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lunes, 2 de junio de 2025

La clave de Sol: sujeto, objeto y lugar


 "Si vas a barrer el piso tan solo barre el piso” la vida es aquí y ahora.

Ps. Rocxana Croce P.

La clave de sol es un símbolo musical que se ubica en el pentagrama para representar notas de medias a agudas.

Su figura redondeada, en forma de espiral invita a escuchar lo que sentimos, es una conexión personal con uno mismo, a ese viaje interior tan necesario e importante en la vida humana.

Experimentar la alegría, la nostalgia, la serenidad y otras emociones nos ayuda a poner en orden lo que llevamos dentro y posiblemente entender mejor quién soy, o al menos cómo me siento.

Desde una visión psicológica La clave de Sol puede abordarse desde tres dimensiones fundamentales: sujeto, objeto y lugar.

 

Veamos:

1.Sujeto ¿Quién Soy?

Esta pregunta busca la identidad personal, la percepción de sí mismo. Es la búsqueda de comprender quiénes somos, cuáles son nuestras características, nuestros valores, nuestras creencias y las experiencias que nos definen, el ser humano como intérprete emocional del mundo.

Podemos distinguir entre cuerpo externo: la postura corporal que tienes, si estás sentado, de pie, con las piernas cruzadas, etc.; y cuerpo interno: qué sensaciones y emociones sientes, qué músculos están tensos y cuáles relajados, si la respiración es lenta, rápida, corta, etc.

Sólo obsérvalo y empieza a notarte y saber qué pasa en ti.

En cada momento en que nos encontremos seamos conscientes del instante vivido.  No olvidarnos de nosotros mismos, auto observarnos en cada momento. Esto implica el estado de atención plena en relación con nuestros pensamientos, gestos, acciones, emociones, hábitos, palabras, etc.

El ser humano siente, interpreta y proyecta su identidad, expresa sus sentimientos y emociones incluso sin necesidad de palabras.

Esta capacidad de proyectarse puede canalizarse de diferentes formas, en el arte, en la música, en el deporte, en la ciencia, en la naturaleza y conecta también con la visión de Carl Rogers, pionero de la psicología humanista, quien afirma que todo ser humano tiene un impulso innato hacia el crecimiento y la autorrealización. La música, iniciada por esa clave, se convierte en una forma de autenticidad emocional.

 

2.Objeto: ¿para qué estoy aquí? ¿Qué estoy haciendo? ¿Cuál es la acción que realizo? ¿Cuál es el objeto de mis pensamientos, acciones, etc?

Es la proyección del mundo interno, a través de una minuciosa observación de todos aquellos objetos o representaciones mentales que por medio de los sentidos llegan a la mente, despertar la consciencia.

¿Qué estoy haciendo en este momento de mi vida, cómo lo estoy haciendo?

Esta pregunta se refiere a los objetivos, aspiraciones y deseos del ser humano. Es la identificación de lo que se anhela alcanzar, lograr o experimentar.

Quizás estés comiendo, conversando, andando por la calle o leyendo, sea lo que fuere fíjate y pon atención en eso.

A quién no le ha pasado alguna vez acabar de salir de casa y preguntarse ¿he cerrado la puerta con llave? Posiblemente no estabas consciente, no estabas presente en lo que hacías en ese momento, quizás estabas pensando en la reunión de más tarde, pero desde luego ese presente momento ya ha pasado y lo has perdido.

 

3.Lugar: ¿Dónde estoy? ¿Por qué he llegado yo aquí a este lugar? ¿qué es lo que percibo a mi alrededor?

El lugar es el espacio psicológico donde se aloja la experiencia.

Se refiere a la situación actual, el entorno y las circunstancias en las que nos encontramos. Puede referirse a un lugar físico, a una fase de la vida, o a una situación específica. 

El lugar donde estás puede ser en la calle, en un parque, en la cola del banco, en casa, el entorno que te rodea, las personas que hay, si son conocidas o no lo son, los factores exógenos como frío, calor, viento.

