viernes, 1 de mayo de 2015

El recuerdo terapéutico



"Es mí mismo donde sucede todo eso, en el inmenso palacio de mi memoria. [...] Ahí es donde me encuentro conmigo mismo, donde me acuerdo de mí mismo [...] Ahí es donde están todos mis recuerdos, los que se basan en mi experiencia o los que tienen su origen en mi fe en los demás". 
  San Agustín. Las Confesiones

Nuestra mente acumula una serie de hechos desde las etapas más remotas de nuestra vida, los hay dolorosos, angustiosos y que tratamos de evitar, pero también están aquellos que nos gratifican y nos dan satisfacción.

 A veces repetimos experiencias del pasado incluso que pueden estar erradas y es necesario re ordenarlas trayendolas al presente para cumplir con ese orden de estabilidad.

El recuerdo es terapéutico en si mismo, aunque a veces es también necesario evocar el sentimiento penoso alrededor de ciertos episodios que se generaron.

Y hay casos en que incluso no basta con el recuerdo ni el sentimiento implicados, es necesario cambiar los diálogos internos de ese momento, cambiar los sentimientos y las relaciones que se suscitaron.

Las actividades o ejercicios terapéuticos permiten  además, elaborar situaciones nuevas que provocan pensamientos, sentimientos y conductas nuevas.

Incluso se sugiere que cada día revisemos  nuestro día, recordando y diferenciando hechos que nos suceden.

Esto constituye finalmente una valiosa herramienta para la revaluación personal y permite entender una serie de conductas, sentimientos y emociones que experimentamos.

Ps. Rocxana Croce