miércoles, 17 de diciembre de 2025

Cuando la sensibilidad puede convertirse en un problema

 

La sensibilidad a veces se confunde con fragilidad, pero es una fuerza distinta: la de percibir lo sutil, de entender sin que se diga, de conectar de verdad. Sentir no es un error. Es un don, una fortaleza.

Ps. Rocxana Croce P.

La sensibilidad es esa capacidad de percibir y sentir con intensidad lo que ocurre en uno mismo y en los demás— no es algo negativo en sí misma. De hecho, bien gestionada, es una fortaleza: potencia la empatía, la creatividad y la conexión humana.

Pero, como toda cualidad, puede volverse problemática cuando pierde su equilibrio.

La sensibilidad es como tener un micrófono muy potente para percibir emociones; el problema no es el micrófono, sino que el volumen esté tan alto que todo suene como un estruendo.

 

¿Cuándo la sensibilidad puede convertirse en un problema?

1.  Cuando hay una sobrecarga emocional constante y afecta la salud emocional.

Si La persona siente y procesa todo con tanta intensidad, si reacciona con angustia, llanto o ansiedad de forma muy frecuente, esto lo agota física y mentalmente, incluso con incluso síntomas psicosomáticos.

2. Cuando limita la capacidad de tomar decisiones, porque la intensidad de las emociones impide actuar o evaluar con claridad Y El miedo a herir a otros o a equivocarse frena las acciones necesarias. también cuando de por medio hay exceso de autocrítica o duda permanente.

3. Cuando interfiere con las relaciones, si te cuesta manejar comentarios, si Se interpretan como ataques o criticas las cosas mínimas, o desacuerdos y eso provoca conflictos constantes y Se acumulan resentimientos por sentirse constantemente herido.

4. Cuando la sensibilidad se convierte en hipervigilancia, la persona está en Estado de alerta ante posible críticas, rechazos o conflictos y provoca el aislamiento y/o evitación de interacciones. Aumenta la vulnerabilidad al estrés las pequeñas variaciones en el entorno (los ruidos, cambios de planes, gestos) que desestabilizan mucho.

5. Cuando el dolor ajeno paraliza Y sentimos que el sufrimiento de otros se absorbe como propio, lo que revela en la dificultad para poner límites sanos.

 

Entonces, cómo equilibrar la sensibilidad

1ro. Es necesario Fortalecer nuestros recursos internos, ayudándonos de técnicas de regulación emociona como el mindfulness, la respiración diafragmática.

2do. Aprender a filtrar las situaciones porque no todo requiere la misma carga emocional ni la misma respuesta.

3ro. Poner límites claros en el momento adecuado, diferenciando nuestra empatía de la carga emocional ajena.

4to. Desarrollar el asertividad en nuestras interacciones sociales, expresar lo que se siente sin herir y sin callar lo importante.

5to. Buscar espacios seguros para descargar y procesar lo sentido. En la privacidad y el lugar seguro que más nos permita soltar emociones.


Como vemos, la sensibilidad en sí misma no es un problema; de hecho, es una cualidad valiosa porque nos permite conectar con los demás, percibir los diferentes matices emocionales y apreciar lo bello o lo significativo.

Se vuelve un problema cuando empieza a generar malestar intenso o limitaciones en la vida diaria.

En psicología, esto no significa que “ser sensible” sea malo, sino que quizá se necesita aprender a regular la intensidad emocional para que la sensibilidad siga siendo una fortaleza y no un peso.

La sensibilidad en estos tiempos —con pantallas que no se apagan, noticias que nos bombardean, redes sociales que amplifican todo y una velocidad de vida que casi no da respiro— es como tener la piel sin filtro: se perciben más matices, pero también más ruido.


Gestionarla hoy requiere más estrategia que nunca, porque el entorno moderno estimula, sobrecarga y exige reacción inmediata.


Veamos algunas recomendaciones para gestionar la sensibilidad:

1. Seleccionar el flujo constante de los estímulos.

En ese sentido es importante Regular el consumo de noticias, no es necesario enterarse de todo, todo el tiempo. Porque eso hace daño en general.

Hay que dejar de seguir redes sociales que generen ansiedad o incidan en cosas excesiva.

Ayuda mucho permitirnos pequeñas desconexiones conscientes durante el día, programando “micro silencios” digitales (ej. 10 minutos sin teléfono varias veces al día).

2. Aprender a desacelerar en medio de la prisa

Desarrollar las rutinas de pausa: como practicar comer sin pantallas, dormir sin el teléfono cerca, caminar sin escuchar noticias.

Practicar el Mindfulness adaptado a la vida real: no solo meditar 20 minutos, sino detenerse 30 segundos para sentir la respiración antes de responder un mensaje.

Técnicas de anclaje rápido usadas comúnmente en Programación Neuro-Lingüística (PNL), permiten acceder a estados emocionales específicos mediante la asociación de un estímulo (el ancla) con la experiencia de ese estado, por ejemplo el  sentir los pies en el suelo, relajar los hombros, observar un punto fijo, Imaginar (visualizar) una imagen que represente el estado deseado. Presionar suavemente el pulgar contra el índice, Decir una palabra clave en voz baja.