No es lo mismo estar en una clase de mindfulness en el que el ambiente es de tranquilidad y silencio y las personas que hay quizás no las conozcas, a estar en una cena de cumpleaños rodeada de amigos y donde hay ruido.  

Las conductas serán distintas, condicionados por el lugar y la situación.

Es necesaria la observación diaria de nuestra casa, de nuestro dormitorio, de nuestro entorno como si fuera algo nuevo; preguntarnos diariamente a sí mismos que es lo que percibo a mi alrededor.

Si bien el lugar físico es importante, el verdadero lugar de auto observación es el espacio psíquico de la persona, un espacio de libertad interna.

Uno no debe vivir en automático. Cuando llegamos a tal o cual lugar, debemos observarlo detalladamente, muy minuciosamente y preguntarse así mismo:

¿Por qué estoy yo aquí en este lugar? Y a propósito estimado lector, usted que está leyendo éste blog, ya se preguntó ¿por qué está en este lugar donde se encuentra leyendo?

¿Ya observó el sitio donde está, observó arriba, abajo o a los lados atrás de usted o hacia delante? Es cuestión, pues, de hacer la práctica durante el día, a todas horas, en todo momento o segundo, para lograr despertar conciencia.

La clave de Sol psicológicamente nos invita a mirar hacia adentro, a escuchar desde nuestra psiquis, lo que no siempre podemos decir, y a compartirlo en la forma más humana que existe nuestro propio mundo interior. Nos recuerda que somos seres sensibles, que necesitamos expresarnos.

En ella comienza el viaje interno y personal.

Desde la psicología, la clave de Sol puede comprenderse como un símbolo que articula la relación entre el sujeto, el objeto emocional de la música y el lugar psíquico donde se vive esa experiencia. A través de la música que nace de ella, el sujeto no solo interpreta notas, sino también su propio mundo interior.

Aplícalo en cada momento de tu vida, párate a di:  ¿cómo estoy, qué estoy haciendo y dónde estoy?.

Dividir la atención en estos tres aspectos hace que estés en el aquí y ahora, en el momento presente.

 

jueves, 2 de febrero de 2023

La incertidumbre

 

La persona emocionalmente madura debe aceptar por completo el hecho de que vivimos en un mundo de probabilidades y de azar, donde no hay, ni probablemente jamás habrá, certezas absolutas, y debe darse cuenta de que no es para nada horrible

Albert Ellis.

El ser humano está expuesto a la incertidumbre desde el nacimiento hasta su muerte. Intentar tener el control de nuestra vida, la búsqueda constante de certezas, genera un exceso de preocupación que nos puede llevar a padecer un trastorno de ansiedad.

Si bien es cierto que existen numerosas herramientas que nos ayudan a enfrentarnos a lo desconocido cabe destacar la importancia de conocernos, de indagar en nuestro pensamiento para poder reeducarle, potenciando así los recursos que todos llevamos dentro.

La vida está llena de incertidumbre y preocupaciones por el futuro. Si bien muchas cosas quedan fuera de nuestro control, la forma que tenemos de pensar es clave para hacer frente a circunstancias difíciles y afrontar con confianza a lo desconocido.

¿Cómo podemos manejar toda esta incertidumbre? Cada vez hay menos cosas seguras, sabemos que nuestra vida puede dar un vuelco de 360 grados en un momento.  

La incertidumbre nos rodea.  Ya sea que se trate de una pandemia mundial como la vivida a partir  del 2020, la economía, la salud, las relaciones interpersonales, afectivas, etc.…. mucho de lo que nos espera en la vida sigue siendo incierto.

Como seres humanos, anhelamos seguridad, queremos sentirnos seguros y tener un sentido de control sobre nuestras vidas y nuestro bienestar.

