viernes, 25 de febrero de 2011

Los apegos

En la foto apreciamos la experiencia de madres sustitutas de alambre y felpa que alimentan y son reconocidas por pequeños monos como sus madres en tareas de alimentación, cuidado y afecto.

Podemos también recordar el acto reflejo del perro de Pavlov que cuando escuchaba una campana lo vinculaban con la recepción inmediata de alimentos.

Otro ejemplo es aquella relación (extraña) de afecto que puede darse entre  secuestrador y secuestrado "Síndrome de Estocolmo".

Si bien los apegos calman necesidades, se pueden convertir -según el grado y magnitud- en procesos que detienen el desarrollo de las personas de manera independiente, libre....sana.

Pueden terminar siendo como "anclas" que no permiten avanzar en el mar de las emociones y los afectos. Pero los apegos en el fondo tiene un sustento de inseguridad personal. Nos apegamos a objetos, trabajos, dinero, comidas, ropas, personas, pero también estan esos apegos a estado o sentimientos como el dolor, a la culpa, la ira, la tristeza, alsufrimiento y más.

No podemos vivir atados a los mismos, uno nace solo y muere solo, es así la ley de la vida. No tenemos garantía de nada en la vida porque así como estamos o tenemos algo, podemos no tenerlo o no estar en algún momento de la vida y el sufrimiento será mayor si esta relación se contruyó como un apego.