 Practicarlos reduce el estrés y la ansiedad, mejora de la gestión emocional, aumento de la confianza y la motivación. 

3. Cuidar la energía emocional

Es necesario tener límites claros: no absorber conversaciones tóxicas o discusiones digitales eternas.

Mantener una distancia saludable con el drama: no todo lo que pasa requiere una respuesta emocional inmediata.

Y recordar que la empatía no es sacrificio: se puede sentir con el otro sin quedar agotado.

4. Reinterpretar la sensibilidad como fortaleza

Canalizarla hacia proyectos creativos, voluntariado o actividades que conecten con un propósito.

Transformar lo que duele en algo que inspire: desarrollar la escritura, arte, conversación, acompañamiento.

5. Redefinir el autocuidado

En un mundo que valora la rapidez, la sensibilidad puede recordarnos el valor de la profundidad.

El autocuidado ya no es un lujo, es una estrategia de supervivencia emocional.

Incorporar momentos de conexión real: observar, mirar a los ojos, reír sin filtros, escuchar sin prisa.


Decir que “la sensibilidad no es debilidad” es romper un mito que, por décadas, ha hecho que muchas personas escondan su forma genuina de sentir.

La sensibilidad como fortaleza implica aceptar que es parte de tu identidad, no algo que corregir.

Conlleva entrenarnos en la regulación emocional, para que la intensidad no nos desborde.

Implica elegir entornos y personas que valoren tu forma de sentir.

La sensibilidad puede ser una brújula para tomar decisiones más humanas y conscientes.

 


viernes, 17 de octubre de 2025

Mensajes Parentales

 

“La manera en que hablamos con nuestros hijos moldea su mundo interno. No sólo educamos con lo que decimos, sino también con cómo lo decimos” Dra. Andrea Adabi

Los mensajes parentales que generan presión o estrés en los hijos pueden ser muy variados, pero generalmente se centran en expectativas poco realistas, en críticas constantes o en falta de apoyo emocional.

Este tipo de mensajes de los padres suelen estar cargados de exigencia, comparación y culpa excesivas, y pueden actuar como un factor estresante emocional, especialmente en hijos que buscan aprobación o que tienen un alto sentido del deber.

 La comunicación negativa, como gritos o castigos, también contribuye a generar estrés y ansiedad en los niños. Cuando las palabras se combinan con ironías, amenazas o desvalorizaciones, sus efectos pueden ser más duraderos que lo que un adulto supone.


🔴Veamos algunos mensajes parentales que generan presión o estrés:

1.Las comparaciones con otros: en frases como "Mira a tu hermano, él siempre saca buenas notas", "Los hijos de la vecina son más educados". “A tu edad yo ya trabajaba, estudiaba y mantenía a mi familia.”

2.Las exigencias académicas excesivas: "Si no sacas la más alta nota, no sales", "Tienes que ser el mejor en todo".

3.Las críticas constantes: "Eres un torpe", "Nunca haces nada bien", "Siempre lo arruinas todo". 

4.La falta de apoyo emocional: “No seas llorón”, “ya se te pasará”

5.El control excesivo: “No quiero que cometas los mismos errores que yo” “hazlo perfecto”

6.La culpa: “Con todo lo que yo he hecho por ti, es lo mínimo que puedes hacer”

7.La expectativa ajena: “Tú tienes que lograr lo que yo no pude.”

 

¿Veamos qué efectos tienen estos mensajes?

En 1er lugar, generan estrés y ansiedad

Cuando los padres son muy exigentes y tienen demandas excesivas hacia los hijos, estos se ven seriamente presionados porque las exigencias y los retos que imponen sus padres exceden sus capacidades, y sus recursos de afrontamiento.

Los hijos tienden a Preocuparse mucho, tienen pensamientos negativos. se desconcentran, están inquietos, también asumen conductas de evitación y de retraimiento como mecanismo de defensa, esto, resulta bastante perjudicial para su desarrollo ya que pierden importantes aprendizajes y oportunidades de crecimiento.

2do lugar estos mensajes Generan estados de tristeza que puede desencadenar en depresión.

Los hijos criticados de manera continua llegan a agostarse emocionalmente, sienten desesperanza en algún momento, Desconfianza de las propias destrezas y habilidades, con Sentimientos negativos como: desconsuelo, angustia, frustración, ira, desánimo, tristeza, desesperanza, apatía, irritabilidad, rabia, disminuye el interés por los hobbies y aficiones, e incluso pueden experimentar estados depresivos considerables.

3r lugar, hay Dificultades sociales

Los hijos de padres muy exigentes a través de sus mensajes afectan la forma de relacionarse del hijo. Muchas veces se sienten incapaces Para expresar adecuadamente sus puntos de vista, sus emociones, sus derechos, sus necesidades, y deseos. También presentan poca o escasa iniciativa, con un tono de voz bajo, inseguro, evaden la mirada y tienen sentimiento de culpa cuando no acceden a las exigencias de sus pares.  

Tienden a adaptarse obligatoriamente a las reglas, sin cuestionar la naturaleza de estas.

Ceden y se someten a los puntos de vista de otras personas, renunciando a sus propias convicciones.