El miedo, la incertidumbre puede hacer que uno se sienta estresado, ansioso e impotente sobre la dirección de la propia vida, puede agotarnos emocionalmente

Las personas somos diferentes en la cantidad de incertidumbre que podemos tolerar en la vida. Algunas personas parecen disfrutar tomando riesgos y viviendo vidas impredecibles, mientras que otras encuentran angustiante la incertidumbre de la vida.

Pero todos tenemos un límite. Si se siente abrumado por la incertidumbre y la preocupación, es importante que sepa que no está solo. También es importante darse cuenta de que no importa cuán desamparado y desesperado se sienta, hay pasos que puede tomar para lidiar mejor con circunstancias incontrolables, aliviar su ansiedad y enfrentar lo desconocido con más confianza.

Aprender a afrontar la incertidumbre

La incertidumbre es una parte natural e inevitable de la vida. No todo en la vida es constante o totalmente seguro, y aunque se puede tener control sobre muchas cosas, no se puede controlar todo lo que sucede, como demostró la pandemia del coronavirus, donde aprendimos que la vida puede cambiar de manera rápida y muy impredecible.

Un día las cosas pueden ir bien, al siguiente día se enferma repentinamente, pierde su trabajo o se encuentra luchando para mantener a su familia.

Para hacer frente a toda esta incertidumbre, muchas personas utilizan la preocupación como una herramienta para intentar predecir el futuro y evitar sorpresas desagradables.

La preocupación puede hacer que parezca que tiene cierto control sobre circunstancias inciertas, puede creer que le ayudará a encontrar una solución a sus problemas o le preparará para lo peor.

Tal vez si simplemente se angustia por un problema el tiempo suficiente, si piensa en todas las posibilidades o considera otras opiniones, encontrará posiblemente una salida, una solución.

La preocupación recursiva, crónica no puede dar más control sobre eventos incontrolables; simplemente nos roba el disfrute del presente, agota la energía y nos mantiene muchas veces con insomnio por la noche.

 

Hay formas más saludables de lidiar con la incertidumbre, y eso comienza con ajustar la  forma de pensar.

-Es aconsejable concentrarnos en manejar aquellas cosas que están bajo nuestro control.

-Desafiar la necesidad de certeza.

-Aprender a tolerar mejor la inevitable incertidumbre de la vida.

-Reducir los niveles de ansiedad y estrés.

Gran parte de la vida es incierta en este momento y muchas cosas quedan fuera de nuestro control, como controlar la propagación de un virus, la recuperación de la economía o si tendrá trabajo.

Cualesquiera que sean nuestros miedos o circunstancias personales, en lugar de preocuparnos por lo incontrolable, tratemos de reenfocar nuestra mente aspectos que estén bajo nuestro control.

Por ejemplo, si se atraviesa una situación de desempleo donde los ingresos se ven mermados, aún se tiene el control de la propia energía que se destinará a buscar trabajo en internet, enviar currículums o establecer contactos.

De manera similar, si está preocupado por su salud o por un diagnóstico reciente, por ejemplo, aún se puede tomar medidas para reducir los niveles de estrés, buscar  el apoyo en los seres queridos.

Al concentrarnos en los aspectos de un problema que se puede controlar de esta manera, se pasará de preocuparse a ser parte de la resolución activa de problemas.

Por supuesto, todas las circunstancias son diferentes y puede encontrar que en algunas situaciones todo lo que puede controlar es su actitud y respuesta emocional.


 ¿Cómo enfrentarnos activamente a nuestras emociones?

Cuando las circunstancias están fuera de nuestro control, es fácil sentirse abrumado por el miedo y las emociones negativas. Cuando los miedos y las preocupaciones irracionales se apoderan, puede ser difícil pensar con lógica y ver con precisión la probabilidad de que suceda algo malo

Negar o reprimir nuestras emociones solo aumentará el estrés y la ansiedad, y nos hará más vulnerable a la depresión o el agotamiento.

Cuando no se puede hacer nada más sobre una situación, aún podemos enfrentar activamente nuestras emociones, incluso las más negativas y atemorizantes.

