprendizaje es continuo, más aún en estos tiempos donde los avances tecnológicos y de la informática, permiten un intercambio de conocimientos a la orden del día, minuto a minuto, al instante. 
Nada detiene el proceso de aprendizaje, es un proceso dinámico donde aquellos conocimientos nuevos se superponen a los conocimientos previos o anteriores que se activan cuando son requeridos a través del proceso de la memoria.
De ello resulta que existen en el proceso de aprendizaje cuatro elementos:
1-      El conocimiento previo que posee la persona sobre determinado tema y que trae desde sus experiencias anteriores (familiares, escolares, culturales, etc.). Es aquel que uno posee y a veces, ni tiene consciencia de que los tenemos, hasta que los necesita o los usa.
2-      El conocimiento nuevo que es aquel que se pretende aprender, incorporar y que es externo de la persona. Se incorpora, se interrelaciona con los conocimientos antes adquiridos. Según Piaget estaríamos hablando de los procesos de Asimilación (incorporar información) y Acomodación (Transformar la información).

3-    El cambio tiene que ver con el hecho de que  el conocimiento previo dará lugar al nuevo aprendizaje y se produce un cambio en la mente del individuo. En este sentido es necesario que la persona utilice con libertad sus conocimientos.

4-      El resultado del aprendizaje viene a ser el producto o resultado del conocimiento aprendido y ahora incorporado en la mente persona, es gradual y depende también de lo que recibe de otras personas, por ejemplo sus profesores. 
Es por ello que como dice nuestro título El no saber abre la posibilidad de un aprendizaje, porque el ser humano se adapta a las diferentes situaciones mediante el aprendizaje. 
Todas las personas tienen la posibilidad para desarrollar sus capacidades intelectuales, porque se nace con la misma dotación biológica (claro, hay excepciones como los casos de patologías). 
Va a depender entonces del nivel de estimulación que cada persona tiene de su entorno familiar, escolar, grupo social, fundamentalmente.
 El aprendizaje es un proceso cognitivo continuo que posibilita el desarrollo de la inteligencia.

lunes, 20 de agosto de 2018

POESÍA (1) "PONIENTE"


PONIENTE

La puesta de sol, el ocaso
Cualidad del viento
Y la noche bajando 
L e n t a m e n t e 

La luna que muestra
Su perfecta redondez
Poco a poco
T i m i d a m e n t e

Y tu rostro ensombrecido
A través del tiempo
Donde las estrellas
T e s t i f i c a n

Un grillo sabio canta
Imperturbable entre los pinos
separando el
A
m
o
r

Rocxana Croce P.
(2018)


Cuando comemos para calmar la ansiedad

  ¿Te ha pasado que estás preocupado, estresado o ansioso y, de pronto, sientes unas ganas enormes de comer? No necesariamente porque teng...