jueves, 28 de noviembre de 2013

Bienvenido el desamor



Es necesario haber amado, después perder el amor y luego volver a amar todavía




Cuando se ha querido y se ha amado, resulta muchas veces doloroso voltear la página y no solo porque se ha invertido tiempo, energía, espectativas, sino y lo más importante porque están de por medio los afectos.  Y cuando acaba una relación luego de haberse agotado los intentos, el desamor empieza a decir "acá estoy, mirame".

En éste proceso y antes de "tirar la toalla", uno siente la necesidad de intentarlo tantas veces creemos sea necesario, pero llega un momento que resulta tortuoso este afán de sostener una relación que ya no camina, incluso constituye una mochila que empieza a cargarse de sentimientos contrarios que terminan perjudicandonos, devorando nuestras vidas, una especie de autodestrucción frente a algo que ya no tiene razón de ser.

Bienvenido el desamor que  nos libera porque permite soltar las ataduras de una realidad que a  veces no queremos aceptar y simplemente va resultando tóxica.

No todas las batallas las ganamos, pero en la aceptación de la derrota nos erigimos como fuertes combatientes, al final aprendimos y crecimos. Ese aprendizaje es el que nos llevamos como trofeo.

Si podemos hablar de beneficios del desamor, señalamos los siguiente: 

  • Nos libera de una carga emocional
  • Nos permite reencontrarnos
  • Nos da la posibilidad de ver más allá
  • Nos revela que podemos y que no debemos hacer a futuro
  • Nos dice que la vida continúa sin esa atadura emocional
  • Nos ayuda a fluir y ser más espontáneos
  • Nos permite mejorar nuestra autoestima
  • Nos aquieta el espíritu

R.C.