Permitirnos experimentar la incertidumbre, puede ayudar a reducir el estrés, a aceptar mejor las circunstancias y encontrar una sensación de paz al enfrentar los desafíos.

Si bien la incertidumbre es parte de la vida, a menudo para tratar de hacer frente a la incomodidad, buscamos en exceso la certeza, buscamos incluso la seguridad de los demás, en repetidas ocasiones preguntemos a los amigos o familiares si estamos tomando la decisión correcta, o buscamos información en internet en un esfuerzo por eliminar la incertidumbre.

También podemos adoptar  un comportamiento inadecuado de aplazar o posponer situaciones porque al no tomar decisiones, estamos intentando evitar que sucedan cosas malas.

 

¿Qué podemos hacer para tolerar mejor la incertidumbre?

1. Acepta que tener preocupaciones y miedos, es totalmente normal. Intentemos compartirlos con alguien de confianza que sepamos nos sumará. 

Identifica los factores desencadenantes de la incertidumbre, porque mucha incertidumbre tiende a ser autogenerada, a través de una preocupación excesiva o una perspectiva pesimista. Sin embargo, fuentes externas pueden generar cierta incertidumbre, especialmente en momentos como este. Leer noticias en los medios que se centran en los peores escenarios, pasar tiempo en las redes sociales en medio de rumores y verdades a medias, o simplemente comunicarse con amigos ansiosos, puede alimentar los propios miedos e incertidumbre. Al reconocer los factores desencadenantes, se puede tomar medidas para evitar o reducir su exposición a ellos.

 2. Trata de estar o centrarse en el presente y evite pensar sobre lo que podría pasar en el futuro.  Mas bien dirige la atención a lo que está sucediendo en este momento. Cuando tu mente vuelva a preocuparse o los sentimientos de incertidumbre regresen, vuelva a enfocar su mente en el momento presente y en su propia respiración.  Déjalo ir. Responde a las situaciones hipotéticas que te pasan por la cabeza reconociendo que no eres un adivino; no sabes lo que pasará. Todo lo que puedes hacer es dejarte llevar y aceptar la incertidumbre como parte de la vida.

 3. Céntrate en metas y acciones sencillas que sí que puedes realizar.

4. Busca la información justa y de fuentes fiables.

5. Ante situaciones difíciles de incertidumbre no te descuides a ti mismo.

6. Sigue haciendo tus actividades habituales, sobre todo aquellas que te reconforten para no caer en el la ansiedad o depresión.  Tómate un tiempo para relajarte. Elige una técnica de relajación como meditación, yoga o ejercicios de respiración profunda y trata de reservar tiempo cada día para la práctica regular.

7. Duerme lo suficiente. La preocupación y la incertidumbre excesivas pueden perturbar su sueño, al igual que la falta de un sueño de calidad puede alimentar la ansiedad y el estrés. Mejora tus hábitos diurnos y tomarse un tiempo para relajarte y descansar antes de acostarte, puede ayudarte a dormir mejor por la noche.

8. Evita funcionar de forma automática con tus emociones y activa tu lado racional.

9. Cuando sientas que la situación te sobrepasa… ¡para! ¡sé consciente!

10. Piensa antes de dejarte llevar y elige cómo quieres actuar.

Todas estas prácticas mejoran el funcionamiento en situaciones de incertidumbre y ayudan a tomar mejores decisiones, con lo que obtendremos mejores resultados a largo plazo. 

Finalmente, si el miedo se mantiene en el tiempo, es importante plantearnos la posibilidad de acudir a terapia psicológica  donde aprenderás herramientas para la gestión de situaciones o emociones que pueden llegar a ser desbordantes sin ayuda.

Recuerde: la incertidumbre es una parte natural e inevitable de la vida.

Por último:  OBSERVA A tu alrededor, presta atención a todo. Incluso dile sí a la incertidumbre, a todo lo que en tu vida aun no parezca resuelto. Dale tiempo al tiempo.


Ps. Rocxana Croce P.

 


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