Frecuentemente son excluidos por sus compañeros o amigos, por lo que desarrollan sentimientos de soledad y tristeza.

4to lugar. Problemas en la autoestima

Estos mensajes tienden a distorsionar la imagen y la propia valía de los hijos, afecta seriamente la forma en que el menor se percibe y se siente, ocasionando: complejos de inferioridad, desconfianza, sensación de fracaso e inutilidad, vulnerabilidad, dependencia entre otros.

5to. Lugar. Dificultan la autonomía emocional

Padres hipercríticos no fomentan la autonomía de sus hijos debido a que pretenden intervenir y controlar cada aspecto de sus vidas. Lejos de animarlos y prepararlos para que estén en capacidad de afrontar los retos diarios, se valen de la exigencia excesiva, la manipulación, y la crítica destructiva para conseguir conductas sumisas, y de obediencia. Se observa Dificultad para la toma de decisiones personales, Inmadurez emocional, Desmotivación, dificultad para la resolución de conflictos, Intolerancia a las frustraciones.,

6to. Lugar. Fomentan la culpa o el autosacrificio

Los hijos pueden priorizar las necesidades de los demás sobre las suyas, sintiendo por ello culpa.

Veamos con ejemplos de mensajes estresantes, su impacto emocional y la respuesta asertiva a la misma.

 

 

 

Mensaje estresante

Impacto emocional

Respuesta asertiva

1.“Con todo lo que hice por ti…”

Culpa, deuda emocional.

“Agradezco lo que hiciste, pero mis decisiones también necesitan respetarse.”

2.” A tu edad ya hacía todo eso solo.”

Inseguridad, presión por rendir.

“Tu experiencia fue diferente. Yo estoy haciendo mi camino a mi ritmo.”

3.“No quiero que cometas los mismos errores que yo.” 

Duda de uno mismo, miedo a fallar.

“Aprecio tu preocupación. Necesito aprender con mis propias decisiones.”

4.“Tú tienes que lograr lo que yo no pude.”

Exceso de responsabilidad, pérdida de identidad.

“Quiero que estés orgulloso/a, pero necesito elegir lo que me hace sentir bien a mí.”

5- “Te doy todo y así me pagas…”

Culpa, sensación de deuda eterna.

"Valoro lo que haces, pero lo que decido no es una forma de faltarte el respeto.”

6.“Eres mi esperanza, no puedes fallarme.”

Ansiedad, miedo al rechazo.

“Soy tu hijo/a, no una misión. Haré lo mejor que pueda, pero también cometeré errores.”

7“Si yo pude, tú también puedes.”

Invalidación, presión extrema.

 “Cada uno tiene sus propios desafíos. Yo también tengo los míos,”

 

   

Mensaje sano del padre/madre

En qué se enfoca

1.” Hice muchas cosas por ti porque quise darte lo mejor. No estás en deuda conmigo, solo quiero que seas feliz con tus decisiones.”

Libera de la culpa y fomenta autonomía.

2.Mi camino fue diferente. Me interesa más comprender el tuyo que compararlo con el mío.”

Respeto por la individualidad del hijo.

3.” He cometido errores, y quiero compartir lo que aprendí por si te sirve. Pero confío en tu criterio.”

Ofrece guía sin imponer.

4.” Tú no tienes que vivir mis sueños, sino los tuyos. Estoy aquí para acompañarte, no para exigirte.”

Respeta los deseos del hijo.

5” Lo que hago por ti lo hago con amor, no para que me devuelvas nada. Tu bienestar es suficiente para mí.”

Elimina la presión de retribución.

6“Creo en ti incluso si fallas. No estás solo/a, y no tienes que ser perfecto/a.”

Aceptación incondicional.

7“A veces te exijo porque me preocupo, pero estoy aprendiendo a confiar más en ti.”

Humaniza el rol parental y fomenta diálogo

 

 Recomendaciones para evitar mensajes parentales negativos:

1. Evita las etiquetas negativas:

En lugar de decir “siempre haces todo mal", “siempre fallas”, enfócate en el comportamiento específico que deseas corregir y ofrece apoyo para cambiarlo. 

2. Valida las emociones de tu hijo:

Reconoce y acepta los sentimientos de tu hijo, incluso si no los entiendes completamente. Evita frases como "Deja de llorar, no es para tanto" o "Los niños fuertes no lloran". 

3. Comunica con mensajes en "primera persona":

En lugar de culpar o criticar, expresa cómo te sientes y cómo el comportamiento de tu hijo te afecta. Por ejemplo, en lugar de decir "Siempre me interrumpes", di "Me siento incomodo cuando me interrumpes mientras hablo". 

4. Establece límites claros y expectativas realistas:

Los niños necesitan saber qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias de sus acciones. Asegúrate de que las reglas sean claras, justas y apropiadas para su edad. 

5. Fomenta la comunicación abierta y el diálogo:

Escucha a tus hijos con atención, no juzgues y anímalos a expresar sus opiniones. 

6. Reconoce sus logros y esfuerzos:

Felicita a tus hijos por sus logros, incluso los pequeños, y valora sus esfuerzos, no solo sus resultados. 

