viernes, 31 de octubre de 2014

OPOSITORES - DESAFIANTES


Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.
Aristóteles


Ilustración "Noooooooo quiero" por Flavia Delcro



Los niños con trastorno oposicionista desafiante evidencian un patrón recurrente de conducta desobediente, negativista, desafiante, y hostil, dirigida hacia las figuras que representan la autoridad. Hay riesgo de desarrollar una personalidad antisocial en la edad adulta.
El Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR (APA, 200) define el trastorno desafiante por oposición (TDO) como:
“Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que se extiende por lo menos durante seis meses”

Criterios:
1. Se encoleriza e irrumpe en pataletas
2. Discute con los adultos
3. Desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus demandas
4. Molesta deliberadamente a otras personas
5. Acusa a otros de sus errores o mal comportamiento
6. Es susceptible o fácilmente molestado por otros
7. Colérico y resentido
8. Rencoroso o vengativo


CAUSAS Y TEORÍAS

La teoría del desarrollo señala que las dificultades se inician entre uno y los dos años y medio de edad, debido a dificultades para aprender a separarse y hacerse autónomos de la persona a la cual se encuentran ligados emocionalmente (generalmente la madre).

La teoría del aprendizaje hace referencia a conductas aprendidas que son consecuencia  de las técnicas de refuerzo negativo empleadas por los padres y las figuras de autoridad.  El empleo de refuerzos negativos incrementa la frecuencia e intensidad de los comportamientos opositores en el niño, y así logra llamar la atención de los adultos y obtiene la interacción deseada.
Cuando los padres son severos en sus relaciones con el niño, son reforzados porque esa conducta produce obediencia o elimina la fuente de irritación.  Entonces padres e hijos aprenden a realizar comportamientos negativos cuando se enfrentan con acontecimientos desagradables o aversivos.
También cabe considerar otras variables como la personalidad o el temperamento del niño (por lo general es el más fuerte y enérgico que sus pares), y eventos estresantes como el divorcio de sus padres, enfermedades o problemas familiares.


EL TRATAMIENTO

Se utilizan con éxito estrategias cognitivas conductuales.
Es importante cambiar las interacciones desadaptativas y coercitivas que existen entre padres y el niño con TDO.
Enseñar a los padres que es importante atender y responder a los comportamientos positivos que  el niño expresa porque muchos están acostumbrados a solo poner atención a las conductas problemáticas. Los padres aprenderán a identificar y reforzar las conductas  deseables.

Se puede usar técnicas como Tiempo - Fuera o retiro de privilegios, contingente a la conducta; también un sistema de economía de fichas, mantener un registro diario de la conducta del niño en el colegio, anticipar y prever conductas en lugares públicos.
Necesarias son las sesiones terapéuticas para evaluar el compromiso de los padres al tratamiento y ver los progresos, revisando las áreas de dificultades.
De ser necesario el uso de fármacos con el médico pediatra o neurólogo.


EL AUTOCONTROL

Es adecuado  enseñar al niño a que aprenda a enfrentar situaciones difíciles de la mejor manera, sin la impulsividad, más bien responder asertivamente, eligiendo respuestas apropiadas y autocalificarse.   Que aprenda a regular sus emociones, desarrollar la tolerancia a la frustración y la habilidad para resolver problemas.

Por último, la prevención a través de la intervención en edades tempranas favorece el crecimiento y desarrollo normal del niño y futuro adolescente, mejorando la calidad de vida.


Ps. Rocxana Croce P.