lunes, 6 de octubre de 2014

LA POESÍA: UN SANO MECANISMO DE DEFENSA

"Porque la poesía es magia en nuestras manos
es brasa caliente que quema
que deja sin aliento
La poseía es la forma más sublime
más exacta de decir
aquello que oprimimos
La poesía es el grito silente
desde donde alegrías
   tristezas y emociones navegan" 
Rocxana Croce.



Ilustración "Musa Inspiradora" por Flavia Delcro

La poesía como forma de expresión, puede ser desarrollada  en algún momento o circunstancia de la vida.  Sin embargo no es raro escuchar expresiones como:
 “la poesía es algo cursi”, “¿acaso con ello ganaría algo?”, “esas son frivolidades”. 
Pero tampoco es extraño llegar a saber que algunas personas en algún momento de sus vidas pudieran o pueden manifestar una serie de emociones en un pedazo de papel guardado en algún cajón de un velador o entre las páginas de algún libro.

Escribir poesía puede resultar una manera de aflorar sentimientos, aliviar tensiones, manejar angustias, quien sabe si hasta redimir culpas; calmar penas, invocar estadios de vida, como un bálsamo o un grito de protesta. Simplemente puede ser, escribir por ganas y deseos de hacerlo.

La poesía se vuelve un instrumento o vehículo a través del cual transportamos ese feeling que sale a la luz de los ojos y palpita al vaivén del corazón.
Sin dejar de reconocer que también es una forma de conocimiento, de búsqueda y construcción; es la denominada parte cognitiva o racional, que junto con el lado emocional y creativo, forman un solo  corazón.

Octavio Paz señala con estimable agudeza:
 “la poesía es entablar un diálogo  con el mundo, no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía  que es un testimonio de éxtasis, del amor dichoso,  también lo es de la desesperación. Y tanto como ruego, puede ser una blasfemia.”

Al escribir un pensamiento, frase, verso, poesía u otra forma de expresión del alma, dejamos salir nuestros sentimientos, que a veces aprisionados, se ahogan en la rutina o el tedio de un mundo cada vez más plastificado.
Por ello mismo, la poesía, la pintura, el humor, la cocina, el tejido, la escultura, la fotografía y demás actividades del espíritu, son mecanismos de defensa sanos, positivos para hacer frente a la vida.
Si creemos que para escribir poesía hay que tener ciertos “dones”, pues podríamos decir que ese argumento si es un mecanismo de defensa…….. pero no del bueno.

 Ps. Rocxana Croce P.