7. Sé un modelo para seguir:

Los niños aprenden observando a sus padres. Demuestra empatía, respeto y comunicación positiva en tus propias relaciones. 

10. Busca apoyo profesional si es necesario:

Si estás luchando con la comunicación con tu hijo o sientes que las frases o mensajes que empleas están afectando su desarrollo, considera buscar la ayuda de un terapeuta o consejero

 

Es importante promover el bienestar emocional y el desarrollo integral de sus hijos.

💡 Consejo psicológico adicional para los hijos ya más adultos:

Si estos mensajes se repiten constantemente, es importante trabajar la diferenciación emocional, que es la capacidad de estar cerca de los padres sin dejar que sus emociones gobiernen las tuyas.  Es útil también establecer límites claros, a veces con la ayuda de un terapeuta de ser necesario.

Ps. Rocxana Croce P.


martes, 2 de septiembre de 2025

Reinventarse después del adiós

Por dura que haya sido la experiencia, por costoso que haya resultado el error, siempre es posible volver a empezar. (Jorge Bucay)

Una ruptura no es solo una pérdida, también es una oportunidad para redescubrirse, para darse la bienvenida a uno mismo

¿Qué pasa luego de una ruptura afectiva?

Sin duda que dependerá de la magnitud y calidad de vinculo que se haya tenido con la pareja, y puede haber un impacto psicológico después del adiós.

A nivel del cerebro, ocurre que las emociones luego de la ruptura, se activan zonas cerebrales similares al dolor físico.

Además, hay reacciones comunes como la tristeza, ansiedad, el insomnio, la pérdida de apetito, la desmotivación.

Puede presentarse el “síndrome de abstinencia emocional, es decir que la mente busca al ex como una adicción.

Revisemos y recordemos que el proceso de duelo presenta fases:Negación: hay un shock ante el término de la relación, una reacción inicial donde se puede expresar en la frase “No puedo creer que se acabó”.

2.        Ira o resentimiento: Acá la persona puede sentirse irritable, mostrar enfado, a veces hacia sí misma o hacia otras personas en forma de autorreproches o búsqueda de culpables. 

3.       Negociación: En esta etapa, la persona busca encontrar formas de revertir la pérdida o minimizar su impacto. Se pueden hacer promesas, buscar soluciones alternativas o negociar con un poder superior. 

4.        Dolor y tristeza profunda: que conlleva a apatía y falta de ilusión por la vida. La persona puede sentirse aislada, experimentar cambios en el sueño o el apetito, y tener dificultad para adaptarse a la nueva situación. 

5.        Aceptación y apertura a lo nuevo: Finalmente, la persona acepta la pérdida y comienza a adaptarse a una nueva realidad sin la persona que ya no está en su vida. Se establece un nuevo orden en la vida, se forman nuevos vínculos y se recupera la ilusión por el futuro. 

¿Cuánto dura un duelo por separación?

La duración del duelo es muy variable y depende de factores individuales, como la intensidad del vínculo, la duración de la relación y la personalidad de cada persona. En general, se considera que un proceso de duelo saludable puede durar entre seis meses y un año y medio, según la Asociación Norteamericana de Psicología. Este período es variable y depende de cada persona y las circunstancias de la relación.

En este proceso existen Creencias y trampas mentales que frenan la recuperación

Mito 1: “Nunca voy a encontrar a alguien como él/ella.”
→ Replanteando esta creencia podemos pensar que hay otras personas que pueden sumarme a mi vida en el tiempo.

Mito 2: “Estar sola es un fracaso.”
→ Esto es una idea social y cultural de la pareja como requisito de valor personal que no es válida.

Mito 3: “Tengo que rehacer mi vida rápido.”
→ La prisa no ayuda al proceso de la sanación. Todo tiene su tiempo.

 

¿Y Cómo terminar una relación de forma respetuosa?

Si se decide terminar una relación, es importante hacerlo de manera honesta, asertiva y respetuosa.

A continuación, algunos consejos son: 

1-       Comunicarlo en persona: es mejor hablar con la pareja cara a cara, evitando los mensajes de texto o correo electrónico.

2-       Ser claro y sincero: Explicar las razones de la ruptura de forma sincera, clara y respetuosa, sin ser hiriente ni agresivo.

3-       Dar espacio: Después de la ruptura, es importante darse un tiempo y espacio para procesar la situación.

4-       No prometer quedar como amigos si se siente poco sincero o se ve difícil o forzado: es mejor no prometerla solo para suavizar la ruptura o quedar bien.

 

En resumen, terminar una relación es un proceso doloroso, pero es posible superarlo y seguir adelante con crecimiento personal.

Dar tiempo al duelo, buscar apoyo y cuidar de uno mismo son claves para sanar y encontrar la felicidad de nuevo. 

Lo que continua es el proceso de reinventarse y esto es a través de:

A. Reconectar con uno mismo, a través de actividades que se dejaron de lado. También es oportuno la práctica de la introspección y autoconocimiento. Explorar nuevas actividades, hobbies o aprendizajes.

B. Cuidar el cuerpo y la mente: a través de la práctica de ejercicio físico como regulador emocional.  Cuidar nuestra alimentación consciente y buscar terapia psicológica como acompañamiento.

