martes, 6 de agosto de 2013

La pérdidas afectivas



 

Cada etapa que se cierra nos deja una ganancia, porque toda pérdida nos  hace madurar
 
Toda pérdida no necesariamente implica cortar los vínculos con quien se fue, puede replantearse como una forma de redefinir la naturaleza de estos y el lugar que le demos en nuestras vidas en adelante.
 
Desde que nacemos estamos en contantes pérdidas: el destete, el colegio, la universidad, los empleos, estado civil, los hijos (el "nido vacío") etc.   Hay un cambio constante de estatus, de emociones, de intereses, de realidades.
 
 
Ante lo inevitable, escojo mi respuesta
Cuando uno decide dar término a una relación, es que se está en capacidad de manejar una respuesta.
Y el fin de una etapa, de un vínculo, siempre conlleva a replantearse situaciones nuevas que no escapan de los recuerdos que asaltan nuestra mente como sombras que se van disipando a lo largo del tiempo, siempre y cuando a la par se vaya trabajando un proceso de "duelo" interno.
 
Como en todo ciclo, hay fases por las cuales tenemos que transitar:
 
En un primer momento sentimos la necesidad de una sana EVITACIÓN que a modo de protección nos ayuda a vernos tal cual, sin ese vínculo que hasta hace poco era parte de nuestra historia.
Es necesario el apoyo social, la red de amigos que nos ayuda a recuperarnos. No es bueno estar solos en esos momentos.
 
Una segunda etapa en el tiempo (gran aliado por cierto) es aquella de la ASIMILACIÓN donde poco a poco nos vamos recuperando, donde tenemos un mejor control de nuestras emociones, el auto control necesario para ver las cosas no solo con la emocionalidad sino con la razón. Esta fase es una especie de aceptación de aquello que nos pasa, no necesariamente con resignación porque aceptar desde nuestro punto de vista, implica la comprensión,  "acepto la realidad porque tiene algún sentido", por lo tanto puedo empezar a fluir. Resignación es una aceptación de los hechos que son contrarios a mis propósitos, acepto algo pero sin comprenderlo, entonces me resigno.
 
El tercer momento es el de la ACOMODACIÓN donde restablezco mi mundo, mis relaciones, recupero la confianza no solo con los demás, sino partiendo de una confianza personal tan necesaria para continuar y encontrar un nuevo sentido a la vida.
 
 
Las reacciones o respuestas frente a las pérdidas van a variar de persona a persona y dependerá de la capacidad de cada uno, de los elementos con que se cuente para enfrentarlas, donde es necesario en muchos casos, a parte de la red social,  la presencia de profesionales que nos ayuden durante el proceso.
 
No debemos perder la esperanza de sentirnos mejor, de encontrar la paz que se pierde a consecuencia de rupturas o perdidas, siempre hay una luz al final del túnel porque finalmente "lo que no me mata me hace mas fuerte".

R.C.