jueves, 11 de septiembre de 2014

El asma y las emociones



En la tranquilidad hay salud, como plenitud, dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate. Recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad.   Facundo Cabral


El asma bronquial es un trastorno que obstruye las vías respiratorias. La dificultad respiratoria que experimenta el asmático no deja de tener repercusiones en su personalidad y en su vida cotidiana, tanto así que factores emocionales, son particularmente comunes en la mayoría de los asmáticos, como desencadenantes y agravantes del broncoespamo. 

Reacciones emocionales como la ira, la tristeza (depresión), la ansiedad son experimentadas por los seres humanos en diferentes situaciones y hasta cierto punto son adaptativas, pero cuando estas aumentan en intensidad, frecuencia y no ayudan a la adaptación,  se produce un desajuste y desequilibrio afectando la salud física como la salud mental.

La ansiedad puede desencadenar en en asmático una respiración agitada (hiperventilación). Cognitivamente  el asmático esta atento y pendiente de los estímulos que puedan provocarle la crisis,  tiende a elaborar una serie de creencias y esta en expectativa o en estado de alerta sobre su dolencia, lo que genera ansiedad e incluso puede fomentar la crisis.

El asmático entra en conflicto y frustración por varios motivos:
  • por la imposibilidad de realizar algunas actividades 
  • por el sentimiento de ser una preocupación para su entorno
  • por las responsabilidades que tiene que enfrentar
  • por sentirse afectado en su salud
Muchas veces en los niños, la sobreprotección de sus progenitores, provocan un ambiente poco armónico, más bien tenso y con diferencias en el trato entre sus miembros que usualmente es percibido por la familia y el hijo que padece de asma.

La corriente Cognitivo-Conductual nos señala que hay errores de pensamiento, donde muchas reacciones fisiológicas como temblores, taquicardias, mareos, tensión muscular, están relacionados con la ansiedad por un proceso atencional intenso a las respuestas emocionales  y una interpretación de la realidad exagerada o deformada (distorción).

Lógicamente que una persona con un problema de salud se va a preocupar, eso es normal, el asunto es cuando esta preocupación ocupa la mayor parte de nuestros pensamientos, donde toda la atención esta en ello e incluso se elaboran ideas catastróficas y amenazantes. Esto produce una respuesta emocional: la ansiedad. Y esto genera ira, cólera, enfado.

Los estudios señalan en las pruebas psicológicas, que pacientes asmáticos tiene altas puntuaciones de ansiedad respecto a personas sin problemas de salud.

El tratamiento psicológico apunta a la reeducación sobre estos aspectos que mantienen la alteración  (atención e interpretación de los hechos) y la enseñanza de técnicas conductuales como la reestructuración cognitiva, para un  mejor manejo de las emociones negativas, incluyendo técnicas de relajación.

Todo ello favorece a una mejor calidad de vida.



R. C.