C. Redefinir tu identidad. Darse la oportunidad en una nueva hoja, de escribir tu historia personal: ¿quién eres sin esa relación?  También es oportuno crear nuevos hábitos, y metas.

 Algunos ejercicios prácticos que pueden ayudar en este proceso son:

  • Tener un Diario del Renacer: donde cada noche se puede escribir una cosa aprendida de la ruptura y una acción para ti.
  • La Carta de cierre: donde se pueda escribir (sin enviar) una carta al ex para soltar lo pendiente.
  • El Mapa de posibilidades: donde puedas escribir una lista de cosas que siempre quisiste hacer y que ahora puedes iniciar.


Por último, cuando uno cierra una puerta, no es para quedarse en la oscuridad, es para abrir las ventanas y dejar que entre la luz.

Ps. Rocxana Croce P.

La adicción a la pornografía: una mirada psicológica.

Andrea:

“Yo me enteré casi por accidente de que Julián veía pornografía todos los días. Al principio pensé que era algo normal… no quise hacer un lio. Pero después empecé a notar que se alejaba de mí. No me buscaba tanto, y cuando estábamos juntos, era como si no estuviera del todo presente. Yo Sentía que competía con algo que no podía alcanzar. Y me empecé a preguntar: ¿no soy suficiente? ¿no le gusto? Me sentí rechazada, sola en la relación.”

Julián:

“Este tema Para mí no era algo contra ella. Sinceramente no era que no me atrajera mi pareja. era ya algo como automático…y lo hacía para relajarme, para escapar del estrés de mis actividades, de mis propias inseguridades. Recibía placer rápido y sin complicaciones. Pero no veía el daño que estaba causando a mi pareja. Sin embargo, ella noto esto en mí y me lo dijo con preocupación y lágrimas.  

ahí caí en la cuenta de que la estaba afectando a ella y alejándola de mí. Le pedí que vayamos a terapia, que me ayude a buscar ayuda. Felizmente fue comprensiva y tuvo paciencia…y en eso estamos.”


Laura:

“No fue fácil. Yo tenía mucha bronca, mucha tristeza. Me sentía traicionada, aunque no hubiera una infidelidad concreta. Pero fuimos a terapia de pareja. Y ahí entendí que esto no era algo que él hacía contra mí, sino algo que él no sabía cómo manejar solo.”

Andrés:

“Trabajamos mucho en la comunicación, en poner límites, en recuperar el contacto real. Aprendí a hablar de lo que siento en vez de huir. Y ella… bueno, ella tuvo una paciencia que todavía me conmueve. No se trata solo de dejar el porno. Se trata de reconstruir la intimidad, con honestidad y ternura.”


La pornografía como analgésico emocional

Mucha gente no consume pornografía solo por placer. La usa para calmar la ansiedad, el aburrimiento, la tristeza, la soledad.

Es como un analgésico emocional. Una vía rápida para no sentir.

En psicología lo llamamos “conductas evitativas”: acciones que usamos para no conectar con emociones dolorosas.

El problema no es el porno en sí. Es que muchas veces lo usamos como sustituto de algo que nos falta: conexión, calma interna, afecto, reconocimiento.


¿Qué pasa a nivel del cerebro?

La pornografía sobreestimula el sistema de recompensa del cerebro.

Cada clic genera dopamina. El cerebro se acostumbra, pide más, y lo que antes excitaba ahora ya no basta. Como con cualquier adicción.

Y no es solo física. Es emocional. Porque no solo buscamos excitación…sino también buscamos consuelo.

Muchos entran en un ciclo:

Estrés – pornografía – alivio momentáneo – culpa – más estrés – más pornografía.

Es un ciclo cerrado. Y el problema no es el contenido, sino lo que representa para la persona.

 

¿Me estoy excitando, o estoy intentando no sentir?

Detrás del consumo excesivo de porno hay muchas veces heridas emocionales tales como:

  • Dificultad para conectar emocionalmente con otros.
  • Miedo a la intimidad.
  • Autoestima baja.
  • Vergüenza del propio deseo.
    El porno se vuelve entonces un lugar seguro… pero también un lugar solitario.


La solución no está en prohibirse. Está en comprender.

En preguntarse:

¿Qué necesito realmente cuando entro a ver porno? ¿Qué estoy evitando sentir? ¿De qué me estoy escapando?

Cuando dejamos de pelear con el síntoma, podemos empezar a escuchar lo que hay debajo.

Y ahí, empieza la verdadera libertad.

 

Causas psicológicas comunes de la adicción a la pornografía

  1. Regulación emocional deficiente
    Muchas personas usan la pornografía para manejar emociones difíciles como ansiedad, tristeza, aburrimiento o soledad.
    Es una forma de automedicación emocional.
  2. Falta de conexión afectiva real
    la pornografía ofrece una ilusión de intimidad sin riesgo. Cuando hay miedo a la cercanía o experiencias de abandono, puede parecer más seguro recurrir a lo virtual.
  3. Refuerzo de dopamina y hábitos cerebrales
    El consumo frecuente sobreestimula el sistema de recompensa. El cerebro aprende que cada clic es placer rápido, y pide más.
  4. Modelos aprendidos desde la adolescencia
    Muchas personas comenzaron a ver la pornografía desde muy jóvenes, cuando el cerebro todavía estaba desarrollando sus patrones de apego y excitación.
    Esto puede crear asociaciones rígidas entre excitación y ciertos tipos de estímulos.
  5. Autoestima baja o vergüenza del deseo
    la pornografía puede ser un refugio cuando hay conflictos con la propia sexualidad, miedo al rechazo o sensación de “no ser suficiente”.

 

Tratamientos psicológicos más eficaces

  1. Psicoterapia individual, en especial el enfoque cognitivo-conductual o psicodinámico)

    • Trabaja los pensamientos automáticos relacionados con el deseo, la culpa y el cuerpo.
    • Ayuda a identificar emociones evitadas que se están canalizando en la pornografía.
    • Explora heridas emocionales que pueden estar en la raíz del problema (abandono, vergüenza, trauma, etc.).
  2. Terapia basada en la regulación emocional

    • Enseña al paciente a identificar y sostener emociones difíciles sin tener que anestesiarlas.
    • Se enfoca en desarrollar tolerancia al malestar, una habilidad clave.
  3. Grupos de apoyo

    • Espacios donde hablar del problema sin ser juzgado.
    • Ayudan a romper el aislamiento y la vergüenza.
    • Refuerzan el sentido de comunidad y responsabilidad compartida.
  4. Mindfulness y meditación

    • Aumentan la conciencia del impulso antes de actuar.
    • Fortalecen el “espacio entre estímulo y respuesta”.
    • Fomentan la autocompasión.

 

  1. Intervenciones conductuales

    • Establecer bloqueos o filtros en dispositivos.
    • Crear rutinas saludables que disminuyan el tiempo ocioso y los disparadores.
    • Llevar un diario del impulso: ¿cuándo aparece? ¿qué lo detona?

Reflexión final:

“Cuando hay amor y compromiso, es posible transformar incluso lo que parece una crisis insalvable. A veces, el primer paso es dejar de esconderse… y empezar a hablar.”

 

domingo, 22 de junio de 2025

Los Celos, cuando el amor se mezcla con el miedo.


                                                                     Siento celos

Es seguro que son celos
El amor es más tranquilo
Tan tranquilo como un beso

Siento celos
Que es igual a decir miedo
¿Y por qué no? Tal vez sin celos
Nuestro amor, no sea completo

                                                          Juan Carlos calderón.


Los celos son una respuesta emocional compleja que surge cuando sentimos que podemos perder algo que consideramos valioso —sobre todo, una relación afectiva.

A diferencia de la envidia, que mira hacia lo que otros tienen, los celos miran hacia lo que yo puedo perder.

Sigmund Freud hablaba de los celos como una mezcla de amor, dolor y agresividad. Están profundamente ligados a nuestras emociones más primitivas: el miedo al abandono, el deseo de posesión, la autoestima

Según John Bowlby, psicólogo y psiquiatra británico, conocido como el creador de la teoría del apego (tema visto en el episodio 7 de este podcast), señala que el tipo de apego que desarrollamos en la infancia influye mucho en cómo vivimos los celos.

Apego ansioso: suelen aparecer celos intensos, hay un miedo constante al abandono, de que el otro se aleje. Se crea una relación de dependencia.

Apego seguro: hay menos tendencia a los celos porque hay una confianza interna más sólida que permite relaciones mas duraderas, sin miedo a ser dejado.

Apego evitativo: se observan dificultades para confiar en los demás y para formar relaciones cercanas en la adultez. No se expresa emociones ni necesidades, por ello,  no suelen priorizarse las relaciones intimas  

Los celos pueden ser una señal de un sistema de apego activado: sentimos amenaza, y reaccionamos emocionalmente para “proteger” el vínculo.

 

Causas psicológicas de los celos

1.Inseguridad personal: una autoestima baja que conlleva poca seguridad en si mismo, en la autovaloración, entonces cualquier otra persona se vuelve una amenaza.

2.Las Experiencias pasadas no resueltas: por tanto, si sufrí deslealtad, traición, abandono o engaño, puedo proyectar esos temores en nuevas relaciones.

3.La Comparación constante: en una sociedad donde se promueve la constante comparación, los celos pueden intensificarse fácilmente.

4.El Miedo al rechazo: es una de las heridas más profundas del ser humano y muchas veces Los celos son la forma en que se expresa ese miedo.


Veamos los Celos patológicos vs. celos adaptativos

Celos adaptativos son naturales, ellos de algún modo nos alertan de una posible amenaza real. Por tanto nos llevan a reflexionar, comunicar, cuidar el vínculo.

Celos patológicos, también conocidos como celotipia o síndrome de Otelo, se caracterizan por una creencia irracional, desproporcionados y obsesiva sobre la infidelidad de la pareja, sin un fundamento real.

Esta creencia genera una fuerte angustia y lleva a comportamientos de control y vigilancia hacia la pareja. Pueden volverse destructivos, tanto para quien los siente como para la relación.

 

El tratamiento para los celos, especialmente los celos patológicos, se enfoca en:

-Trabajar la conciencia emocional: es decir, ponerle nombre a lo que siento. ¿Es celos? ¿O es miedo? ¿O inseguridad?

-Averiguar ¿de dónde vienen estos celos? ¿Qué historia personal está detrás?

-Trabajar en la autoestima, en el Fortalecimiento del yo, en la seguridad interna y el amor propio. Porque mientras más me conozco y más fuerte soy por dentro, menos miedo tengo de perder lo de afuera.

-Desarrollar La Comunicación asertiva, hablando con la pareja desde la vulnerabilidad y no desde la acusación o juicio.

-Recurrir a la Terapia psicológica: especialmente si los celos se vuelven recurrentes, intensos o dañinos.

Para ello contamos con la:

  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Ayuda a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos y distorsionados que alimentan los celos, además de enseñar habilidades para manejar la ansiedad y la impulsividad. 
  • Terapia de Pareja: Brinda un espacio seguro para que ambas partes puedan expresar sus preocupaciones, mejorar la comunicación y desarrollar una mayor comprensión mutua. 
  • Terapia Grupal o de Apoyo: Puede ser útil para las personas que experimentan celos patológicos, brindando un espacio para compartir experiencias y recibir apoyo. 

Los celos son un llamado de atención. Una oportunidad para mirar hacia adentro y sanar partes de nosotros que aún necesitan cuidado.

No se trata de dejar de sentir, sino de aprender a escuchar lo que los celos nos quieren decir.

 

¿Y qué pasa cuando el celular se vuelve una amenaza?

El tema de los celos y el celular es muy de estos tiempos de tecnología e informática y genera mucha ansiedad en relaciones de pareja.

De un tiempo a esta parte, mirar el celular de la pareja se ha vuelto una conducta muy común.

El celular es un objeto pero puede desatar una crisis emocional al representar la desconfianza , la inseguridad, el miedo a ser reemplazados.

1. El celular como disparador simbólico

Desde la psicología, el celular no es solo un dispositivo: es un objeto cargado de proyecciones emocionales.

Representa intimidad, secretos, acceso a otras personas.

Es un espacio privado que genera la fantasía de que ahí puede estar “la otra persona”.


2. Celos, control y ansiedad

Los celos digitales suelen venir acompañados de:

Revisión del celular sin permiso

Necesidad de saber con quién chatea la pareja

Reacciones impulsivas ante “likes”, emoticons, comentarios o contactos nuevos

Comparaciones constantes con otras personas en redes sociales

Desde la psicología cognitiva, estos comportamientos se relacionan con distorsiones del pensamiento, como:

“Si no me responde rápido, ya está hablando con otra persona.”

“Si le pone like a esa foto, es porque le gusta más que yo.”

“Si me oculta algo, es porque me está engañando.”

Estos pensamientos aumentan la ansiedad, y la ansiedad alimenta más celos, generando un ciclo difícil de romper.

 

3. ¿Qué hay detrás de estos celos?

Miedo al abandono

Inseguridad en la relación

Falta de confianza (propia y en el otro)

Historia de traición previa

Necesidad de control para calmar la angustia

El celular se vuelve entonces un espejo, no del otro, sino de mis propias heridas

 

4. ¿Qué se puede hacer?

Desde la psicología, estas son algunas claves para trabajar los celos digitales:

Reconocer el patrón: ¿Estoy revisando el celular para calmar mi ansiedad o para confirmar una sospecha?

Pedir ayuda terapéutica si el impulso se vuelve compulsivo.

Trabajar en la confianza: sin confianza, no hay intimidad. Con control, no hay libertad.

Hablar desde la vulnerabilidad: en vez de acusar, decir “me sentí inseguro cuando vi ese mensaje” entonces busca una conversación en lugar de un conflicto.

Es importante Poner acuerdos claros sobre el uso del celular y redes en pareja, pero desde el respeto mutuo.

 

Una reflexión final

El celular no causa celos. Los celos ya estaban ahí, y el celular los activa.

Mirarlos, entenderlos y trabajarlos es mucho más sano que revisar conversaciones buscando pruebas. Porque al final, quien busca controlar al otro, pierde el control de sí mismo.

Ps. Rocxana Croce P.

 

lunes, 2 de junio de 2025

La clave de Sol: sujeto, objeto y lugar


 "Si vas a barrer el piso tan solo barre el piso” la vida es aquí y ahora.

Ps. Rocxana Croce P.

La clave de sol es un símbolo musical que se ubica en el pentagrama para representar notas de medias a agudas.

Su figura redondeada, en forma de espiral invita a escuchar lo que sentimos, es una conexión personal con uno mismo, a ese viaje interior tan necesario e importante en la vida humana.

Experimentar la alegría, la nostalgia, la serenidad y otras emociones nos ayuda a poner en orden lo que llevamos dentro y posiblemente entender mejor quién soy, o al menos cómo me siento.

Desde una visión psicológica La clave de Sol puede abordarse desde tres dimensiones fundamentales: sujeto, objeto y lugar.

 

Veamos:

1.Sujeto ¿Quién Soy?

Esta pregunta busca la identidad personal, la percepción de sí mismo. Es la búsqueda de comprender quiénes somos, cuáles son nuestras características, nuestros valores, nuestras creencias y las experiencias que nos definen, el ser humano como intérprete emocional del mundo.

Podemos distinguir entre cuerpo externo: la postura corporal que tienes, si estás sentado, de pie, con las piernas cruzadas, etc.; y cuerpo interno: qué sensaciones y emociones sientes, qué músculos están tensos y cuáles relajados, si la respiración es lenta, rápida, corta, etc.

Sólo obsérvalo y empieza a notarte y saber qué pasa en ti.

En cada momento en que nos encontremos seamos conscientes del instante vivido.  No olvidarnos de nosotros mismos, auto observarnos en cada momento. Esto implica el estado de atención plena en relación con nuestros pensamientos, gestos, acciones, emociones, hábitos, palabras, etc.

El ser humano siente, interpreta y proyecta su identidad, expresa sus sentimientos y emociones incluso sin necesidad de palabras.

Esta capacidad de proyectarse puede canalizarse de diferentes formas, en el arte, en la música, en el deporte, en la ciencia, en la naturaleza y conecta también con la visión de Carl Rogers, pionero de la psicología humanista, quien afirma que todo ser humano tiene un impulso innato hacia el crecimiento y la autorrealización. La música, iniciada por esa clave, se convierte en una forma de autenticidad emocional.

 

2.Objeto: ¿para qué estoy aquí? ¿Qué estoy haciendo? ¿Cuál es la acción que realizo? ¿Cuál es el objeto de mis pensamientos, acciones, etc?

Es la proyección del mundo interno, a través de una minuciosa observación de todos aquellos objetos o representaciones mentales que por medio de los sentidos llegan a la mente, despertar la consciencia.

¿Qué estoy haciendo en este momento de mi vida, cómo lo estoy haciendo?

Esta pregunta se refiere a los objetivos, aspiraciones y deseos del ser humano. Es la identificación de lo que se anhela alcanzar, lograr o experimentar.

Quizás estés comiendo, conversando, andando por la calle o leyendo, sea lo que fuere fíjate y pon atención en eso.

A quién no le ha pasado alguna vez acabar de salir de casa y preguntarse ¿he cerrado la puerta con llave? Posiblemente no estabas consciente, no estabas presente en lo que hacías en ese momento, quizás estabas pensando en la reunión de más tarde, pero desde luego ese presente momento ya ha pasado y lo has perdido.

 

3.Lugar: ¿Dónde estoy? ¿Por qué he llegado yo aquí a este lugar? ¿qué es lo que percibo a mi alrededor?

El lugar es el espacio psicológico donde se aloja la experiencia.

Se refiere a la situación actual, el entorno y las circunstancias en las que nos encontramos. Puede referirse a un lugar físico, a una fase de la vida, o a una situación específica. 

El lugar donde estás puede ser en la calle, en un parque, en la cola del banco, en casa, el entorno que te rodea, las personas que hay, si son conocidas o no lo son, los factores exógenos como frío, calor, viento.

No es lo mismo estar en una clase de mindfulness en el que el ambiente es de tranquilidad y silencio y las personas que hay quizás no las conozcas, a estar en una cena de cumpleaños rodeada de amigos y donde hay ruido.  

Las conductas serán distintas, condicionados por el lugar y la situación.

Es necesaria la observación diaria de nuestra casa, de nuestro dormitorio, de nuestro entorno como si fuera algo nuevo; preguntarnos diariamente a sí mismos que es lo que percibo a mi alrededor.

Si bien el lugar físico es importante, el verdadero lugar de auto observación es el espacio psíquico de la persona, un espacio de libertad interna.

Uno no debe vivir en automático. Cuando llegamos a tal o cual lugar, debemos observarlo detalladamente, muy minuciosamente y preguntarse así mismo:

¿Por qué estoy yo aquí en este lugar? Y a propósito estimado lector, usted que está leyendo éste blog, ya se preguntó ¿por qué está en este lugar donde se encuentra leyendo?

¿Ya observó el sitio donde está, observó arriba, abajo o a los lados atrás de usted o hacia delante? Es cuestión, pues, de hacer la práctica durante el día, a todas horas, en todo momento o segundo, para lograr despertar conciencia.

La clave de Sol psicológicamente nos invita a mirar hacia adentro, a escuchar desde nuestra psiquis, lo que no siempre podemos decir, y a compartirlo en la forma más humana que existe nuestro propio mundo interior. Nos recuerda que somos seres sensibles, que necesitamos expresarnos.

En ella comienza el viaje interno y personal.

Desde la psicología, la clave de Sol puede comprenderse como un símbolo que articula la relación entre el sujeto, el objeto emocional de la música y el lugar psíquico donde se vive esa experiencia. A través de la música que nace de ella, el sujeto no solo interpreta notas, sino también su propio mundo interior.

Aplícalo en cada momento de tu vida, párate a di:  ¿cómo estoy, qué estoy haciendo y dónde estoy?.

Dividir la atención en estos tres aspectos hace que estés en el aquí y ahora, en el momento presente.

 

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